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NOVELA

Una mirada al pasado

Juan Manuel Gil presenta ‘Un hombre bajo el agua’

Juan Manuel Gil. | ALEJANDRO GARCÍA / EFE

Juan Manuel Gil. | ALEJANDRO GARCÍA / EFE

Almería

Juan Manuel Gil (Almería, 1979) supedita su narrativa a un exigente proceso creativo que inició con Inopia (2009) una primera novela que propone una experimentación transparente, un arriesgado texto de perspectivas narrativas variadas que debe leerse con una mirada múltiple; Mi padre y yo (2012) homenaje a un irónico western; Las islas vertebradas (2017) supone un nuevo espacio narrativo, una turbadora novela repleta de preguntas, sin las respuestas que convienen, y construida con mucho acierto, que entendemos como una inteligente narración en torno a la fragilidad y las muchas contradicciones humanas que, temáticamente, sin un buen quehacer, hubiera desembocado en un realismo sociológico al uso; Un hombre bajo el agua (2019) es una novela que busca descubrir, en la reminiscencia prestada del pasado y de los amigos, la recuperación de la memoria real, un episodio que sucedió durante su adolescencia.

Trigo limpio (Premio Biblioteca Breve, 2021) constata cómo una mirada hacia atrás nos supone que descubramos cuando la memoria se convierte en ficción condicionada por un singular punto de vista del que nos costaría desprendernos porque ordenar ese puzzle vital implicaría que volviéramos a disponer de todas las piezas posibles para colocarlas de nuevo sobre un tablero, y reordenar las historias que confluyen en un puñado de recuerdos y anécdotas; La flor del rayo (2023) cuenta la responsabilidad de buscar una historia que le permita seguir escribiendo, y confirmar que es escritor, porque no sabe con exactitud si está en proceso de bloquearse.

La editorial Seix-Barral reedita, Un hombre bajo el agua (2024) cuyo protagonista, Juan Manuel, encuentra en una balsa de riego el cadáver de Eduardo; un hecho que se convierte en un acontecimiento personal y/o vecinal que marcará el resto de su vida, una obsesión constante que dibujará en el niño el perfil del adulto del mañana, para dejar atrás la infancia. La balsa, convertida en símbolo, le devuelve, una y otra vez, a ese sentimiento de dolor y angustia, a una turbulenta relación con quienes convive el ya adulto Juan Manuel, cuyo recuerdo amplifica la sensación de desasosiego y oscuridad cuando escribe y transmite, e intenta reconstruir la historia.

En esta novela nada es verdad, y nada es mentira, todo pudo haber pasado como lo cuenta el narrador; esa es la sensación que el lector percibe a medida que se reconstruye ese complicado y extraño puzzle en que se traducen los recuerdos de una adolescencia esquiva y atormentada por miles de piezas que remiten a unos minutos, unas horas, unas semanas, unos meses, o al angustiado peso de los recuerdos con el paso de los años. La memoria, la propia y la ajena, se convierte en material de reciclaje que el escritor hilvana para transformar en un relato un suceso marcado por la incertidumbre y el desarraigo que ofrece múltiples lecturas y una inquietante interpretación. El diálogo, efectivo e interesante, a que somete el narrador-escritor a la infancia frente a la edad adulta muestra a lo largo del texto una revisión o examen de esa edad desde la perspectiva de la vida adulta, una mirada poco complaciente, lejos de otras recreaciones de un pasado inocente y feliz; o un espacio de alegría y amor que desde siempre hemos añorado y que ya nunca disfrutaremos el resto de nuestra vida.

El narrador almeriense ha conseguido que la denominada autoficción, género en auge, se convierta en una excelente novela que se sustenta en la memoria y el recuerdo, aunque nos cabe imaginar que en demasiadas ocasiones la historia a contar no coincide con lo vivido/sucedido. Quizá porque Juan Manuel Gil ha planteado en su texto si a lo largo de nuestra existencia no hacemos otra cosa que recuperar una memoria y contar aquello con que estamos agradecidos, a salvo, y no despreciamos. La escritura actúa entonces como un espacio de búsqueda sobre el pasado porque quien recuerda y narra desea encontrar el momento en que todo empezó, el punto en el que algo se quebró para siempre; solo así avanzará sobre la realidad, su propósito queda abducido por la ambición de un realismo a ultranza, y ese conjunto de pecados acumulados con el paso de los años solo lograrán salvarlo por su capacidad para responder a las muchas preguntas que son ciertas e importan en el mundo de la literatura.

‘Un hombre bajo el agua’.

Autor: Juan Manuel Gil.

Editorial: Seix-Barral. Barcelona, 2024.

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