Ruta por las Tabernas Históricas
Templos de sabios silencios y graves palabras
Un primer itinerario lleva a la taberna Salinas y a las de la Sociedad de Plateros de El Abuelo y Séneca

Un momento del mediodía en la taberna El Abuelo, en cuya carta se recuerda a Antonio Pérez. / JUAN M. NIZA
La Crónica del Centro inicia este mes un recorrido por las catorce tabernas históricas reconocidas por el Ayuntamiento, no tanto con ánimo de descubrir nada nuevo, que ya hay pocos datos que no se recojan en libros, guías y páginas webs, sino con el espíritu del parroquiano, del vecino del Centro que entra a lo que es su segunda casa, si no su primera morada, a compartir un medio y a enterarse, si se tercia, de esas pequeñas noticias de amigos y conocidos que son las que más marcan el día a día.

Templos
El recorrido de este mes nos lleva por la taberna Salinas y las de la Sociedad de Plateros de El Abuelo y de la plaza Séneca. Santuarios aún hoy para el silencio, cuando es preciso, y también para la tertulia, algunas de ellas de postín, bien de vecinos de toda la vida en esa ajetreada zona de idas y venidas de la calle Cruz Conde con Las Tendillas, en El Abuelo; o en aquellas charlas de artistas e intelectuales de la peña Los Legítimos (fundada por Julio Romero de Torres), que tenían su sede en la taberna Séneca.

Templos
Y por supuesto, la taberna Salinas, donde dicen que se ha fraguado la política de Córdoba del finales del siglo XIX y de buena parte del XX, con su estratégica situación entre el Ayuntamiento y cerca de antiguas sedes de partidos políticos y rotativos. ¡Lo que habrán oído esos muros! En este lugar, Manuel Jiménez coincide en que el título de Taberna Histórica, instituido por el Ayuntamiento, «va funcionando», aunque aún es pronto para ver todos sus resultados.
Recordando a Antonio Pérez
Por su lado, en la taberna El Abuelo es quizá ahora más tiempo de silencio. Momentos para lamentar la pérdida, el pasado mes de noviembre, de Antonio Pérez, que llegaría al barrio de San Miguel en 1978 desde aquel bar Benavides, también una institución popular en Cañero, para convertirse en uno de las personas más populares del Centro. Muchos son (somos) los que han sentido esa pérdida, aunque ya desde hace años eran sus hijos Alejandro y Marco Antonio los que llevaban esta taberna que para muchos cordobeses tiene la mejor casquería y fritos de la ciudad.
El Abuelo ha quedado como castizo refugio en esa zona de prisas de Cruz Conde
También la taberna de la Sociedad de Plateros Séneca es templo de silencios y palabras desde 1874, en un lugar donde el reloj parece detenerse. Incluso cuando se sale a esa plaza de Séneca los restos romanos dan la impresión de querer recordarnos que el tiempo es algo muy relativo en Córdoba. Desde 2005, en que se remozó el inmueble, pocos parroquianos de esta zona, cuya población se ha desplomado, van quedando para tomarse un medio antes del almuerzo, nos recuerda Victoria y Antonio Magón. Otros sorprendidos visitantes ocupan su lugar. Y una anécdota que aún no se ha publicado, cosa rara. Así, Toñi Cots, Señora de las Tabernas 2025, señala un muro, en el rincón donde se reunía la peña Los Legítimos, para contar «algo de lo que nos hemos enterado hace poco». Y es que la pared «en los años 30 estaba llena de citas, frases, poesías...». Sin embargo, llegó la guerra y aquel muro se enlució por temor a los que eran más amigos de fusilar que del pensamiento. ¿Se imaginan lo que se podría leer en esta pared de la mano de Julio Romero de Torres, Pío Baroja, Fernando de los Ríos, Diego Martínez Barrios, Zuloaga, García Lorca... De aquellos componentes de Los Legítimos y de sus amigos que venían a la ciudad? Palabras de carboncillo y silencio de cal. Como el propio espíritu de las tabernas. •
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