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Una visita a Hanif Kureishi

‘A pedazos’ narra los días del escritor tras sufrir un desvanecimiento

Hanif Kureishi, en una imagen de 2018

Hanif Kureishi, en una imagen de 2018 / EUROPA PRESS

Córdoba

En una de sus prosas apátridas (esos textos sin patria literaria), el escritor Julio Ramón Ribeyro reflexionaba sobre el hecho material de escribir. Lo definía como uno de los fenómenos más enigmáticos y preciosos que podían concebirse: «El punto de convergencia entre lo invisible y lo visible, entre el mundo de la temporalidad y el de la espacialidad». Del mismo modo se refería al acto de leer, a la operación contraria que temporaliza lo espacial llevando a la conciencia y a la memoria «aquello que no es otra cosa que una sucesión de grafismos convencionales». De esta manera, en ese ir y venir entre escribir y leer, señalaba, se funda nuestra cultura. Una operación factible, si se libra de intenciones más o menos profundas, a la que Hanif Kureishi tuvo que enfrentarse el 26 de diciembre de 2022 tras sufrir un desvanecimiento en Roma, caer al suelo y recobrar la conciencia poco después rodeado de un charco de sangre. Incapaz de moverse, fue traslado a un hospital donde le confirmaron que había sufrido una hiperextensión del cuello y una tetraplejia inmediata. Para el escritor británico, el acto material de escribir y leer dejó de ser algo que pudiera hacer con independencia. Y como reconoce en ‘A pedazos’, título que ha llegado a las librerías de la mano de la editorial Anagrama, suponía un problema porque aprender a leer fue lo que le hizo sentirse libre por primera vez. En cuanto a la escritura: «Por ahora no está claro si podré volver a escribir, o si seré capaz de sujetar un bolígrafo. Estoy registrando estas palabras a través de Isabella, que las va tecleando poco a poco en su iPad. Estoy decidido a seguir escribiendo, nunca ha sido tan importante para mí como ahora». Isabella d’Amico, su esposa, fue quien lo acompañó en las distintas estancias de hospital: cinco en total, entre las italianas y las de Londres, hasta regresar a casa.

‘A pedazos’ se presenta a medio camino entre un diario y un libro de memorias en el que Kureishi registra diferentes situaciones de su rutina hospitalaria (con todo detalle y sin esconder nada en cuanto a los cuidados que precisó) y el repaso a su pasado entre pruebas, analíticas y la resignación ante ese dejarse hacer por completo. Son los testimonios sobre el oficio de escribir los que más denotan su convencimiento en salir adelante, aunque no esconde la situación real, el vaivén emocional en el que está inmerso. Día 14 de enero de 2023: «Debo reconocer que quedarse parapléjico es una manera estupenda de conocer gente nueva»; poco después: «Me entra la depresión. Me siento desolado. No quiero seguir aquí, quiero volver a casa, preferiría morirme ahora mismo». O, más directamente, lo que reconoce el 30 de abril: «Me da miedo marcharme de aquí. Me da miedo quedarme aquí».

Los días

A través del paso de los días (casi un año), como visitantes que insisten en conocer constantemente el estado del paciente, sabremos de su trabajo como guionista, en ocasiones junto al director Stephen Frears, de su amistad con Salman Rushdie o de la relación con su familia. Aunque al salir del hospital, en cada ocasión que cerremos el libro, podrán surgir las dudas, las preguntas acerca de lo que hemos conocido. ¿Qué ocurre el resto del tiempo, fuera de ese pedazo breve de cada día al que hemos tenido acceso? El escritor Eloy Tizón, en «Grafía», uno de los cuentos incluidos en su ‘Plegaria para pirómanos’, dice: «Un diario es también sus interrupciones, los espacios mudos, las páginas o semanas en blanco, lo que uno rumia y esconde y prefiere no confesar por pudor o malicia, por falta de tiempo o por falta de ganas. Un diario registra acontecimientos, por supuesto que sí, pero también debe dar cabida a las discontinuidades y fisuras, a los desplazamientos, arritmias e intervalos». En ello incide Hanif Kureishi, en el aburrimiento, en las horas sin que pase nada que contar, sin visitas. En las esperas para ser duchado, para que surjan preguntas como esta: «¿Cómo he pasado de ser un ciudadano particular a convertirme en un pedazo de carne de dominio público?».

Mientras reconoce que debe agradecer los cuidados y tomarse a broma muchas situaciones, porque «no hay más remedio, porque no soy ni un estoico ni un valiente», llega una visita. Es Salman Rushdie. Le dice a su amigo que solo queda aprender a tener paciencia.

‘A pedazos’

Autor: Hanif Kureishi.

Editorial: Anagrama. Barcelona, 2025.

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