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Novela

Abrazado por Buda

La editorial Satori recupera ‘Perros’, del escritor japonés Naka Kansuke

Naka Kansuke.

Naka Kansuke. / CÓRDOBA

León

Abrazado por Buda y por los dioses fue el título elegido por el escritor Hidemi Kiuchi para su monografía dedicada a Naka Kansuke (Tokio, 1885–Chiyoda, Tokio, 1965). Kansuke alcanzó el reconocimiento muy pronto, a los veintiocho años, con La cuchara de plata (1913). Con Perros (1924) consolidó una trayectoria como poeta, ensayista y novelista iniciada con Devadatta (1921), a la que se suman títulos como A la sombra del árbol de Bodhi (1931), hoy reunidos en el volumen que Satori presenta dentro de su colección dedicada a los maestros de la literatura japonesa.

Discípulo de Natsume Sōseki, quien lo animó a publicar, la obra de Kansuke se distingue por un acusado aliento poético y por una rara capacidad para adentrarse en las zonas más opacas de la condición humana. Solitario empedernido, llevó una existencia cercana a la del asceta, alejado de los círculos literarios de su tiempo, circunstancia que contribuyó a que su obra quedara ensombrecida frente a la de otros contemporáneos. Hoy, sin embargo, comienza a ser redescubierta, impulsada por una calidad indiscutible y por su inquietante poder de interpelación universal.

Perros narra la historia de un santón hindú, perteneciente a la casta de los brahmanes, que vive retirado en una choza. El tiempo y la privación han transformado su cuerpo en una acumulación de pústulas y llagas, reflejo de una degradación interior marcada por la mezquindad, el rencor, el odio y la lascivia. Un día, frente al árbol bajo el que reza en silencio a Shiva, pasa una joven del pueblo, una muchacha de diecisiete años de extraordinaria belleza. El asceta queda prendado de ella al instante. Tras someterla a una presión creciente, la joven confiesa su secreto: está embarazada de un capitán de los ejércitos invasores de la región de Kusaka. Dominado por los celos, el santón concibe entonces un plan monstruoso: mediante un conjuro, transformará a ambos en perros, impidiendo así que la joven regrese con su amado y asegurándose su posesión absoluta. Consumado el hechizo, comienzan para ella los días de humillación y tristeza y, para él, los de una lujuria sin freno. Vigilada sin descanso e incapaz de huir, la joven es reducida a una existencia animal que desemboca en un desenlace regido por la fatalidad.

En Perros, Kansuke da forma a una visión profundamente pesimista de la condición humana, concebida como un territorio dominado por la hipocresía, la crueldad y el egoísmo. La inocencia aparece siempre como víctima de quienes entienden la vida como un ejercicio de depredación. No hay aquí lugar para la esperanza ni para una posible redención. Esta mirada, cercana a un hobbesianismo radical, atraviesa toda su obra: ni el amor ni la justicia prevalecen. La brutalidad se manifiesta tanto en el comportamiento del asceta como en el de los perros en los que se ha encarnado su violencia. El cuerpo ulcerado del santón funciona como imagen del alma: venerado como santo por el pueblo, alberga en su interior los instintos más abyectos. Frente a él, la belleza y la ingenuidad de la joven carecen de cualquier defensa. En el universo de Kansuke, la belleza del mundo no resiste el contacto con el mal.

Algunos estudiosos han interpretado Perros como una respuesta sombría a Soy un gato de Natsume Sōseki. Frente al humor benigno y la ironía compasiva de su maestro, Kansuke propone una visión despiadada, sin atenuantes. La lectura resulta profundamente desasosegante: no concede tregua al lector y lo arrastra hacia un final inexorable. Las escenas de comportamiento perruno están descritas con una intensidad casi física, y la animalidad que se muestra no es sino una forma extrema de humanidad. Kansuke no habla de animales, sino del ser humano cuando ha abandonado cualquier máscara moral.

Leída hoy, Perros se revela como una obra incómoda y necesaria. Su incorrección, su crueldad y su radical sinceridad explican tanto su marginación histórica como su vigencia actual. En un tiempo que prefiere narrarse a sí mismo en términos de progreso y redención, Kansuke recuerda que el triunfo suele pertenecer a los peores y que los inocentes, como en su relato, siguen siendo sacrificados sin ruido y sin piedad

‘Perros’.

Autor:Naka Kansuke.

Editorial: Satori. Gijón, 2024.

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