Bartleby Editores saca a la luz una edición bilingüe de National Anthem (Four Way Books, 2008), obra del poeta estadounidense Kevin Prufer, con traducción de Luis Ingelmo y prólogo a cargo de Pablo Luque Pinilla. Ambos autores, que ya tradujeron varios poemas de Prufer en el año 2014, materializan, en este primer trimestre de 2021, un proyecto que nos acerca a un autor de un interés singular, inédito hasta a la fecha en lengua española.

La coherencia y el sentido de los poemas de la obra Himno nacional (Bartleby, 2021) se ven reforzados por el reciente cambio de gobierno en Estados Unidos después de los años aciagos del trumpismo. Autor de libros de poesía como In a beautiful country (2011), Churches (2014) o How he loved them (2018), finalista del premio Pulitzer en 2019, Kevin Prufer dibuja en Himno nacional una sociedad en decadencia -acaso apocalíptica-, desde ese inquietante silencio inaugural del primer poema («Fue por entonces cuando la ciudad se sumió en el silencio»), predominando en la obra la desolación y el desengaño ante el fracaso del sueño americano.

En 2008, año de edición del libro en Estados Unidos, se agotaba el gobierno de George W. Bush, un período donde la ambición y poder desmedidos de la primera potencia del mundo -recuérdese la invasión de Irak- contrastan con una sociedad que alberga también otros males sistémicos como la injusticia, desigualdad, el abandono o esa lacra sobrevenida que es la soledad. En esa línea, en la obra destaca la rotundidad de varios poemas como «Queríamos encontrar América» o el propio «Himno nacional», que reflejan la hipocresía y la sordidez de las nuevas violencias ejercidas por el hombre del siglo XXI, en este caso la económica o la racista. Asimismo, otros poemas («Ars poética», «Soldado muerte» o «Historia militares») que -profunda o tangencialmente- utilizan historias de los militares estadounidenses para retratar dichos males a través de la muerte, desde una narratividad que no renuncia a la belleza: «También los pájaros cayeron toda la mañana,/ sus ojos demasiado humanos en blanco, después negros/ y muertos…».

En los versos de Prufer, el Imperio Romano es la metáfora de una nación donde la oscuridad no impide ver las ruinas de un espacio decrépito en que antes brilló la esperanza: «Los césares, bien lo sabe, son frágiles y ancianos. Los dioses/ han llenado sus cráneos con nieve/ y el tiempo arrojará el imperio al mar». National anthem se publicó con el boom de la crisis financiera del 2008, previa a la irrupción de la figura de Barack Obama. A pesar de este cambio esperanzador, EEUU no fue sino el reflejo de un tiempo nuevo que se abría al mundo: el auge de las redes sociales, el crecimiento de las desigualdades, el reto del cambio climático, el nacimiento de la posverdad o ese germen de odio del neofascismo. En ese contexto, la obra de Prufer emerge no ya luminosa sino descarnada, austera a la vez que valiente. No veremos en Himno nacional una denuncia explícita del contexto de ese final de la primera década de los dos mil. Más bien, como señala Luque Pinilla en el prólogo, su propuesta asume el «compromiso con el riesgo literario». Himno nacional recrea la atmósfera de una sociedad contemporánea que va más allá de la anécdota del poema y su temporalidad: en Prufer se gesta un diálogo que explicita, más que denuncia, un estado de ánimo que solo puede desvelarse desde el compromiso con una estética descriptiva pero decididamente dialógica.

Esta edición de Bartleby Editores nos acerca a un autor cuya propuesta es independiente de las múltiples corrientes que emergen en el panorama. Su evidente complicidad con La carretera de Cormac McCarthy o un fluir versicular modernista, a lo Eliot, son las coordenadas de una obra que, a través de una perspectiva alegórica, podría ser aplicada tanto a la primera década del siglo XX como a la actual. En ese sentido, la complejidad de algún poema o la radicalidad de las metáforas en Prufer, no son sino la única vía posible para comprender la crudeza de un mundo igualmente complejo: «Como todo, las hojas mueren en las ramas (…) y el niño llora en el parque. Lo hará /hasta desaparecer».

Kevin Prufer nos interpela para delatar con el poema lo que hay de sombrío en un mundo que se transforma, que se nos desvela de manera violenta. En su obra, la búsqueda de la libertad erige una cosmovisión existencial tan cruda como sobria, que aúna lo íntimo -lejos de lo confesional- y lo colectivo. Incluyendo ya a Prufer entre los poetas norteamericanos indispensables, Himno nacional nos convoca para aferrarnos al poema como una forma de resistencia, para entonar sus versos como en un himno de verdadera libertad: «Nos odian por ser libres», alguien me dijo una vez,/ Nos detestan por nuestra libertad».