Cartas del norte
Librerías de viejo
Rebuscando con la esperanza de lograr un ejemplar único

Annika Brunke. | CÓRDOBA
Hace años que rebusco en las librerías de viejo o en los rastros. Que todos los domingos me acerco al de mi ciudad, con la esperanza de encontrar ese ejemplar único, ese diario de la guerra civil... esa fotografía que nos muestre la desolación y la tristeza de nuestros ancestros. A veces se encuentran, aunque cada domingo resulta más complicado. Pero no por ello dejo de ir al rastro, o a las librerías de viejo que por cierto ahora se han unido en internet. Ya no es lo mismo, ya no puedes revolver en sus anaqueles, aunque aún perduran algunos incondicionales que resisten a la nueva vida digital. Y rebuscando entre herramientas oxidadas y ejemplares de bolsillo, estaba ‘Frankenstein’, editada por Nórdica Libros. Y así, nacida la leyenda y la novela a la par, aquellos que descubrimos al monstruo gracias al cine y a los sucesivos ‘remakes’ que sobre el tema se hicieron, incluyendo desde ‘El espíritu de la colmena’ hasta la disparata versión de Mel Brooks, ‘El jovencito Frankenstein’, que conocimos el mito cuando la literatura nos lo acercó de una forma desapasionada, pudimos percatarnos una vez más, que Frankenstein (O el moderno Prometeo), era una de las más bellas historias de amor (o desamor) que se hayan podido escribir, una metáfora sobre la vida y la muerte y que resulta difícil comprender como fue deformada durante tantos años. Y es que este domingo rastreando entre juguetes de dudosa calidad y figuras de belén navideñas, lo cual me hace recordar las fechas que se acercan, un nuevo puesto de libros atrase mi mirada.
Escondidos entre enciclopedias de arte o libros de viaje, asoman algunos ejemplares de la Biblioteca de Babel borgiana, editada a comienzos de los años ochenta del pasado siglo. Y junto a ellos ‘La muerte enamorada y otros relatos’ del para mí desconocido escritor Théophile Gautier, «padre del principio del arte por el arte», quien desde muy joven mostrara una predilección especial por el género fantástico. Estamos de buena cosecha, ya que junto a él reposa el último premio Alexis Ravelo de Novela Negra 2025, ‘Bacon’, de Annika Brunke. Una obra que mezcla el genero con tintes ‘gore’ en donde una jueza, en su primer destino, debe afrontar un caso brutal y esperpéntico. Y es que hay autores que pasan por la vida (literaria, se entiende) sin apenas meter ruido, sin levantar una sola polvareda, sin ser objeto de más recriminaciones o escándalos que los propios que generan las envidias más ruines y mezquinas. Esto resulta apropiado a la obra de Clarice Lispector, ¿la? escritora brasileña más estudiada del siglo, de quien acaba de editar sus relatos Siruela, en un hermoso ejemplar bajo el titulo ‘La ciudad sitiada’. Otro domingo que ha merecido la pena acercarse por el rastro de mi ciudad. Rebusquen, siempre encontraran algo interesante.
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