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Cartas del Norte

Rastros varios

Tesoros literarios pueden encontrarse en estos espacios

Puesto de compraventa de libros en el Rastro de Madrid.

Puesto de compraventa de libros en el Rastro de Madrid. / EFE

Oviedo

Resulta tremendamente ilustrativo acercarse al Rastro bien temprano, cuando aún no ha amanecido y los rastreros se disponen a colocar sus puestos, a ordenar todo aquello con lo que pretenden seducirnos ese día. Mi pareja siempre me comenta que voy a esas horas para ayudarlos a colocar su mercancía, y razón no le falta. No somos muchos, pero siempre los mismos, aquellos que a la par que los auxiliamos vaciando sus cajas y bolsas, rebuscamos sondeando ese pequeño tesoro que nos reconforte el haber madrugado un domingo, una vez más. Tengo una vieja edición de ‘Ulises’, adquirida en el Rastro, como no, escondida desde hace años en algún lugar del trastero.

Es ahí donde se encuentran algunos de los libros más preciados, y también aquellos que me llevan acompañando desde mis inicios como lector. He pensado en alguna ocasión en trasladar un viejo sofá a dicho trastero, pero no creo que mis vecinos lo vieran muy adecuado, aunque a ellos, diréis, qué les importa, ¿verdad? Si mis vecinos «acumulan» botellas de vino, yo… papeles y libros. Y este domingo, el Rastro de mi ciudad me trae una pequeña grata sorpresa. Entre ejemplares de Robin Cook y los Hermanos Grimm, de Mary Higgins Clark y Frederick Forsyth, un nada despreciable volumen de suplementos literarios del ‘ABC Cultural’ atraen mi mirada.

Un rápido vistazo a algunos de ellos me lleva a Paco Umbral, Cesar González Ruano o Alejandro Sawa, recientemente recuperado por la Editorial Amarillo, una de esas pequeñas y resistentes editoriales independientes a quien tanto le debemos en este país. Por cierto, la Editorial Biblioteca Castro acaba de anunciar la próxima edición de las columnas periodísticas de Umbral. Las esperamos con impaciencia. Bien, decido llevarme todos los ejemplares del ‘Cultural’ de ABC a casa, al trastero, claro, con la esperanza de recuperar la mayoría de ellos, algunos bastante deteriorados.

Una obra de Leonard Cohen

Y para compensar la adquisición, me llevo también ‘La llama’ de Leonard Cohen, reeditado por Salamandra y ya fallecido, en donde el poeta, Premio Príncipe de Asturias y muy vinculado a esta ciudad a través de la Cátedra Universitaria que lleva su nombre, hacía un repaso autobiográfico a sus 82 años de vida.

También me encuentro con ‘Casa desolada’ de Dickens, posiblemente su mayor proyecto literario, recientemente recuperado por Alba, y el ‘Decálogo del librepensador moderno’. Interesante ensayo que muestra un más que probable colapso de Occidente.

Colapso será lo que me espera a mí cuando llegue a casa con semejante cosecha, a la que añado en un último repaso los ‘Cuentos reunidos’ de la desconocida autora mexicana Adela Fernández, quien desde el Fondo de Cultura Económica recupera un mundo onírico, fantástico y a menudo siniestro. Ahora sí, me voy. Hasta el próximo domingo. Tengo mucha tarea por delante.

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