Novela
‘Gliff’, una distopía de sentido único
Ali Smith exhorta a no olvidar los peligros del totalitarismo y reflexiona sobre el lenguaje

Ali Smith / CÓRDOBA
Libro oscuramente luminoso, ‘Gliff’, de la escocesa Ali Smith (Inverness, 1962), se sitúa en la estela de distopías como ‘Un mundo feliz’ de Aldous Huxley, ‘1984’ de George Orwell y ‘Fahrenheit 451’ de Ray Bradbury, así como de la novela gráfica ‘Rompenieves’ de Jacques Lob y Jean-Marc Rochette. Se trata de un relato de anticipación ambientado en una sociedad donde se ha impuesto un sistema desigual y controlador, unas máquinas tontas marcan con una línea roja viviendas confiscadas injustamente a sus propietarios, la gente se ve obligada a trabajar en cadenas de una macroempresa hasta morir y el lenguaje se manipula para nombrar una realidad impuesta. Por suerte, también existe una cierta forma de resistencia organizada. Bri y Rose forman parte de este grupo que sobrevive al margen, dos «no verificables» porque su madre se negó a seguir los imperativos del sistema capitalista basado en los principios de la utilidad y del beneficio y los educó de manera, digamos, analógica.
La historia arranca cuando la madre debe reemplazar a su hermana en un hotel de lujo donde trabaja prácticamente como una esclava, su casa ha sido marcada de rojo, y los niños se escapan con la pareja de su progenitora, Leif, que los deja solos en una vivienda en otra ciudad, con la comida justa para que puedan sobrevivir unas semanas. Al poco tiempo, descubren cerca un campo con caballos y uno de ellos llama la atención de Ros, que lo bautiza como Gliff, una palabra escocesa. Pero en esta sociedad que solo piensa en el beneficio, los caballos sirven para «fundirlos» y convertirlos en comida. Para salvarlo, Bri y Rose, su hermana pequeña, se juntan con un grupo de activistas rebeldes que se esconden en una escuela abandonada que ha conservado milagrosamente la biblioteca.
Bri cuenta en primera persona esta historia que va dando saltos en el tiempo: la narración no es lineal, sino que se va construyendo por momentos de manera retrospectiva con varios puntos opacos. El drama llega cuando los caminos de los dos hermanos se separan debido a la presión de una policía cruel y sin escrúpulos, pero el vínculo entre ambos no se rompe. En medio está Gliff, que encarna una libertad perdida, una naturaleza noble y sometida a la locura humana, y a su lado sigue Rose, una niña en cuya sensibilidad reside la única esperanza para esta sociedad esclavizada.
Temas como el cambio climático, la crisis de la vivienda, la inmigración, la IA, el peligro de desinformación de las redes y la deshumanización del capitalismo transitan desbocados por esta novela cuyo estilo depurado y perspectiva inocente (la de unos niños) nos remite al ciclo del Cuarteto estacional. Con esta obra crítica, Smith exhorta a los lectores a no olvidar los peligros del totalitarismo, al tiempo que desarrolla una reflexión sobre el lenguaje. Uno de los pasajes más bellos -y que nos remite a su ensayo Bibliotecas públicas- es cuando Bri descubre la riqueza de significados y hasta dónde puede llegar semánticamente una simple palabra: ‘gliff’. En una sociedad libre, el significado de una palabra no es único.
‘Gliff’ tiene una continuación, ‘Glyph’, ya publicada en el Reino Unido y que se presenta como «la historia escondida en la primera parte». Así pues, los puntos que quedan oscuros ahora encontrarán su resolución en un segundo relato.
‘Gliff’
Autora: Ali Smith.
Editorial: Nórdica. Madrid, 2025.
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