Cartas del norte
Novelas juveniles y de adultos
Al encuentro de Verne, Salgari, Perez o Némirovsky

Julio Verne. / CÓRDOBA
En cierta ocasión tuve de profesor de Literatura a quien he considerado a menudo como mi «maestro», alguien que me hizo ver el mundo de las letras, desde un punto de vista diferente. Alguien que, sin embargo, era pasto de insidiosos comentarios de mis compañeros. Recuerdo que un buen día, uno de estos rodrigones le interrogaría con cierto desprecio... «pero, profesor, ¿para qué sirve la poesía?». Y posando suavemente sus gafas sobre el escritorio, nuestro maestro le contestó: «¿Pero todavía no os habéis enterado? Poesía eres tú».
Nunca más hube de escuchar comentarios burlescos sobre dicho profesor. Y creo que fue entonces cuando decidí entregarme a los brazos de la literatura. Pero vamos a avanzar un poco en el tiempo. Todavía no acostumbraba a frecuentar el rastro dominical de mi ciudad, cita que creo tan sólo me he perdido cuando cumplí mis deberes para con la patria, cuando habría de descubrir los buenos oficios literarios de un autor hoy en día desaparecido: Emilio Salgari. Fue en la Biblioteca Publica Juvenil de mi ciudad cuando me enredé definitivamente en las hazañas del Tigre de Mompracen, Sandokán para más señas. ¡Cuánto he disfrutado con las proezas de aquel barbudo, medio pirata, medio héroe, que surcaba el mar de los Sargazos a la búsqueda de su Dorado particular! Y es que hay novelas, y novelistas, que no necesitan presentación. Los hay que lo hacen por sí solos, nada más mencionarlos. Me refiero también a un visionario con el que muchos niños hemos soñado cada vez que íbamos a dicha biblioteca pública a leer o pedir en préstamo sus libros. Hablo, de Julio Verne, el autor de ‘Cinco semanas en globo’, o ‘De la Tierra a la Luna’. Y se preguntarán por qué hoy domingo traigo estos escritores a colación. Sencillamente porque en el rastro, esta mañana, entre la maravilla de George Perec, ‘Lugares’, un autor de culto de difícil rastreo, y ‘El peón en el tablero de Némirovsky’, a quien nunca se le agradecerá suficientemente su visión de la II Guerra Mundial, estaban las ‘Obras completas’ de Planeta de Clásicos Juveniles, con Verne y Salgari a la cabeza. Todo un lujo que no pude dejar pasar. Hay ocasiones que se presentan una vez tan sólo, y esta era una de ellas. Por supuesto no desdeñé hacerme con los volúmenes de Perec y Némirovsky, además de alguna que otra pequeña joya, ‘Dublineses’ de Joyce en edición de Reino de Cordelia, o la ‘nouvelle’ ‘Quince años’, de Ramiro Pinilla, para completar una mastodóntica obra literaria. Pero no pude obviar los años de formación literaria que coinciden con mi adolescencia, aquellos en los que no solo me imbuía de las aventuras de Sandokán o de las propiciadas por los protagonistas «vernianos». También por una novela que me habría de marcar como lector: ‘Corazón’, de Edmundo de Amicis. Con su lectura y con la de ‘La madre’, de Gorki, descubriría la ternura y la crueldad del mundo que se avecinaba. Felices lecturas.
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