Historias del Centro
La torre de las leyendas
El nombre de Malmuerta se suele achacar a una leyenda basada en un hecho real

La torre de las leyendas / Diario CÓRDOBA / CÓRDOBA
CÓRDOBA
Así podría llamarse a la Torre de la Malmuerta, que es casi más conocida por las historias y las leyendas que la adornan que por su verdadera historia, que también da para un buen relato. La torre que vemos actualmente se levantó sobre una edificación árabe que estaba adosada a la muralla y tenía por objetivo defender las cercanas puertas del Colodro y del Rincón. Las obras fueron ordenadas por el rey Enrique III de Castilla al primer corregidor de la ciudad de Córdoba, Penedro Sánchez, dando comienzo en 1406 y concluyendo solo en dos años. En el Archivo Municipal hay un Privilegio de 1405, en el que Don Enrique manda destinar a esta obra el producto de multas a los tahures y garitos. Describía Teodomiro Ramírez de Arellano, en sus ‘Paseos por Córdoba’, la torre albarrana como «una magnífica torre ochavada, con un arco que la une á la ciudad, y hasta cuya altura está maziza: en el interior forma una media naranja, primorosamente labrada de sillaretes, y con una puerta á un lado que dá paso á una segunda escalera que dirige á la plataforma que tiene en lo alto. Bajo el arco forma un recuadro y en él las armas reales y una inscripción, casi borrada, en la que se espresa la época de su construcción: la copiarnos para evitar en lo posible, que de ella se apodere el olvido; dice así: En el nombre de Dios: por que los buenos / fechos de los Reyes no se olviden esta / Torre mandó facer el muy poderoso / Rey Don Henrique, é comenzó el cimiento / el Doctor Pedro Sánchez, Corregidor / de esta Cibdad, é comenzóse á sentar / en el año de nvestro Señor Jesv Christo / de M.CCCCVI años, é sendo Obispo Don / Fernando Deza, é oficiales por el Rey / Diego Fernandez, Mariscal, Alguacil / Mayor, el Doctor Luis Sanchez, Corregidor, / é regidores Fernando Diaz de Cabrera, / é Ruy Gutierrez..... é Ruy Fer / nandez de Castillejo, é Alfonso..... / de Albolafia, é Fernan Gomez, é acabóse / en el año M.CCCCVIII años». Esta inscripción lleva aparejada una de las leyendas que se atribuyen a la torre. Dice esta leyenda que si un jinete a galope cruza por debajo del arco y es capaz de leer la inscripción completa, «será feliz, porque verá desmoronarse aquel sólido edificio y aparecer ante sus ojos un gran tesoro que entero le será entregado».
La Malmuerta tuvo originariamente un uso defensivo y abandonado éste «ha servido de prisión de los individuos de la nobleza (durante la época de los Reyes Católicos), y después, en el siglo XVIII, le sirvió al sabio cordobés D. Gonzalo Antonio Serrano para las observaciones astronómicas, con las que ya hemos dicho que escribió varias obras», refería Ramírez de Arellano. En el siglo XIX sirvió de depósito de pólvora y en el XX fue sede de la Federación Cordobesa de Ajedrez. Se ha usado también de almacén y a principios de los años 50 del pasado siglo, el entonces alcalde de Córdoba, Alfonso Cruz Conde, tuvo la iniciativa de crear un museo dedicado a los cordobeses que habían participado en el Descubrimiento de América. Esta sala fue inaugurada el 12 de octubre de 1951, pero tuvo una corta vida.
El origen del nombre de la Malmuerta
Otra cuestión es el origen del peculiar nombre de Malmuerta, que también se suele achacar a otra leyenda, aunque hoy se tienen noticias de que la primitiva torre ya recibía este nombre. El mencionado Ramírez de Arellano contaba que «un caballero ascendiente de los Marqueses de Villaseca, mató á su mujer, juzgándola culpable, faltando á los deberes de buena esposa, y que arrojándose á los pies del Rey, éste lo condenó á fabricar esa torre en memoria de aquella señora que habia sido mal muerta, por tomarse la justicia por sí mismo, y que en ella habia de acabar su vida, por lo que tardó muchos años en su construcción». Esta leyenda, también conocida como la de los comendadores de Córdoba, se basa en un hecho histórico ocurrido en 1448, cuando el caballero Veinticuatro de la ciudad Fernando Alonso de Córdoba, asesinó a su esposa, Beatriz de Hinestrosa, y al comendador de Cabeza del Buey y primo de Alonso de Córdoba, Jorge de Córdoba, que la había seducido. Cuando Fernando Alfonso de Córdoba descubrió que su esposa no le había sido infiel, arrepentido, solicitó perdón al rey Juan II de Castilla, quien según la leyenda le ordenó construir una torre en Córdoba como expiación por su crimen, llamándose desde entonces dicha torre la Mal-muerta, refería Miguel Salcedo Hierro.
Una última anécdota: el jardincillo anexo a la torre lleva el nombre del fundador de los ‘scouts’, Robert Baden Powell, porque en el monumento tuvo su primera sede en Córdoba el movimiento ‘scout’.
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