Novela
El misterio de ‘La extinción de Irena Rey’
Jennifer Croft escribe una historia de enredos e idiomas en torno a una escritora candidata al Premio Nobel

La escritora Jennifer Croft, autora de ‘La extinción de Irena Rey’. / Córdoba
Jennifer Croft (Oklahoma, 1981) tiene una acreditada carrera como traductora del español, el polaco y el ucraniano al inglés. Suyas son, por ejemplo, las traducciones de ‘Los errantes’, de Olga Tokarczuk, con la que obtuvo en 2018 el Premio Booker Internacional (su labor como traductora está ampliamente premiada), de ‘La uruguaya’, de Pedro Mairal o de ‘Un cementerio perfecto’, de Federico Falco. Estos dos últimos escritores, nacidos en Argentina, representan uno de los vínculos que Croft tiene con ese país, ya que es cofundadora de ‘The Buenos Aires Review’, ejerciendo como crítica literaria también en ‘Granta’, ‘The New York Times’ o ‘The Paris Review’. Traductora, crítica y escritora: tras serle concedida la beca Guggenheim, comenzó a escribir ‘La extinción de Irena Rey’, su primera novela, que ha llegado a las librerías con Anagrama.
Esta autora ha profundizado mucho sobre la labor de la traducción en la literatura, por lo que no es de extrañar que su primera obra de ficción haya tenido ese tema como eje principal. Lo ha hecho con una propuesta tan arriesgada como llamativa, ya que son muchas las puertas de entrada (o salida) en este laberinto de idiomas y enredos, creando una especie de Villa Diodati de la traducción: Irena Rey, escritora candidata al Premio Nobel, reúne a sus ocho traductores para que empiecen a trabajar con su última novela en una aislada casa situada cerca del bosque de Bialowieza. Ochos devotos de esta autora que no solo tendrán que atender a su labor: al poco de comenzar, Irena Rey desaparecerá misteriosamente, momento en el que ese bosque se convertirá en un epítome de la inminente catástrofe medioambiental.
La autora se esfuma de su casa y deja sus pertenencias al alcance de todos, para dar paso a la traducción: algo que se debe de parecer mucho a esta tarea no tan reconocida.
Si en una obra traducida es habitual encontrar notas a pie de página con las oportunas aclaraciones de quien traduce, en ‘La extinción de Irena Rey’ habrá que atender a las llamadas de la traductora y a las de la traductora de la traductora. Un curioso dispositivo narrativo que está precedido por dos apropiadas notas previas. Precisamente, el desarrollo y la oportunidad de estas intervenciones irán parejas a una trama de la que formarán parte con distinta intensidad, llegando a resultar más o menos decisivas en determinados momentos: «Traducir es verte en la obligación de reescribir un libro», dice la traductora en su primera nota de advertencia. En este sentido, y volviendo a Argentina, Alberto Manguel recoge en ‘Una historia de la lectura’ un interesante capítulo sobre el tema y ofrece el testimonio de Rilke al apuntar que quien lee para traducir utiliza el «procedimiento más puro» de preguntas y respuestas que permite vislumbrar la más escurridiza de las nociones, la del sentido literario. Asunto que enlaza con estas líneas de la novela: «Sucede a menudo cuando traduzco que reformulo un elemento una y otra vez, incapaz de dar con la solución, hasta que de pronto entiendo que el problema subyace en un componente anterior de la propia frase o de ese mismo párrafo y que, si retrocedo y resuelvo eso, el elemento problemático de pronto será perfecto y no requerirá ninguna modificación». Esta instrucción bien la podría aplicar el lector para no perder ninguna pista sobre la trama: «Pensé que quizá en este caso ocurriría lo mismo. Que quizá habíamos estado buscando a la Irena que no era».
Con ‘La extinción de Irena Rey’, Jennifer Croft ha conseguido crear un atractivo misterio y, al mismo tiempo, seguir defendiendo lo que ya visibilizó en su ensayo ‘Por qué los traductores deberían figurar en las portadas de los libros’, que fue paralelo a su campaña #TranslatorsOnTheCover. Así, en lo que se refiere a esta novela, figura el nombre al igual que una «Nota de la traductora de la traductora» en la que se dice: «En un contexto como el de ‘La extinción de Irena Rey’, que pone el foco en nuestra profesión, qué difícil ha sido reprimir las ganas de levantar la manita más a menudo para, con un leve carraspeo, subvertir la condena a nuestra ectoplasmática presencia y cobrar cuerpo durante un instante, por efímero e irrelevante que fuera».
‘La extinción de Irena Rey’’.
Autor: Jennifer Croft (Traducción de Regina López Muñoz).
Editorial: Anagrama. Barcelona, 2025.
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