Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Curiosidades de la provincia

El castillo de un pueblo de Córdoba que sedujo a los franceses y que sus propios vecinos intentaron destruir

Construido en el siglo XV sobre vestigios del siglo XIII, el castillo fue ocupado por las tropas napoleónicas durante dos años en la Guerra de la Independencia

Vista del Castillo de Belmez, con el pueblo a sus pies.

Vista del Castillo de Belmez, con el pueblo a sus pies. / Córdoba

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Manuel Á. Larrea

Manuel Á. Larrea

Córdoba

Encaramado sobre una roca caliza que parece surgir del propio suelo como un puño de piedra, el Castillo de Belmez domina desde las alturas el municipio cordobés que lleva su nombre, en la comarca del Guadiato.

No hace falta ser historiador para quedarse boquiabierto ante semejante estampa: la silueta de la fortaleza recortada contra el cielo es de esas que se quedan grabadas en la retina. La misma impresión debieron tener los franceses cuando, durante la invasión de España, se vieron seducidos por esta colosal fortaleza.

La ocupación francesa y el castillo de Belmez

Las primeras noticias documentadas sobre esta fortaleza se remontan al año 1245, aunque la torre principal y la muralla que hoy pueden contemplarse son obras posteriores, levantadas durante el siglo XV. Durante la Reconquista se convirtió en un enclave estratégico de primer orden para controlar el territorio.

Pero si hay un episodio que define la historia más turbulenta del castillo, ese es el de la ocupación francesa. Entre 1810 y 1812, en plena Guerra de la Independencia, las tropas napoleónicas se apoderaron del recinto y lo utilizaron como baluarte durante casi dos años.

Castillo de Belmez

Castillo de Belmez. / SALAS/EFE

Tanto apreciaron los invasores el valor militar de la posición que llegaron a reparar parte de sus muros. Una paradoja que no pasó desapercibida para los vecinos de Belmez: hartos de ver cómo su castillo se convertía en un imán para los enemigos, decidieron intentar destruirlo ellos mismos. Preferían quedarse sin fortaleza antes que seguir ofreciéndola en bandeja a quien quisiera tomarla.

Un centinela en el cielo de Córdoba

Hoy el castillo sigue en pie. Para llegar hay que afrontar una empinada escalera de tramos zigzagueantes que arranca desde la calle Rafael Canalejo Cantero. Ya en lo alto, el acceso se realiza a través de una puerta situada en uno de los cubos de la muralla. La planta del recinto es alargada, adaptada al terreno: por el lado noroeste, una imponente pared rocosa forma un acantilado natural que hace innecesaria cualquier otra defensa.

Seis torres flanquean una muralla de tramos con distintos grosores, abrazando el recinto interior donde todavía se conserva un aljibe que los lugareños conocen como "la pisada del caballo". El mote no es casual: la forma evoca la huella de un casco, y gracias a las características del terreno nunca llega a quedarse seco del todo.

Castillo de Belmez: baluarte del Guadiato

Vista del Castillo de Belmez desde el pueblo. / Córdoba

La torre del homenaje, de planta pentagonal y once metros de altura, se distribuye en dos plantas coronadas por bóvedas de ladrillo. Antaño, matacanes y almenas remataban su perfil. El tiempo y los avatares de la historia se han llevado esos elementos defensivos, pero lo que queda sigue siendo más que suficiente para imaginar lo que fue este castillo cuando los franceses decidieron que merecía la pena quedárselo.

Tracking Pixel Contents