ENTREVISTA | Rafael Barón Profesional de la flor y presidente de la asociación de cuidadores de patios Claveles y Gitanillas
«Los japoneses alucinan con esto»
«Si no tienes ese ‘gusanillo’ por abrir un patio... Esto es muy difícil. No compensa»

Rafael Barón. | Juan Martínez Niza
De entrada, como profesional del mundo de la flor, felicidades por los pasos de Semana Santa en los que ha trabajado. Una Semana Santa un poquito pasada por agua, ¿no?
-Gracias. Sí, ha sido una Semana Santa complicada, sobre todo para las cofradías que han tenido que bregar con los meteosats y los satélites meteorológicos esos (ríe). De meteorología no entiendo, la vedad, pero sé que ha sido difícil combinar la información que se tenía para tener certezas. Se ha vivido con muchas incertidumbre.
Y respecto a la flor en los pasos, ¿sigue evolucionando?
-Muchísimo, muchísimo... Y más desde que hay proveedores internacionales que te pueden surtir de flores que no son de temporada. La variedad que puedes escoger ya es enorme. Algunos, para mi gusto, quizá abusan y hacen jardines botánicos (sonríe), pero la evolución es increíble. Además, ya hay estructuras húmedas que también ayudan mucho para que la flor tenga más larga duración que te permiten montajes mucho más elaborados. Por supuesto, siempre está el criterio de la cofradía sobre el exorno floral. Las hay más clásicas, que no les gusta variar, otras que de un año para otro pueden cambiar totalmente...
¿Le tengo que felicitar también por el ciclo ‘Los Patios en Jueves Santo’? En esta edición han participado diez recintos y ocupado dos días, el Jueves y el Viernes Santo por la mañana.
Estamos contentísimos, la verdad. Ha salido fantástico. No ha habido ningún problema y la gente se ha ido alucinada. Pero es verdad que los cordobeses todavía no estamos bien informados y tenemos una asignatura pendiente ahí: el que se conozca que se está recuperando algo muy importante y que se abren unos patios estos días claves de Semana Santa.
Porque hubo un momento en donde la Semana Santa se vivía en los patios, ¿no?
Fue una época en la que la Semana Santa estuvo muy denostada por parte de la autoridad eclesiástica, donde se suprimieron prácticamente los desfiles procesionales y quedó nada más que lo oficial del Jueves y el Viernes Santo. Eso hizo que los vecinos se buscaran una manera de vivirla también. Era una época en la que no había ni radio, ni televisión ni ese internet sin el que ya no podemos vivir (sonríe irónico). La gente también tenía otra manera de vivir el año y de celebrar. Así, en aquellas casas de vecinos decidieron entretenerse, vivir la Semana Santa emulando lo que se hacían en conventos y parroquias, improvisando altarcillos, siempre de forma popular... Normalmente se ubicaban en habitaciones visibles, en un zaguán que pudiera verse desde la calle... Con Los Patios en Jueves Santo queremos demostrar que hay mucho que enseñar y mucha tradición detrás y que merece la pena luchar por ello. Este año ha sido todo un exitazo. Mucho público cordobés la noche del Jueves Santo y turismo el Viernes Santo.
Centrémonos ahora en el Concurso de Patios de mayo. ¿Cómo se presenta esta edición? ¿Ha caído demasiada agua?
Pues mire, no se presenta mal. Hombre, se ha notado que muchas plantas se han estropeado porque no estamos acostumbrados a tanta agua en Córdoba. Para algunas plantas se ha llegado a un encharcamiento de las raíces. Luego han estado muchos días fríos, entre medias, y últimamente algunos días de mucho sol fuerte... Las plantas están un poco locas. Alguna ha florecido antes, otras ni siquiera tienen capullos... Pero yo creo que va a ser una edición que en la parte floral va a ser muy bonita. Como haga sol de aquí al concurso, va a haber una explosión de flores. Este año va a ser un espectáculo.
¿Y a nivel de participación?
Pues prácticamente como el año pasado. Algunos se han retirado, han entrado otros nuevos, tenemos esa modalidad en pruebas de Patios Conventuales... Yo creo que lo bueno del Concurso, o de la Fiesta de los Patios, es que no cambie mucho porque en el momento que cambia algo siempre hay un trastoque. También es verdad que la participación tenemos que cuidarla, que haya un relevo a todas estas personas que en algún momento acabarán dejando de participar.
Este año falta algún ‘histórico’.
Pero es que eso va en la naturaleza de los Patios y de las personas. Yo también tendré que dejar de abrir algún día. Luego, han entrado unos patios nuevos, de familias que tenían ya relación con esto. Esperemos que les guste abrir y que les pique el gusanillo, porque al final, si no tienes ese gusanillo por abrir, es muy complicado. Ni física ni económicamente, ni siquiera ganando premios, te interesa. Mantener un patio es una labor muy ardua durante todo un año. Las plantas son señoritas a las que servir. Por eso desde nuestra asociación Claveles y Gitanillas, siempre hemos luchado porque valoren a los cuidadores, porque lo importante son las personas y al final los edificios van a seguir, y aún así los edificios se caen si no hay cuidadores. Eso es lo que yo quiero que se valore, porque patios fantásticos que no se abren, palacios cuidados por jardineros, alcázares y edificios públicos hay muchos... Pero esto, la Fiesta de los Patios, es mucho más; es que una familia privada abra su intimidad, que la gente entre y salga sin ningún impedimento. Esto es único no solo en España o en otros países del mundo. Los japoneses alucinan con esto (ríe). Jamás en la vida abrirían sus casas... Porque no es su cultura.
¿Acabaremos teniendo en el Concurso la modalidad de ‘Patio de hostelería’? Lo digo por la presión inmobiliaria y turística en una zona del Casco Histórico, en donde las casas se caen si no las recupera la hostelería.
No creo que lleguemos a eso. Es cierto que en La Judería hay una presión turística con la que las casas tienen precios prohibitivos. Pero también es cierto que es una zona muy transformada, sin casas de vecinos tradicionales... También es cierto que poner a los vecinos de acuerdo para abrir es muy complicado. En general todo es muy difícil. No es malo que los edificios se conserven gracias a esos negocios, pero otra cosa sería meterlos en un concurso porque cambiaría totalmente la filosofía de la fiesta y todo lo que conlleva, lo que hizo que la Unesco la protegiera como Patrimonio de la Humanidad. Eso es muy importante.
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