Un excéntrico aristócrata inglés, Collingwood Ingram, nieto del fundador de la prestigiosa revista The illustrated London News, entusiasmado por la ornitología y la naturaleza, dedica la mayor parte de su tiempo a la observación de los pájaros y sus cantos en el período de pleno apogeo del Imperio Británico. De espíritu aventurero, tras la Primera Guerra Mundial, en 1919 visita Japón en busca de nuevas aves. Este primer contacto con el paisaje oriental transformará su vocación hacia la horticultura y la ferviente admiración de los cerezos ornamentales lo llevará al cultivo e investigación de sus múltiples y variadas especies. 

Naoko Abe, periodista y escritora japonesa que durante años ha cubierto la información del Ministerio de Defensa de su país en el periódico Mainichi Shimbun, reside en la actualidad en Londres. Después de haber escrito algunos libros sobre el sistema educativo británico, con El hombre que salvó los cerezos obtiene el Premio Nihon Essayist Club en 2016.

En este viaje de descubrimiento del cerezo y su simbología, la autora nos invita a atravesar diferentes periodos históricos de Japón en los que la flor del cerezo adquiere una significativa presencia a lo largo de más de 2000 años. Desde el siglo XI es símbolo de vida, alegría y juventud; su belleza y variedad atraviesa la geografía nipona siendo fuente inagotable de inspiración para poetas y artistas. No obstante, en 1923, en pleno esfuerzo de occidentalización y desarrollo económico, la proliferación de fábricas y edificios de cemento amenaza la rica diversidad de estos bellos árboles. Ingram toma la determinación de salvar las variedades más raras y menos requeridas por los jardineros japoneses. En su lugar de residencia, The Grange en Benenden, a menos de cien kilómetros de Londres, llegará a cultivar más de ciento veinte especies de cerezos consiguiendo incluso hibridar algunos y crear nuevas variedades. 

Collingwood Ingram se convierte en un conservador, defensor y distribuidor de plantones de cerezos que introducirá en Reino Unido, Estados Unidos y el resto de Europa. Su exquisito gusto y aprecio por estos árboles de belleza sublime contagia a muchos otros amantes de las plantas y los jardines. La Segunda Guerra mundial o Guerra del Pacífico, como es conocida en Japón, abre una brecha entre Oriente y Occidente. Durante el conflicto, las flores de cerezo adquieren una simbología militar en la que los soldados kamikazes caerán sobre objetivos aliados al igual que las flores de cerezo, hermanados en la ofrenda de sus vidas al emperador. Así reza este poema de despedida del joven capitán Seiichi Kishi: «Las flores de cerezo caen/ una tras otra./ También yo quiero caer/ y dejar mi fragancia/ en la tierra de Yamato» (pág. 265).

El paso del tiempo, sin embargo, convertirá a este árbol en un nexo de reconciliación cuando Masaroshi Asari, uno de los mayores expertos de cerezos en Japón, en respuesta a una carta con membrete real de la casa Windsor en la que se le pedía que le fueran vendidos algunos cerezos, decide regalar cincuenta y ocho esquejes a modo de disculpa por los hechos de la guerra: «Tengo el vehemente deseo personal de regalar Sakura al pueblo británico. Hace cincuenta años, las fuerzas armadas japonesas invadieron territorios de ustedes y mataron e hirieron a muchos soldados y civiles. No he olvidado este hecho histórico» (pág. 351). 

El hombre que salvó los cerezos es un hermoso peregrinaje a la geografía donde el cerezo hunde sus raíces, a la historia que lo contempla como símbolo de vida, elevación estética que culmina en la celebración del hanami a orillas del río Arakawa. 

Contemplación que se ha extendido a otras partes del mundo como EEUU, Gran Bretaña, Italia, España o Australia, entre otras gracias al descubrimiento, admiración y empeño divulgador de un rico inglés enamorado de la belleza inspiradora, sutil, colorida y diversa del cerezo ornamental. Naoko nos descubre la variada gama de flores de cerezos: Yama-zakura, Sargent, Somei-yoshino, Edo-higan, al tiempo que propone un interesante viaje a través de la historia de dos culturas. 

'El hombre que salvó los cerezos'

Editorial: Anagrama

Barcelona, 2021