LAS GUARDAS
Tras la pérdida de todo

Tras la pérdida de todo / Córdoba
Tiene Rafael Argullol un libro parecido al de Stevenson que comentamos en la columna anterior. El título del libro de Argullol es ‘Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración’. Está publicado por Acantilado y su primera edición es de 2013. Se invita a su lectura, sincero como Stevenson, tal vez muy en la línea de Argullol, pero altamente recomendable.
Que la obra de Cioran posee un pesimismo ontológico con un estilo exquisito y una ironía desbordante, es un hecho real. Pero que a veces, decimos a veces, Cioran «se cae», también es cierto. Uno de sus textos breves nos dice: «Un aforismo sólo es verdadero el día en que se escribe y el día en que se lee». Y eso suele pasar con su obra. Ya sea por la edad, por las lecturas, por la experiencia o, simplemente, por la saturación de su lucidez. Ha ocurrido en otras ocasiones y cuando he regresado a él, ha estado presente, en algunos momentos, con más fuerza si cabe. Es un hecho natural que hay que aceptar y hay hasta que comprender.
Lo curioso del asunto es que también ha pasado con Schopenhauer, con Houellebecq y, cómo no, con Kierkegaard. En cambio, con ‘El Quijote’ ocurre lo contrario, no debe haber un solo día que no atienda a una de sus citas, de sus comentarios o de sus enseñanzas, ya que lo que Cervantes nos propone no es más que el acercamiento hacia la preparación o la iniciación del ser humano con el mejor magisterio posible. ‘El Quijote’ es un libro eterno, infinito sin duda, un libro que crece con nosotros, que nunca se agota, un libro que respira por sí mismo y para nosotros.
‘El Quijote’ es como ‘La tierra baldía’ de Eliot (siempre en la traducción de Sanz Irles para Olé Libros de 2020). Con cada lectura de una de estas obras el alimento que nos proporcionan se torna en grandezas. Y es que, con los dos libros en la mano existen muchas similitudes, aunque no lo crean: Cervantes escribe cuando el imperio español está en horas bajas y Eliot lo hace después de la primera gran guerra, ambos libros muestran héroes fracasados, antihéroes, parodia, intertextualidad, ironía, búsqueda de sentido en un mundo absurdo y decadente, y hasta está presente la crisis del lenguaje. Pero este es un asunto tan interesante que merece una reflexión por sí misma.
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