Juan Jacinto Muñoz Rengel
Javier Vázquez Losada
Juan Jacinto Muñoz Rengel (Málaga, 1974) es autor de las novelas El sueño del otro (Plaza & Janés, 2013) y El asesino hipocondríaco (Plaza & Janés, 2012) y de los libros de cuentos De mecánica y alquimia (Salto de Página, 2009), Premio Ignotus al mejor libro de relatos del año, y 88 Mill Lane (Alhulia, 2006). Además, ha coordinado las antologías La realidad quebradiza (Páginas de Espuma, 2012), Perturbaciones (Salto de Página, 2009) y Ficción Sur (Traspiés, 2008). Ahora publica un volumen de microrrelatos, El libro de los pequeños milagros (Páginas de Espuma).
--¿Qué es 'El libro de los pequeños milagros'?
--Resulta difícil de explicar, quizá por eso el verdadero título completo, que nos fue imposible mantener en la portada, es más largo que muchos de los microrrelatos que se reúnen en el interior. Además, justo a continuación de la portadilla donde aparece ese largo título, aparece una advertencia con el epígrafe "Esto no es un texto". Entonces, ¿qué es si no es un texto? Es un juego. El libro de los pequeños milagros se ofrece al lector como un juego literario, y le propone imaginar sin complejos y descubrir la versatilidad del género de la minificción.
-De lo mayúsculo a lo minúsculo, o, dicho de otra manera, de la novela al microcuento, explíquenos ese salto.
--En realidad, siempre he trabajado todas las distancias narrativas; aunque a veces lo que se va publicando es solo una parte de lo que se va escribiendo, y por lo tanto no deja de ser una muestra parcial. Me interesan todos los géneros capaces de contar una historia, porque creo que cada uno de ellos aporta y permite cosas diferentes. No obstante, es cierto que después de las dos últimas novelas necesitaba cambiar por completo de registro, liberarme de ciertas normas y de alguna manera soltar el lastre de todas esas ideas que me hacían silbar la tapa del cráneo.
-Toda narración, en una línea o en diez mil encierra una historia, pero trate de marcar los límites formales del cuento, del microcuento, del minicuento.
--En las fronteras entre determinados géneros suele surgir la duda de la extensión. Pero no se trata solo de extensión. Un cuento muy corto podría tener exactamente la misma longitud que un microrrelato muy largo. Lo cierto es que serían cuestiones internas, relacionadas con la concentración y la intensidad, las que diferenciarían ambos textos. Por decirlo de una forma rápida: en el cuento aún quedarían algunos elementos prescindibles, mientras que el reto del microrrelato debe ser siempre contar la historia con el mínimo número de recursos y de palabras. A veces se podrá hacer en una línea, a veces se necesitarán varios párrafos.
-En sí, el libro se aparece como un microcosmos, donde cada partícula le da sentido a la otra, ¿cuáles serían en todo caso esas partículas preferidas?
--He disfrutado mucho con los microrrelatos dedicados a criaturas imposibles, con la elaboración de ese bestiario fantástico que recorre sus páginas. Y también con esos otros que se internan en el inexplorado género de la micro-ciencia-ficción. Ha sido un verdadero placer creativo poder visitar un nuevo planeta cada vez que pasaba de página.
--Explique al lector el modo correcto de leer los relatos Backward que aparecen en el libro.
--En realidad, si lo he hecho bien, no debería tener que explicar nada. Lo único que sí le pediría al lector es que, en la medida de lo posible, intentara leerlos en el orden dispuesto. ¿Por qué? Porque al tratarse de un juego complejo, en el que no solo busco poner del revés la dirección habitual en la que fluye el tiempo, sino que procuro mantener invariable nuestra lógica causa-efecto para provocar el choque, se encuentran ordenados de menor a mayor dificultad. Los primeros son solo una introducción a lo que vendrá después, un aprendizaje.
--Algunos textos se pueden percibir como un poema, ¿dígame en qué emparentan ambos géneros y si hay coqueteo con la poesía?
--El microrrelato es colindante con la poesía, con el aforismo, con la greguería, con la prosa poética, e incluso, mal entendido, con el chiste. No obstante, con este libro he intentado ceñirme a la esencia del género, en mis minicuentos siempre hay tensión y narratividad, siempre se cuenta algo y hay un desenlace. En cambio, me temo que apenas encuentro en ellos poesía. Hay cierto tipo de intuiciones, o eso espero, pero creo que tienen menos que ver con la intuición poética que con el juego intelectual, o con la construcción de un imaginario propio.
--El libro se antoja inquietante, a ratos moviéndose por el territorio de los sueños. Y de las pesadillas...
--Sí, siempre me ha interesado la literatura del extrañamiento, la mirada sesgada, el lado inquietante que encierra nuestra realidad. Y con estos microrrelatos he pretendido concentrar esos aspectos turbadores en imágenes con cierta pregnancia, he intentado impresionar al lector, en el sentido de infligirle alguna marca. Y para eso necesitaba conectar con su subconsciente, con las zonas oscuras de su mente.
--Escarabajos sonoros, muertos en vida, animales sin cabeza, focas fogosas, ¿dónde encuentra esos seres?
--Viven conmigo. Tengo la casa completamente llena, a rebosar. Supongo que son la consecuencia de vivir solo y de los muchos años estimulando y alimentando ciertos mecanismos mentales. Cuando te hablan de las virtudes de la imaginación y de la creatividad, no te advierten de los efectos secundarios.
--Cite sus referentes en este género, sus influencias inconfundibles.
--Son muchos, podría citar desde Gómez de la Serna o Max Aub hasta José María Merino o Angel Olgoso, desde Monterroso hasta Ana María Shua. Pero este libro en concreto está en deuda con las Historias de cronopios y de famas de Julio Cortázar , con Las ciudades invisibles de Italo Calvino, con El libro de los seres imaginarios de Borges, con el Bestiario fantástico de Joan Perucho, con Stanislaw Lem y con Kafka.
--Sucede en ocasiones que el germen de una novela está en un cuento, o en un minicuento. Haciendo ficción de la ficción, ¿cuál sería el caso?
--En algunos minicuentos pueden estar gestándose los orígenes de una novela, claro. De hecho un libro de microrrelatos de alguna forma es una recopilación de ideas, un catálogo de ocurrencias, un inventario de proyectos a disposición del lector. Pero no sé por qué siempre se señala esto y nunca lo contrario, cuando también sucede: muchas novelas contienen dentro de sí pasajes que pueden dar lugar a microcuentos. Y seguro que, entre ellas, habrá algunas novelas que se olviden por completo y en cambio se acabarán recordando esos microrrelatos.
--¿Qué vendrá después de 'El libro de los pequeños milagros'?
--De nuevo novela. Me resulta muy estimulante el cambio de una distancia a otra, alternar las exigencias de lo hiperbreve con esas otras propias de las narraciones de largo aliento. Y en la nueva novela volveré a cruzar géneros, viajaré a los orígenes de la tradición fantástica y traeré elementos propios del realismo mágico al contexto histórico del Mediterráneo. Pero todavía se hará esperar.