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ENTREVISTA | Óscar Rubio Cuidador del patio de Guzmanas 7

«El patio solo, sin vida, no es nada»

«Hay gente que se cruza el mundo entero para venir a esta ciudad a pasar una sola noche»

Óscar Rubio, cuidador del patio de Guzmanas 7

Juan M. Niza

Juan M. Niza

Juan M. Niza

Lo primero, es felicitarles. Elena y usted tienen este año el patio espectacular. ¿Mucho trabajo?

Pues trabajamos siempre, todos los años, pero yo no lo llamaría trabajo realmente. Para nosotros esto es nuestra afición, nuestra forma de vida y nuestro modo de esparcimiento; si lo llamáramos trabajo, perdería todo el encanto que tiene. Es, sencillamente, nuestra manera de entender el día a día.

Empezaron abriendo el patio en 2019. El cambio que ha dado el recinto en alucinante. Y ya van llegando premios.

Ha crecido mucho, ha madurado y ha ganado en prestancia. Las plantas han cogido su sitio, han ganado envergadura y el patio va madurando... Como nosotros mismos. Ese reconocimiento del jurado nos sirve de caramelo, pero lo más importante es el cariño que recibimos del público y de los compañeros a lo largo de estos años. No hay palabras para expresar la gratitud por la cantidad de amistades que hemos hecho compartiendo este espacio.

Pero este año hay una ausencia que pesa mucho en el ambiente de Guzmanas 7. ¿No es así?

Sí, es verdad que lo estamos sintiendo mucho. Nuestro amigo Juan Luis, un gran fotógrafo, nos dejó este verano y este es el primer año que no va a estar aquí con nosotros. Era alguien muy involucrado, el patio era un poquito suyo. Teníamos lo que llamábamos en broma nuestros «viernes creativos». Nos juntábamos al mediodía con un vino y un plato de jamón para hablar básicamente de patios, porque era un gran enamorado y entendido de este mundo. Le vamos a echar mucho de menos.

Ustedes han levantado esta casa a pulso, porque cuando llegaron estaba prácticamente en ruinas.

Fue al revés de lo que cualquiera pensaría: empezamos por el patio. Cuando entré en esta casa por primera vez, puse el pie en el escalón y le dije a Elena: «Esta es nuestra casa». Ella me preguntó si ni siquiera la iba a ver por dentro y yo le respondí: «Mira qué patio». Estaba sucio, lleno de jaramagos y hubo que remangarse mucho para limpiar, enlucir desconchones, blanquear paredes, arreglar el pavimento, la electricidad....

Incluso han ejercido casi de arqueólogos y restauradores en todo el edificio, recuperando habitación a habitación.

La casa nos la han datado en el siglo XVI. Tenemos documentación de 1695 que describe la entrada desde la calle Guzmanas y el edificio era exactamente como es hoy, con su zaguán y el arco de acceso. Sabemos que fue una antigua parte del palacio de las Guzmanas de Córdoba y que a principios del siglo XX fue casa de vecinos. Nosotros solo somos otros inquilinos de paso en su historia.

Se habla mucho de la falta de relevo generacional en la fiesta. Pero no es fácil encontrar ‘héroes’ que dediquen su vida a la casa-patio.

No es necesario ser un héroe. El relevo hay que buscarlo un poco en el entorno. Me siento muy orgulloso de haber ayudado a llamar a las puertas de los vecinos. El propio concejal Julián Urbano vino conmigo a invitarlos personalmente a participar. Gracias a ese empujón, el año pasado debutaron varios patios por San Lorenzo. A veces solo hace falta que alguien te diga que lo que tienes es digno de ser compartido para que te enamores del concurso.

El barrio de San Lorenzo parece que los ha adoptado plenamente. Os sienten como algo propio. ¿Cómo es esa convivencia?

Llevamos aquí 12 años y los vecinos son estupendos. Yo soy de los que se mete en todas las conversaciones, me gusta conocer a todo el mundo y... Con el roce llega el cariño. Al final, lo mejor de los patios es la convivencia, el barrio y la gente... El patio solo, sin vida, no es nada. El patio de puertas para dentro es mi salón, pero lo bonito es cómo lo compartimos.

Pero tampoco podemos olvidar que el Casco Histórico sufre la presión del sector turístico, los precios de la vivienda se elevan aquí, solo pueden recuperar casas antiguas empresas para el turismo...

Es un problema generalizado en todo el país. El turismo ejerce una gran presión, es innegable. Pero también hay mucho desconocimiento. Se habla de la falta de aparcamiento o de los problemas de acceso en coche. Pero yo digo que en el Casco Antiguo es un lujo vivir. En diez o quince minutos lo tienes todo andando. Tienes colegios, supermercados y todos los servicios. El plus es que sales a la calle y te das un paseo por rincones mágicos gratis, mientras hay gente que se cruza el mundo entero para venir a esta ciudad a pasar una sola noche pagando un dineral.

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