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Curiosidades de la provincia

El rincón de un pueblo de Córdoba sacado literalmente de una leyenda medieval: aquí dejó su huella el Cid

La tradición sitúa en este paraje cordobés uno de los episodios más conocidos de la vida de Rodrigo Díaz de Vivar, que enfrentó a sus tropas contra el rey de Granada

En este pueblo de Córdoba el Cid protagonizó una batalla legendaria

Diario CÓRDOBA

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Manuel Á. Larrea

Manuel Á. Larrea

Córdoba

Entre olivares y caminos de la campiña cordobesa existe un rincón sacado literalmente de una leyenda medieval. Allí, unas antiguas rocas conservan el recuerdo de una de las figuras más famosas de la historia de España: el Cid Campeador.

La tradición sitúa en este paraje de Monturque, en Córdoba, uno de los episodios más conocidos de su vida, una batalla que enfrentó a sus tropas contra los hombres del rey de Granada y que todavía da nombre al lugar más de 900 años después.

Una batalla olvidada en la campiña cordobesa

Para entender qué hacía el Cid en tierras cordobesas a finales del siglo XI hay que situar el momento histórico. La Península se hallaba fragmentada en reinos de taifas, y el rey castellano-leonés Alfonso VI exigía tributos a los soberanos musulmanes como condición para mantener una paz frágil. Fue precisamente para cobrar uno de esos pagos por lo que Rodrigo Díaz de Vivar viajó hasta Sevilla, donde debía hacerse cargo del tributo del rey sevillano al-Mutamid.

Pero al llegar a la capital hispalense, el Cid se encontró con una situación que no estaba en el guion. Las tropas de Abdallah, rey de Granada, asediaban los dominios del tributario de Alfonso VI, poniendo en jaque al aliado que el Cid debía proteger. Rodrigo Díaz de Vivar escribió al reino granadino exigiéndoles que cesaran en sus ataques. Los granadinos ignoraron el aviso.

El Cid, en Monturque

Escultura del Cid. / Córdoba

Lejos de retroceder, los invasores continuaron su avance, saqueando tierras a su paso hasta alcanzar el castillo de Cabra, frontera natural entre ambos territorios. El Cid no podía permanecer impasible. Al frente de tropas sevillanas, se alzó contra los fieles de Abdallah, que contaban además con el apoyo de nobles cristianos que habían tomado partido por el bando granadino.

La Piedra del Cid: donde la leyenda tiene nombre propio

La batalla que siguió acabó con la derrota de los invasores y con un episodio que pasaría a la historia por su carga simbólica: Rodrigo Díaz de Vivar apresó a los caballeros cristianos vencidos y los tuvo tres días prisioneros. A uno de aquellos nobles, además, le cortó la barba, un gesto que en la cultura de la época equivalía a la mayor de las afrentas posibles.

El escenario de estos hechos se encuentra a apenas 800 metros al noroeste del casco urbano de Monturque. Allí, entre olivos y restos de antiguas construcciones, se extiende un paraje de diez hectáreas conocido desde entonces como la Piedra del Cid. El nombre, que aparece en las crónicas cristiano-arábigas y que ha sobrevivido siglos de olvido, se mantiene hasta hoy en el catastro municipal, entre la N-331, el camino del Cañuelo y el pago de La Esperilla.

Mapa de la Piedra del Cid.

Mapa de la Piedra del Cid. / Córdoba

En medio de esa campiña solo destaca un promontorio de 14 metros con los posibles vestigios de una antigua fortificación. No hay grandes monumentos ni carteles explicativos. Solo unas rocas y un nombre que lleva más de nueve siglos contando la misma historia.

La presencia del Cid en tierras cordobesas

El historiador Arjona Castro también se hizo eco de la leyenda, situando los hechos cerca de Monturque y describiendo la roca como recuerdo del famoso encuentro.

El poeta y arqueólogo Juan Bernier añade que este es uno de los pocos lugares cordobeses mencionados en la gesta y el romance cidiano, lo que convierte a Monturque en un enclave singular dentro de la épica medieval española.

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