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Historias del Centro

La iglesia redonda de Santa Victoria

La iglesia de Santa Victoria

La iglesia de Santa Victoria / Córdoba

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Si hay una fachada puramente neoclásica en Córdoba, esa es la de la iglesia del colegio Santa Victoria, la única de base circular que podemos encontrar en la capital cordobesa. Accediendo desde la contigua plaza de La Compañía, la fachada, que imita un templo clásico hexástilo -de seis columnas- y próstilo -con columnas solo en la fachada-, se abre paso imponente dando acceso a una iglesia a la que ya no solo pueden entrar los miembros de la comunidad escolar del colegio, sino cualquier persona interesada, eso sí, bajo cita previa -consultar la web del colegio-.

La iglesia, declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Monumento por la Junta de Andalucía, comenzó a levantarse en 1759 sobre planos del arquitecto francés Luis Gilbert, aunque solo un año después sería sustituido por el también francés Baltasar Drevetón, quien diseñó la bóveda de medio punto.

En la fachada principal, unida a la del colegio al que pertenece, encontramos seis grandes columnas de basa ática, fuste liso y capitel compuesto, sobre las que descansan un entablamento con arquitrabe, friso liso, cornisa y frontón triangular en el que se distingue el escudo episcopal del obispo Francisco Pacheco de Córdoba. Las columnas están más próximas entre sí en los extremos y se separan en el centro, dejando tres intercolumnios principales para el ingreso. Además, las columnas están unidas por una verja de hierro.

La entrada al templo se realiza por un cancel de madera con remate oblongo, a través del cual se accede al vestíbulo circular. Si llamativa es la fachada, el interior no lo es menos. La solería, tanto de la iglesia como de la anteiglesia, está realizada en mármoles de diversos colores, que en el centro del templo conforman un círculo dividido en doce partes en torno a un círculo concéntrico que representa a la Trinidad y los doce apóstoles.

Junto al muro cilíndrico se hallan, por su parte interior, ocho pares de columnas de arenisca exentas sobre plinto adosado, de fustes estriados, basas áticas y capiteles compuestos, entre los cuales se ubican los diferentes altares del templo. Esta columnata de orden gigante soporta un entablamento con cornisa sobre la que se apoya el tambor de la cúpula, horadado por vanos de medio punto abocinados, y sobre el que descansa a su vez la cúpula semiesférica que cubre casi por completo el templo.

El templo del colegio Santa Victoria es el único de la ciudad que tiene una reliquia

Entre los lienzos que la adornan cabe destacar el retablo mayor, obra de Alonso Gómez de Sandoval, de madera tallada y dorada (1780), quien es también autor de la estatua de Santa Victoria ubicada en la hornacina central y de los dos ángeles candelabros que la flanquean. La mesa del altar fue realizada por Ventura Rodríguez y José Fosati en 1783.

La iglesia es la única de Córdoba que conserva una reliquia, la de la santa, que es la primera de los mártires de la ciudad junto a su hermano San Acisclo, ambos patronos de Córdoba.

De Gómez de Sandoval es también el cuadro de San Miguel, situado a la izquierda del altar mayor, y el de San Rafael, a la derecha. Los altares siguen todos el mismo esquema: una mesa de altar sobre la que descansa un gran lienzo pintado por el académico Francisco Agustín Grande en 1797. Además, por encima de las rejas de los coros bajo y alto se encuentran los cuadros de la aparición de San Rafael al venerable Simón de Sousa y el de San Joaquín y Santa Ana con la Virgen Niña, realizados en 1798 por Antonio Monroy.

La cúpula, rematada con un adorno compuesto de base, cuello, anillo y punta que sostiene un globo de bronce con una cruz, es, junto a la de la Catedral, la única visible en el skyline de Córdoba, al ubicarse la iglesia en una de las zonas más altas de la ciudad. Durante su construcción, Drevetón sufrió una enfermedad que requirió cirugía, según recogen los textos fundacionales de la iglesia, por lo que la obra no se supervisó adecuadamente, algo que con casi total seguridad influyó en el hundimiento parcial de la misma en 1772.

Para su reconstrucción se recurrió a Ventura Rodríguez, a quien se debe la configuración definitiva del templo. Considerado el principal arquitecto español de la época, Ventura Rodríguez reforzó los muros y redujo la altura de la cúpula, que inicialmente era de 36 metros, a los 28 metros actuales.

De esta forma, el complejo formado por el colegio y la iglesia, y sobre todo esta última, constituyen el más importante ejemplo de la arquitectura neoclásica o academicista en Córdoba y uno de los más destacados de Andalucía.

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