Historia
La estatua del Gran Capitán en Córdoba
La obra que se alza en Las Tendillas es una estatua ecuestre realizada en bronce excepto la cabeza, que es de mármol blanco, una característica ha dado lugar a una leyenda muy extendida en la ciudad

Estatua del Gran Capitán en la plaza de Las Tendillas. / A. SÁNCHEZ
Cuatro siglos tardó Córdoba en homenajear a una de sus figuras más ilustres y conocidas: Gonzalo Fernández de Córdoba y Enríquez de Aguilar, ‘El Gran Capitán’, (Montilla, 1 de septiembre de 1453-Granada, 2 de diciembre de 1515), uno de los más aguerridos militares que luchó al servicio de los Reyes Católicos, siendo considerado uno de los caballeros más distinguidos de su época y de la historia española, sobre todo, por sus campañas en Italia, en donde destacó por su innovación en la técnica militar.
Fue en 1923 cuando la estatua que hoy preside la plaza de Las Tendillas de la capital cordobesa cumplió por fin la deuda histórica con el militar montillano, que destacó también en la reconquista de Granada, aunque, a decir verdad, no fue el primer intento de homenaje. La Real Academia de Córdoba ya había hecho una propuesta en 1842. Según se recoge en su libro de actas, el señor La Corte Ruano propuso abrir una suscripción voluntaria con el objeto de «levantar en esta ciudad, en sitio público y principal de ella, una estatua sacada de buenos modelos del Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba». La empresa no fructificó, aunque no se olvidó. De hecho, el primer proyecto encargado al escultor Mateo Inurria data de 1897.
Cuando en junio de 1907 se inauguró el primer tramo de la avenida Gran Capitán (lo que hoy se conoce como el Bulevar del Gran Capitán), la idea de rendir homenaje al montillano retomó fuerza. En esta ocasión fue la prensa la que recuperó la iniciativa de honrar la figura del Gran Capitán levantando un monumento digno de su fama y la Academia volvió a sumarse a la propuesta. Así, se impulsó otro proyecto en 1909, aunque el definitivo no se iniciaría hasta 1915, coincidiendo con el cuarto centenario del fallecimiento del militar. Por este trabajo, Mateo Inurria recibiría 100.000 pesetas, aunque el tercer y último pago no llegaría a verlo y lo recibirían sus herederos.
A pesar de los esfuerzos del Ayuntamiento, la Diputación Provincial y la propia Academia, la estatua no pudo instalarse en su primera ubicación -en la confluencia de la avenida Gran Capitán con Ronda de los Tejares- hasta el 15 de noviembre de 1923. A la inauguración acudieron, entre otros, los infantes Carlos de Borbón-Dos Sicilias y su esposa Luisa de Orleans, así como Luis Bermúdez de Castro, responsable de Guerra de Primo de Rivera. Poco duró allí la conocida estatua. Ronda de los Tejares (entonces avenida de Canalejas) pronto se convirtió en una vía muy transitada y la ubicación del monumento molestaba al tráfico. Como en aquellos años se estaba construyendo la plaza de Las Tendillas, el arquitecto municipal Félix Hernández elaboró un proyecto para incorporar la estatua a la nueva plaza, a la que fue trasladada en 1927 a pesar de la oposición vecinal.
La leyenda
La obra diseñada por el afamado escultor es una estatua ecuestre realizada en bronce excepto la cabeza, que es de mármol blanco. Esta característica ha dado lugar a una leyenda muy extendida en la ciudad, que atribuye la cabeza al torero Rafael Molina Sánchez, ‘Lagartijo’, que había fallecido en 1900 y que, hay que reconocer, se daba un aire al rostro de la estatua. Sin embargo, la realidad es que no existe ningún documento, ni tampoco el contrato del Ayuntamiento con Mateo Inurria hace referencia a que la cabeza fuera de Lagartijo. Al parecer, Mateo Inurria utilizó este recurso para dar más expresión al caballero gracias al contraste con el bronce del resto de la figura. En cualquier caso, cabe recordar que no existen imágenes reales del Gran Capitán. Los retratos del militar se realizaron, en su mayoría, en el siglo XIX.
El monumento está cerca de cumplir sus primeros cien años en Las Tendillas. A lo largo de este tiempo ha sido sometido a varias reformas. En 1970 se le añadió la fuente, en forma de U y con un arriate, que fue modificada en 1999, dándole su aspecto actual. En octubre de 2003, la estatua fue restaurada, aplicándosele un barniz y capas de protección. La remodelación de la escultura, la Cibeles o el Neptuno del Córdoba CF, fue inaugurada la víspera de Noche Buena por la entonces alcaldesa Rosa Aguilar.
- La estatua del Gran Capitán en Córdoba
- El lago de la plaza de Las Tendillas de Córdoba, ¿leyenda o realidad?
- El fantasma de la Catedral
- «Para educar, el Centro es un lujo»
- Hostelería: bienvenido ‘mister’ turista
- Estantes con alma e historia
- Nuevas reglas en el Centro
- «He visto crisis de todo tipo y aquí estamos»