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Novela

La emancipación del ser

‘Esclava de mí’, del veterano escritor malagueño Rafael Ballesteros

Rafael Ballesteros. | CÓRDOBA

Rafael Ballesteros. | CÓRDOBA

francisco morales lomas

Málaga

Rafael Ballesteros, con sus ochenta y siete años, es el decano de los escritores andaluces —si no me falla la memoria— y uno de los más importantes de este país, con una amplia y reconocida obra poética desde que publicara Desde dentro y desde fuera (1966), Las contracifras (1969), Jacinto (1983) —con sucesivas entregas—, Los dominios de la emoción (2003), Jardín de poco (2019), Perseverancia (2022), Verba sumus (2024), Sonetos todos (2025)…, y un notable conjunto de novelas reunidas en la pentalogía La muerte tiene la cara azul (2010), hasta su última obra narrativa, Esclava de mí (2025).

En la tradición clásica, desde Parménides y Platón, existe el concepto del «ser en sí», aquel que no depende de nada, que es puro ser, embrión de la idea de lo absoluto. Aristóteles hablaba de ousía, lo que es en sí y no en otro; aquello que tiene existencia propia. En la tradición medieval se asoció a Dios (ipsum esse subsistens); en Spinoza, a la Naturaleza; y en Hegel, a una realidad en potencia que se despliega hasta ser consciente. Pero es en el siglo XX, con Heidegger, cuando se rompe esta idea al hablar no del ser en sí, sino del dasein, el ser en el mundo. El ser, decía Heidegger, no está en ninguna parte: acontece, se manifiesta, se muestra. El ser humano es, así, esclavo de sí mismo.

De ahí el título de la obra, en la que Ballesteros busca de forma constante penetrar y esencializar el ser. Cuando aborda esta temática, lo hace desde la perspectiva de la mujer, un ser tradicionalmente oculto y dependiente. Su existencia ha sido siempre subsidiaria, accesoria, nunca plena ni autónoma. Nunca fue un ser que decidiera su propia existencia. Por eso, en la última página, la protagonista afirma: «Yo soy yo porque mi vida ha sido la que ha sido y también soy yo por lo que quiero que sea (…) Yo solo seré esclava de mí» (p. 182). Este ser necesita desocultarse (aletheia), la única forma de pertenecerse.

El concepto de esclavitud, como categoría ontológica, ética, política y existencial, remite a la dependencia radical, la negación de la libertad y la autonegación de la propia vida. Históricamente, la mujer ha sufrido esta esclavitud del otro y, en consecuencia, ha sido un ser sin dasein, un ser que nunca ha estado ahí plenamente. Se trata aquí de una esclavitud ontológica, no solo social. La protagonista —innominada, porque quien es esclavo carece de identidad— necesita liberarse de esa férula que le impide desarrollar su voluntad carnal, su sensualidad, su cuerpo. Por eso, buena parte de su emancipación pasa por la libertad de sentir el cuerpo.

Hasta hace poco, el cuerpo de la mujer no existía: había sido negado. Si, como afirmaba Kant, el ser humano es un fin en sí mismo, cabe concluir que la mujer no lo ha sido durante siglos. Su cuerpo, en distintas culturas, fue una propiedad ajena, un objeto reproductivo y moralmente controlado. Ese es el mundo que la protagonista debe vencer.

Esclava de mí es una gran novela, una construcción histórica y filosófica en la que la mujer rompe definitivamente con el discurso de la esclavitud y reapropia su cuerpo como espacio de subjetividad. Un relato de emancipación radical.

‘Esclava de mí’.

Autor: Rafael Ballesteros.

Editorial: Espasa. Barcelona, 2025.

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