De la Glorieta del Pretorio a la de Ibn Zaydun, la Avenida de América recorre un 1,5 kilómetros en línea recta, en paralelo a las vías del ferrocarril. El tren ha marcado el devenir de esta importante vía de comunicación que nació como ronda a mediados del siglo XIX.

La reina Isabel II dispuso en 1856 la construcción de una nueva línea férrea con el objetivo de unir Madrid con Cádiz pasando por Córdoba que incluía la construcción de una estación, llamada de la Agricultura primero y Central después. Para ello, se allanó el espacio por el que discurriría la vía. Así nació la Ronda del Ferrocarril que en aquella época partía del Pretorio y concluía en la actual avd. de los Mozárabes en donde enlazaba con el Camino de la Estación de Cercadillas, hoy incorporado a la avenida. A mediados del XIX, aquella era una zona de huerta pero la llegada del tren impulsaría el crecimiento urbanístico empezando por la instalación de algunas factorías y la construcción de los cuarteles de La Victoria (que aún acoge la comandancia de la Guardia Civil) y San Rafael, a cuya espalda se construyó el Stadium América, que a la postre se incorporaría al recinto cuartelario. El estadio, inaugurado en 1923, recibió este nombre porque su dueño, Jerónimo Padilla, había hecho fortuna en América y terminaría por dar nombre a la avenida.

La tapia Renfe

A lo largo del trazado urbano de las vías se construyó un muro que hasta finales del pasado siglo dividió la ciudad. La tapia nacía en los llamados Pabellones de Renfe, edificios que desde principios del siglo XX ocupaban familias de trabajadores del tren. La tapia moría en la estación en cuya entrada se colocó un triunfo de San Rafael que antes estaba ubicado en la puerta del Alcázar de los Reyes Cristianos. El custodio miraba a la estación pero a petición popular, en 2007 fue girado para mirar hacia la avenida, que sufrió su mayor transformación tras la construcción de la nueva estación de Adif y la liberación de los llamados terrenos de Renfe con el soterramiento de las vías.

Edificios emblemáticos

Dicha transformación ocurriría a caballo entre los siglos XX y XXI, pero antes, la avenida había experimentado un enorme desarrollo dando lugar a algunos edificios emblemáticos, además de la mencionada estación, hoy reconvertida en sede de la RTVA.

Uno de esos edificios es el ambulatorio, que se levantó a principio de los años 1960 como un centro de especialidades y que sigue teniendo uso sanitario hoy en día. Antes, haciendo esquina con la avenida del Gran Capitán se había construido el Sanatorio La Purísima, que pusieron en marcha en 1918 el doctor Emilio Luque junto a Joaquín Altolaguirre y que estuvo abierto hasta 1981.

De la misma época que el ambulatorio era el hotel Gran Capitán, sin duda, uno de los más importantes de la ciudad hasta que cerró sus puertas en noviembre de 2005 y fue derruido. En su solar se levantan hoy viviendas. No fue el único hotel de la céntrica avenida; El Montes y el Granada también recibían numerosos huéspedes por su cercanía a la estación -se ubicaban en frente-.

En la esquina de los jardines de la Agricultura, al lado de donde ahora se alza la nueva Biblioteca pública Grupo Cántico, aún se conserva el antiguo apeadero. Otra de las edificaciones que aún se conservan y que también fue trasladada desde su ubicación original es la Ermita del Pretorio.

La avenida también contó con uno de los primeros aparcamientos de Córdoba, el Garaje América, y acogió uno de los comercios más conocidos de la capital cordobesa: El ya desaparecido Miloga. Y no faltaron establecimientos de hostelería, algunos históricos como La Sultana, el Bar Buenos Aires o Casa Eduardo -al que acudían muchos taxistas y que cerró a principios del siglo XXI-.