RELATOS

Cuentos que cuentan

Manuel Ángel Morales Escudero publica la colección ‘Somnium’ en la editorial Nazarí

Morales.

Morales. / CÓRDOBA

Durante cuarenta años he leído cuantos volúmenes y colecciones de cuentos han pasado por mis manos, clásicos y contemporáneos, que me han proporcionado la perspectiva suficiente para discernir calidad y rotundidad expresiva de un buen texto, la ejemplaridad de un relato bien construido de perfecta ejecución. Los relatos que Manuel Ángel Morales Escudero reúne en ‘Somnium’ tienen intensidad y brevedad porque en todos y cada uno de ellos se formaliza esa sabia mezcla de equilibrio entre la precisión y la vaguedad; el berciano forma parte de esa raza de escritores que desde sus inicios concreta al relato como el auténtico arte de contar, superando en cada momento esa tesitura entre realismo y fantasía, o formalismo y contenido; el proceso de escritura puro o la literatura de arte comprometido, porque cuando al cuento se le llamó la «nueva fabulación» sirviéndose de la realidad o del dato histórico se descubre el revés de lo real y lo fantástico, o la estela de la incertidumbre.

La historia de Lucifer es bien conocida, el más hermoso de todos los ángeles quiso igualarse con Dios, cometió el pecado del orgullo, fue arrojado a las tinieblas junto a sus seguidores, ángeles rebeldes, y se convierte en Satán; el cristianismo le da sentido a la palabra demonio, en referencia al mundo griego, ‘daimon’; aunque al ser incluido en el contexto cristiano la palabra demonio adquiere una significación hostil, y a Lucifer, el portador de luz, esta nueva religión lo consideró el mismo que a Satanás; un ser sobrenatural que puede influir en las vidas humanas, tema y recurso que Morales Escudero utiliza para contarnos su cuento, o la nueva diablura o iniquidad que Lucifer propone a sus criaturas, Baddón, causante de guerras y conflictos; Samael, príncipe de los infiernos; Bacon, demonio de los celos; Belial, experto en robar almas de los viciosos y, finalmente, Lagase, diablo de la hipocresía. El resto de relatos, cuando lo sobrenatural, o lo imposible no entra en conflicto con el contexto donde suceden los hechos, no se produce lo fantástico, y se convierte en literatura maravillosa cuyas historias se desarrollan en lugares donde conviven lo real y lo sobrenatural, o lo que el lector no dudaría en calificar de reconocible si sucediese en su mundo, como en «El escritor» y «La maleta». El mundo construido en los relatos fantásticos ofrece signos para ser interpretados a partir de la experiencia de lo real que tiene el lector; así, la irrupción del fenómeno imposible provoca el extrañamiento de la realidad, que deja de ser costumbrista o familiar y se convierte en algo incomprensible y amenazador, ocurre en «La cepa» o «El teatro». Esta definición justifica que un buen número de relatos exploren la distorsión de lo real mediante lo absurdo, lo alegórico, irónico o surrealista, como leemos en «El viajecito» o «Una nube, pero no plantean esa transgresión ominosa que identifica y distingue al género fantástico. Lo maravilloso, a diferencia de lo fantástico, siempre se ambienta en un espacio inventado, o en un universo paralelo en el que cualquier fenómeno es posible; eso le supone al lector que cuanto ocurre allí es tan normal como natural. En esos textos no interviene nuestra idea de realidad, no se plantea transgresión alguna, y puede ser posible, como en «Marionetas», «El ansia», «Liberación» o «Diminutos».

Manuel Ángel Morales conoce bien el mundo, sabe que lo imprevisible se encuentra en nuestro alrededor, en los grandes acontecimientos y en las pequeñas cosas cotidianas, o esos sueños que se recogen en sus cuentos; los más cercanos en vivencias propias o historias familiares que se traducen en literatura, «Los barcos de papel», «La casa de Montes» o «La adopción», que se caracterizan por su brevedad e intensidad, la elusión y su intensidad que convierten al ponferradino en el dueño absoluto de la palabra, incluido ese concepto de oralidad tan habitual en su territorio, una característica que no excluye el cosmopolitismo y la sensualidad de la mayoría de los relatos y así surge la realidad y la ficción en historias reconocibles. El resto, «Las voces», «La conversación», «La madre», «Luz en la ventisca», «El ángel negro» o «Volver» de mayor extensión y variada temática, corroboran esa amplitud y profundidad con que se expresa el leonés.

La prosa, precisa, se transmuta, como una característica más, y así ‘Somnium’ resulta una propuesta de sencillez sublime, en tanto que se consigue percibir la realidad de unas vidas a través de una tendencia realista que incluye un fino humorismo convencional, una ironía calculada y una sátira ejemplificadora.

‘Somnium’.

Autor: Manuel Ángel Morales Lomas

Editorial: Nazarí (Granada 2022)

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS