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El callejero

Plaza de San Andrés, un jardín recoleto

En esta plazuela ajardinada destaca la fuente barroca y la casa solariega de los Luna con sus ajimeces

Un jardín

Un jardín / R. AZAÑÓN

Córdoba

Bajando la calle San Pablo, justo en el cruce con la calle Fernán Pérez de Oliva, encontramos una pequeña plazuela ajardinada que recibe el nombre de la vecina parroquia de San Andrés. La placita es apenas un ensanchamiento de la calle, una pequeña sorpresa de verdor y frescor en medio del asfalto.

La plaza de San Andrés se abrió en el siglo XVI y su fisonomía actual responde a la reforma de 1925, realizada siendo alcalde de Córdoba José Cruz Conde, en la que se le dotó de los parterres ajardinados que la caracterizan. En 1982 fue restaurada y se plantaron los naranjos y plameras que convierten a este recoleto rincón en un espacio ideal para el descanso.

Es un espacio rectangular bordeado en dos lados en L por viario rodado y los opuestos por edificación, destacando la Casa de los Luna. Además de los jardines, destacan los recorridos radiales hacia la fuente central con enchinado cordobés con dibujos geométricos.

La fuente

Uno de los elementos que definen esta pequeña plaza es la fuente barroca colocada en su centro. La fuente de mármol, que según los registros de la Gerencia Municipal de Urbanismo data de 1664, estuvo originariamente en la plaza del Salvador, que se ubicaba en lo que hoy es la confluencia de las calles San Pablo, Capitulares, Alfaros y Alfonso XIII, fue trasladada a San Andrés en 1861. Hasta 1813, la fontana estuvo coronada por un escudo con el águila imperial, que fue destruido con el objetivo de borrar el recuerdo de la ocupación francesa.

Cuatro caños precipitan el agua sobre una pila de la que salen otros tantos desde los que el agua cae a un pilón octogonal.

La fuente está rodeada por un pasillo de chino cordobés con dibujos geométricos en el que se ubican cuatro bancos de fundición que invitan a disfrutar de este pequeño espacio.

La casa de los luna

En la plaza se levanta una de las casas más antiguas que se conservan en la ciudad, la conocida como Casa de los Luna. Un palacete levantado en 1544, de estilo plateresco, que constituye un destacado ejemplo de la arquitectura civil del Renacimiento en Córdoba.

En su fachada de piedra destaca el portón principal cuyo dintel está adornado con relieves de guirnaldas y remates en forma de bola en los extremos. Encima, el escudo familiar con una luna que le da nombre a la casa. Se ha añadido un piso con doble ventana con columna (parteluz) en el centro. Caracteriza a este edificio los ajimeces de su esquina, doble balcón a dos alturas con columna en el centro.

Esta casa, que fue reformada a mediados del siglo XX por el arquitecto Carlos Sáenz de Santamaría, fue de Hernán Pérez de Oliva, humanista y rector de la Universidad de Salamanca.

Formando parte originariamente de las casas de los Luna, existe otra casa solariega del siglo XV que cuenta con un patio jardín que se abría a una galería renacentista hoy parcialmente oculta, igual que los artesonados renacentistas y mudéjar que hoy están ocultos.

Otra casa solariega de la plaza se ubica en el número 1, en la esquina con la calle Hermanos López Dieguez. De la edificación original, solo se conserva en la fachada el escudo sobre puerta de entrada.

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