Mi alma es casi dichosa y casi triste es un volumen de unas trescientas páginas que, editadas por Blas Sánchez Dueñas, recopila las ponencias celebradas en Puente Genil en 2018, bajo el título Elegíaco río de polifonías artísticas. El libro queda como testimonio del cincuentenario de su muerte, fechada en enero de 1968. Al editor, precisamente, le debemos el artículo inicial de presentación «Ricardo Molina, una caudalosa voz polifónica». Sánchez Dueñas expone las líneas fundamentales de la lírica de Ricardo Molina, encumbrándolo entre otras razones porque «fue uno de los grandes animadores de la vida literaria y cultural de la posguerra en Córdoba». El conjunto de sus alusiones, las referencias al grupo Cántico y a sus componentes y a la obra literaria de Ricardo, preparan el terreno para que, como segundo artículo, la profesora italiana Marina Bianchi pueda escribir sobre «Ricardo Molina en la revista Caracola», cuarenta y siete páginas centradas en trece poemas que son una exhaustiva indagación para confirmar la presencia del poeta en la citada revista. La profesora Bianchi estudia en detalle esa relación para remarcar los aspectos de la lírica de Molina y su incidencia vital y humana. 

Si se atiende al tercero de sus artículos, «Ricardo Molina en la ciudad de Cántico», que firma Carlos Clementson, vemos que se pondera a Córdoba admitiendo que «Cántico es Córdoba» y explicando muy diversos pormenores líricos del poeta, que va creciendo según la investigación tome unos u otros derroteros, como ocurre en el siguiente texto de José Jurado Morales «Gerardo Diego habla de Ricardo Molina en Radio Nacional de España», y asimismo, desde un punto de vista bibliográfico, en el siguiente de A. Moreno Ayora «En torno a diversas publicaciones sobre Ricardo Molina», que repasa los libros que tienen al poeta como referente principal. Así, este amplísimo conjunto de publicaciones, de variado valor y concretas aportaciones, da paso al de María Payeras Grau, «La labor divulgadora de Ricardo Molina: presencia de las poetas en la revista Cántico»; y a continuación las páginas significativas de Juan Pérez Cubillo «Mundo y formas del cante flamenco y las actitudes posrománticas: algunas precisiones».

Queda por nombrar las dos últimas aportaciones críticas. En una, Olga Randón Infante descubre las relaciones amistosas de Ricardo y los poetas del 27, de ahí su titulo «El archivo epistolar de Ricardo Molina». En la otra, el biógrafo del poeta, José María de la Torre, ensancha los conocimientos del lector ofreciéndole sus comentarios dedicados a «La recepción de la obra poética de Ricardo Molina a través de la práctica poética», que induce a pensar que los estudios de José María de la Torre «fueron y continúan siendo reveladores en el desmantelamiento de muchos de los aspectos caracterizados del arte de la palabra de Ricardo Molina. Pero no solo De la Torre, sino los otros siete estudiosos que el volumen acoge, ayudan a entender el mundo lírico y el transcurrir literario del reconocido poeta de Cántico.

‘Mi alma es casi dichosa y casi triste’.

Editor: Blas Sánchez Dueñas.

Editorial: Renacimiento. Sevilla, 2021.