Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Las guardas

Minotauro

Guernica

Guernica / CÓRDOBA

Alguien, y digo alguien ya que no recuerdo exactamente de quien se trata, escribió hace unas semanas en una red social lo siguiente: «Qué difícil es entender el mundo sin filosofía». Y recordé muchos textos sobre ese asunto (ajenos y propios), sobre todo aquellos que plantean la cuestión bajo diferentes prismas: sin poesía, sin arte, sin cultura en general.

Otro amigo lleva años estudiando la figura del minotauro en Picasso y mantenemos largas conversaciones partiendo de esa base. El pintor malagueño utilizó mucho esa figura en la década de los años treinta del pasado siglo. Los que de esto entienden nos indican: «Picasso no representó al Minotauro como se describe en la mitología griega, sino que lo utilizó como una figura simbólica para explorar temas como la impulsividad, el deseo y la propia identidad artística», tal vez su propia impulsividad.

Y, en las charlas, del minotauro de Picasso pasamos a ‘La Bella y la Bestia’, novela escrita por Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve en 1740, aunque la versión más conocida fue publicada en 1756 por Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. Y de este cuento de hadas tradicional francés nos acercamos a ‘Psique y Eros’, el mito griego incluido en ‘El asno de Oro’, de Apuleyo (siglo II), a ‘Nuestra Señora de París’, de Victor Hugo, a ‘El fantasma de la Ópera’, de Gaston Leroux (1910), o a ‘Frankenstein’, de Mary Shelley (1818).

Y es que la cultura es universal, entendiendo por cultura el conjunto de todas las manifestaciones artísticas. Fíjense en las películas ‘La Bella y la Bestia’, de Jean Cocteau (1946), ‘King Kong’ (de 1933 o de 2005), ‘La forma del agua’, de Guillermo del Toro (2017). Y existen más ejemplos simbólicos, ‘La fierecilla domada’, de Shakespeare, o la ópera ‘Rigoletto’, de Verdi.

Partimos de un tema: el síndrome de Clérambault, y acabamos recitando el poema ‘Albatros’ de Baudelaire. El ave torpe en tierra nos acerca a lo más sublime: la poesía, con un tono elevado, espiritual, aunque incomprendido e incluso ridiculizado en el mundo.

La conclusión que sacamos del análisis del síndrome de Clérambault, no es otra que descubrir que nos revela una forma de pensamiento mágico, un delirio contenido, el amor puro puede transformar lo que socialmente es inaceptable. En muchas ocasiones lo verdadero está detrás de lo espantoso.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents