A pesar del creciente interés por la literatura japonesa, aún hay autores insuficientemente conocidos. Es el caso de Seicho Matsumoto (Fukuoka, Japón, 1909-Tokio, 1992), prolífico escritor, ganador del prestigioso Premio Akutagawa (1952), solo recientemente ha visto traducida al español una parte muy reducida de su magna producción. La editorial Libros del Asteroide ha publicado solo tres: El expreso de Tokio, 2014; La chica de Kyushu, 2017 y el comentado aquí, Un lugar desconocido, 2021. Es de esperar se amplíe su catálogo, pues es un autor que eleva el popular género del crimen a verdadera categoría literaria.

El libro comienza sin otorgar ningún tipo de concesión a florituras superfluas. Tsuneo Asai, un tímido funcionario de Tokio, durante un viaje de negocios en Kobe recibe la noticia de que su mujer ha fallecido de un infarto. En principio, y pese a lo repentino de la situación, Asai no sospecha nada raro, puesto que su mujer padecía del corazón. Sin embargo, hay algo extraño: su mujer ha fallecido en un barrio residencial de Tokio, muy apartado de los lugares habituales que frecuentaba y, además, un lugar en el que abundan los hoteles de citas. El calculador y discreto funcionario empieza a obsesionarse con esta circunstancia y ello le lleva a iniciar una concienzuda investigación, empleando los métodos que tan buenos resultados le han dado en su trabajo en el ministerio. Y lo que parecía una situación trágica, pero normal, se convierte en el descubrimiento inesperado de la vida oculta de su esposa.

Seicho Matsumoto construye una trama profunda cuyos detalles va encajando con la precisión de un relojero. Desde lo más normal, va retorciendo las situaciones sin llegar a forzar nada que quede fuera de la lógica. Y, sin embargo, el resultado es una sorprendente escala de situaciones extrañas, poco convencionales. El autor va deshojando, capa a capa, la vulgar realidad para desvelar todos los oscuros secretos que se esconden donde nadie se atreve a mirar. Matsumoto aprovecha para criticar una sociedad que ve superficial e hipócrita, absolutamente rígida en su aspecto externo. Pero por debajo laten las pasiones humanas que se desatan por encima de toda la rigidez de las costumbres y convencionalismos de la sociedad japonesa del siglo XX. El personaje de Asai es el eje alrededor del que gira toda la historia. Hombre hecho a sí mismo con mucho esfuerzo y que ha seguido las rígidas pautas marcadas desde niño para llegar a ocupar un puesto como funcionario. Sin la ayuda de una familia de prestigio, que le hubiera catapultado a un alto puesto, ha tenido que llevar una vida de estudio y sacrificio constante. Orgulloso del trabajo mediano que ha conseguido tras tantos sacrificios, goza del respeto de sus jefes, subordinados y empresarios del sector de la alimentación. Con la misma dedicación que ha aplicado a los asuntos del ministerio se dedica a hacer de detective aficionado con más que notable éxito. Y, sin embargo, hay ocasiones en que, como en El curioso impertinente de Cervantes, la curiosidad puede conllevar encontrar lo inesperado. 

La precisión de los argumentos de Matsumoto, su atención al detalle, los vuelcos en la trama, recuerdan a la mejor Patricia Highsmith. El autor no solo está a su altura, sino que en muchos aspectos la supera. No existen los detalles superfluos, no hay historias increíbles que parezcan fuera de lugar. A pesar de ello, las escenas que Matsumoto consigue tienen una fuerza sin igual por su terrible e irrefutable lógica. En los rompecabezas que compone no sobra nada. Cada pieza es un escalón más que hace subir al lector hasta un lugar al que desconocía que pudiera llegar. Ese es su mérito: lograr que el lector recorra un camino intrigante, pero recto y aparentemente diáfano, y no ver venir el sorprendente desenlace. 

Matsumoto desliza una sutil ironía por toda la novela. Asai cree que tiene una vida asegurada y un porvenir claramente definido, pero se deja llevar inexplicablemente por una malsana obsesión. Como toda obsesión, la de Asai tiene su propio camino. El protagonista se comporta como lo haría en el ministerio sin sospechar que, fuera del ambiente artificial de sus oficinas, las cosas pueden torcerse de la forma más inesperada.

Publicada por primera vez en Japón en 1975, Un lugar desconocido (en japonés, Kikanakatta Basho) posee la actualidad y la frescura de una gran historia, un argumento ideal para una película de Hitchcock, tan deliciosamente perfecta como cuando Matsumoto la escribió.

Un lugar desconocido

Autor: Seicho Matsumoto.

Editorial: Libros del Asteroide. Barcelona, 2021.