La doctora asturiana María Neira, directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) atiende a este diario con motivo de su participación este viernes en Córdoba, en el congreso anual de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS). María Neira intervendrá en el simposio de Córdoba mediante videoconferencia porque está invitada a los Premios Príncipe de Asturias, que se celebran también este viernes. Esta experta de la OMS es una de las invitadas a una de las mesas redondas de este congreso de la ANIS (con sede en el hospital Reina Sofía), sobre el reto de conseguir un enfoque único en salud humana, animal y de medio ambiente ante la aparición de nuevas enfermedades.

¿Cómo está afectando el cambio climático a una sociedad como la española en materia de salud?

El impacto del cambio climático en la salud lleva más de 20 años y está científicamente demostrado. No es específico de España y se está acelerando el impacto negativo en la salud, debido a distintos fenómenos climatológicos. El cambio climático desestabiliza las bases de lo que necesita nuestra salud, el acceso a agua potable, el acceso a alimentos nutritivos y, por supuesto a respirar un aire más limpio. Esto está repercutiendo en el calentamiento global, va a generar problemas de producción de alimentos, malnutrición, enfermedades infecciosas, debido a la transmisión por vectores, y problemas relacionados con la falta de acceso al agua potable y a los alimentos. Los países desarrollados pueden sentirse más protegidos, de enfermedades como el dengue o la malaria, pero tienen que estar preocupados porque las causas del cambio climático, en una gran parte, tienen que ver con la combustión de combustibles fósiles que es la que que genera gases con efecto de diente de sierra o invernadero y esa misma combustión causa la contaminación del aire. Solo en Europa la contaminación causa 400.000 muertes al año, más mucha enfermedad, coste y sufrimiento para los ciudadanos y el sistema sanitario. Por eso, insistimos mucho desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) en atacar las causas del cambio climático porque es una necesidad de salud y porque así contribuiremos a reducir la contaminación del aire y como efecto directo disminuirán las muertes y la enfermedad.

¿Qué más beneficios para la salud aporta la lucha contra el cambio climático?

Un sistema alimentario que produzca de forma más sostenible porque el resultado para la salud serían dietas más saludables y se podría reducir más de 5 millones de muertos por malnutrición. Y el tercer beneficio procede de una gestión mejor del transporte y de la movilidad más sostenible, ya que también tendríamos más probabilidad de adoptar una vida menos sedentaria, con más actividad física y reducción muy importante de enfermedades vinculadas al sedentarismo que nos llevan a la obesidad y síndrome metabólico. Desde salud pública decimos que si atacamos las causas del cambio climático, si aceleramos acciones en la próxima cumbre de Gasglow, eso va a ser un beneficio para la salud, va reducir mucho los gastos sanitarios y va a generar una mejor economía y empleo.  

¿Qué influencia ha podido tener el cambio climático en la pandemia del coronavirus?

Se pueden establecer muchos vínculos. Uno muy claro es que en aquellas ciudades muy densamente pobladas y en la que había mucha contaminación en el aire, esa exposición al aire contaminado que respiramos todos los días ha hecho, con evidencia científica demostrada, que aumentaran las posibilidades del riesgo de que el virus entrara en los pulmones. La contaminación es un factor de riesgo importante de la transmisión de cualquier agente infeccioso como el SARS-Cov2.

¿Podría estar controlada la pandemia del covid en 2022, dos años después de su reconocimiento oficial por parte de la OMS?

Si hablamos de España en particular, con un alto índice de vacunación, mi respuesta es que cuanto más alto sea el nivel de vacunación antes podremos tener una situación controlada de la pandemia. La evolución de la vacunación en España es muy buena y podría llegar mucho antes. 

Si no se atajan las consecuencias del cambio climático, ¿las generaciones futuras tendrán una calidad de vida inferior?

Por supuesto. No hay ni siquiera que plantearse el escenario, un 1,5 de aumento de la temperatura global no debemos contemplarlo porque es catastrófico. Sería casi autolesionista. No es posible que nos estemos haciendo esto, porque usamos millones de plásticos todo el día, que acaban en el océano y nos los comemos, por lo que acaban en nuestros estómagos e intestinos. Esta tendencia de autodestrucción no es mala para el planeta es mala sino para nosotros. No es cuestión de salvar el planeta sino de salvar nuestros pulmones nuestra salud en general.

¿Por qué no hay forma de que se alcance un acuerdo mundial frente al cambio climático que se llegue a cumplir?

Voy a Glasgow, a la COP26 (conferencia que se celebra este mes en Escocia sobre el calentamiento global organizada por Naciones Unidas), con todo en entusiasmo y con el argumento de Salud para más acción en cambio climático. Se va a levantar mucho la voz sobre cómo afecta a la salud el cambio climático y cómo se beneficiaría la misma si tomáramos decisiones. Pero nuestro nivel de ambición y la velocidad con la que se toman decisiones no es la misma.

¿Tendremos que vacunarnos todos los años frente al covid? 

Se puede especular, pero hay que esperar, para ver cómo sigue evolucionando la vacunación y vacunar a la mayoría de población mundial. Esa es totalmente la posición de la OMS antes de empezar a vacunar como estrategia generalizada. En países como España se está aplicando la tercera dosis a grupos de riesgo y vulnerables, pero como estrategia generalizada preferimos que haya una cobertura más alta a nivel global con la primera dosis y luego se pensará en otras estrategias.

Teniendo en cuenta que las mascarillas nos protegen de los virus. ¿Sería aconsejable usarlas ya siempre, al menos en invierno?

Sobre las mascarillas vamos a ir haciendo una valoración de la situación epidemiológica en cada momento, siempre combinando medidas de salud pública, racionales y proporcionadas en función el riesgo. La vida diaria del ser humano debe ser lo menos difícil. Habrá que adaptar el riesgo-beneficio de cualquier medida de salud.

¿Qué esperanza pueden aportar las vacunas españolas frente al covid que están en desarrollo?

Desde la OMS apoyamos a la ciencia y cualquier aporte que se pueda hacer será muy bienvenido. Hay que estimular a todos los países que apoyen la ciencia, para que se lleguen a los mejores tratamientos.

¿Qué consecuencias para la salud está ocasionando y puede dejar el volcán de La Palma?

Ante algo así sólo podemos mostrar nuestra solidaridad y preocupación. Es pronto para analizar el impacto en la salud. Las decisiones que se están tomando son importantes. Sentimos mucha cercanía con etas personas que están en una situación muy difícil.