LAS GUARDAS

El diseñador

Clientes en una librería.

Clientes en una librería. / Manuel Murillo

Una librería suele tener clientes diversos. De un lado aquellos a los que les gusta el fondo del establecimiento, generalmente son libros de gran interés para el lector y en muchos casos atemporales. También están aquellos que compran el libro que le han recomendado, que han visto como novedad, que ha escuchado en algún medio y que suelen ser libros de éxito de ventas, los que todas las librerías tienen en sus establecimientos. Otros, y suelen ser buenos lectores, son aquellos a los que les gusta pasar un buen rato en la librería, tocando y mirando, comparando, atendiendo. Estos acaban llevándose más de un libro, y se los llevan con convencimiento, buscaban esa novedad que no aparece en los suplementos nacionales pero que resulta mucho más interesante que los libros que figuran en los escaparates.

De este último tipo es mi amigo el diseñador. Hace unas semanas me comentaba que acudió a la feria del libro de una importante ciudad. Paseo por las casetas, volvió a hacerlo, y muy decepcionado contempló como todas las librerías representadas disponían de los mismos libros, esas novedades ‘best seller’ que se reseñan en los medios nacionales y todos quieren vender.

Comentaba que a las librerías en las ferias de libros les falta personalidad, esa impronta personal que deberían tener y que se ciegan en este tipo de acontecimientos feriantes, motivados desde luego por los distribuidores multinacionales de primera talla que deben garantizar tener sus libros expuestos en esos escaparates.

A los distribuidores les gusta que sus libros estén presentes en las ferias de libros, más que presentes deben estar en la primera fila, y si todas las librerías disponen de esos mismos títulos pues estarán felices y habrán cubierto sus objetivos.

Indicaba el diseñador que le gustaría que en las ferias de libros solo estuvieran las editoriales, así se solventaría este problema y ninguna caseta o stand tendría los mismos títulos. Editoriales de todos los géneros, para todos los públicos, para todo tipo de lectores.

El diseñador le comentó este hecho a un librero y la respuesta que recibió fue: «Compre entonces los libros en Amazon».

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