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ENTREVISTA | Luis García Crítico y escritor

Luis García

El escritor Luis García, con su libro de relatos ‘Cuentos desde la puerta del infierno’.

El escritor Luis García, con su libro de relatos ‘Cuentos desde la puerta del infierno’. / Córdoba

Córdoba

Luis García (Oviedo, 1962) lleva enganchado al mundo literario desde su juventud, bien como crítico o escritor. Como crítico ha publicado innumerables artículos en diversos medios (La Nueva España, El Comercio, El Correo de Andalucía o Diario CÓRDOBA, donde colabora actualmente), además de un libro recopilatorio, Cartas del Norte (2006); como escritor ha publicado una novela, Asuntos pendientes (2012), y un poemario, Madeleine nunca llegó (2019). Ahora publica un libro de relatos, Cuentos desde la puerta del infierno (2024), unos cuentos duros, con unas ciertas dosis de locura, en los que prima el misterio.

Artículos, novela, poesía, cuentos, ¿ya ha completado el ciclo de géneros literarios o aún nos reserva alguna sorpresa?

Es difícil de predecir. Es cierto que, tal y como comentas, parece que ahora tocaría un libro de aforismos, una obra de teatro o, por qué no, un diario tal vez… Realmente me encuentro a gusto en cualquier disciplina, y ésta siempre ira acompañada del estado anímico en el que esté en ese momento. Por ejemplo, el poemario Madeleine nunca llegó nació como consecuencia de una catarsis personal a raíz de una situación desafortunada que tuve que vivir. Cartas del Norte es una recopilación de algunas de mis columnas periodísticas publicadas en El Correo de Andalucía. Asuntos pendientes es más bien una nouvelle, un experimento literario escrito exclusivamente para internet, y los relatos de Cuentos desde la puerta del infierno son el resultado de muchos años de lecturas de los grandes cuentistas españoles, y el aforismo posiblemente sea uno de los géneros más complejos a la hora de abordarlos. El tiempo dirá por qué derroteros me encamino.

¿En qué género se siente más cómodo?

Sin duda, en el relato corto. Es un género endiabladamente perturbador que te atrapa sin remisión y te lleva a unas atmósferas literarias como ningún otro.

El cuento es un género difícil, como señala Eugenia Rico en el prólogo, no admite fallos, ha de ser perfecto, ¿cuál es, a su juicio, la virtud principal del cuento?

Al igual que algún reputado autor, mantengo que la primera línea o frase de un cuento debe contener el relato en sí mismo. A decir de muchos, sobraría la narración posterior. Esto suele darse en multitud de autores de relato breve, conformando un axioma universal. España no solo es cuna de grandes escritores de relatos, también de editoriales especializadas exclusivamente en dicho género. Algo que ha conseguido que deje de ser la hermana pequeña de la literatura.

El título, ‘Cuentos desde la puerta del infierno’, es sobrecogedor, tira un poco para atrás. Cuéntenos por qué se decidió por él y cómo surgió.

Es cierto que, a la vista del título, parecería que vamos a encontrarnos con un libro de relatos góticos, de terror o fantásticos. Si bien es cierto que todos los relatos tienen un acercamiento a ello, a la fantasía, no lo es menos que pueden, a decir del título, sorprender al lector. Pero este no es casual. He intentado aglutinar en el mismo el corpus de los relatos que se narran, ya que muchos de ellos están unidos por ese hilo rojo invisible que los hace ser partícipes de una misma realidad, o irrealidad.

La verdad es que son unos cuentos duros, en los que muchas veces prima la locura, con un punto de misterio… Cuentos como ‘Ese infierno tan dulce’, en el que se hace presente el más allá.

Coincido en la existencia de ese punto de locura en algunos de los protagonistas. En Ese infierno tan dulce o en La ola se aprecia con claridad. Pero siempre estará presente un Más allá totalmente alejado de los convencionalismos literarios, ya que mi intención es provocar una reacción en el lector, pero nunca llevarle al extremo del terror. Es decir, mi idea es que los relatos y el lector se muevan en la antesala de la puerta del infierno

El libro, cómo no, siendo usted asturiano, empieza con un cuento sobre la mina, su dureza, la silicosis, las muertes que genera… una realidad que les ha marcado profundamente a los asturianos.

En la presentación que se hizo en Oviedo, aparte de reflexionar sobre el carácter cinematográfico de los cuentos, algunos lectores insistían en el perfil costumbrista de los mismos, y llamaban la atención al toque social que se reflejaba en algunos como en Esa mina que tanto quise o Quiero ver el mar. Cuando uno ha vivido en esta tierra, no puede abstraerse de una realidad que le acompañará hasta el final.

Muchos de sus cuentos están protagonizados por niños, unos niños que a veces no tienen siquiera para comprarse un balón o para ver la playa. ¿Le ha marcado mucho la infancia?, ¿hay algún motivo especial?

Es cierto que algunos relatos tienen un tono marcadamente autobiográfico. Pero nada más allá que la visión que uno tiene de un tiempo de la vida que considero de aprendizaje vital y tremendamente importante para el devenir cognitivo e intelectual. Si me lo permites, hay un relato, Mi abuelo, que sí considero que forma parte de mis vivencias más íntimas, personales y autobiográficas.

Coloma, el pueblo de su último cuento, ‘La tía Águeda’, uno de los mejores, es un pueblo misterioso que no aparece en los mapas. Supongo que ha elegido su nombre pensando en Comala, el mítico pueblo del ‘Pedro Páramo’ de Juan Rulfo, ¿qué relación guarda con él?

Cómo no referirme o dejarme imbuir por el espíritu de Juan Rulfo. He de decir que se trata de un autor al que descubrí gracias primero a la concesión del Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1983, y sobre todo a los buenos auspicios de sus mentores García Márquez y Álvaro Mutis. Pedro Páramo es una novela a la que suelo volver con cierta asiduidad y en la que casi siempre encuentro algo nuevo. Por eso ese pequeño guiño a modo de homenaje en La tía Águeda, por eso ese pueblo fantasma, Coloma, y por eso reivindicaré siempre a Rulfo como uno de los grandes autores de la literatura universal.

¿Qué cuentistas son los que más le han influido?

Qué difícil es hacer una relación de los autores que más te pueden haber influido. Pero siempre estarán los españoles Luis Mateo Díez, José María Merino, Juan José Millas... y, como cortesía particular, un escritor de cuentos maravilloso, de los llamados de culto y que considero que no ha tenido la repercusión mediática que se merece: Ángel Olgoso, a quien descubrí hace tantos años que ya ni lo recuerdo. España es cuna de grandes cuentistas, pero siempre tendremos en la memoria los latinoamericanos Cortázar, Borges, Arreola, Quiroga, Peri-Rossi…y, cómo no, Juan Rulfo.

¿Qué está escribiendo actualmente?

Pues estoy intentando centrarme en corregir una novela que lleva durmiendo en el cajón bastante tiempo. Soy un escritor lento, y me gusta saborear y reflexionar cuanto hago.

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