Convocados por la Fundación Bodegas Campos, hace unos días nos reunimos un grupo de personas para asistir a la presentación del cuaderno de Julio Aumente, Testamento, en edición de Rafael Inglada, que toma su título del poema del mismo nombre. Son poemas que no figuraron en su Poesía completa, publicada en 2004 por Visor y que ahora se rescatan, cuando se cumple el centenario de su nacimiento (Córdoba, 29 de octubre de 1921).

Recuerdo cómo, en el tercer Encuentro de Poetas Andaluces celebrado en 1987 en Córdoba, su último libro publicado era La antesala, finalista del Premio Nacional de Poesía. Y de escribir versos impecables y lujosos fue variando hacia la sátira, el desdén y una no disimulada adoración por la belleza masculina y los jóvenes patinadores del momento. Julio Aumente fue, en palabras de Pablo, "el poeta más alejado de su origen" y cada vez su poesía derivó más hacia el cinismo, la procacidad o la insolencia, en títulos como De las cabras o El canto de las arpías. Testamento es el número 32 de la colección Arroyo de la Manía. Leerlo hoy es como adentrarnos en el Siglo de Oro español.