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Curiosidades de la provincia

El pueblo cordobés de 400 habitantes que fue convertido en un campo de concentración para más de 8.000 prisioneros en la Guerra Civil

La localidad cordobesa se convirtió en un campo de concentración por orden de Queipo de Llano con duras condiciones, dejando una dura huella en su historia

Una alambrada.

Una alambrada. / loscamposdeconcentraciondefranco.es

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Manuel Á. Larrea

Manuel Á. Larrea

Córdoba

Es uno de los pueblos más pequeños de Córdoba, apenas tiene 400 habitantes y es uno de esos lugares donde el tiempo trasncurre con calma. Sin embargo, detrás de esa aparente serenidad se esconde uno de los episodios más duros y menos conocidos de la historia reciente de la provincia.

Situada en el Valle del Guadiato, al noroeste de la provincia de Córdoba, su pequeña población vive rodeada de paisajes tranquilos y pequeñas sierras. Pero hace casi un siglo, durante la Guerra Civil española, aquella calma se disipó por el conflicto. La Granjuela permaneció en zona republicana hasta junio de 1938. La caída del Frente de Córdoba cambió por completo el destino de esta localidad. Tras la conquista franquista de la zona, la localidad pasó a manos de las tropas sublevadas y comenzó una etapa que marcaría para siempre su historia.

Un pueblo rodeado de alambradas

Por orden del general Gonzalo Queipo de Llano, el pueblo fue rodeado con alambradas y transformado en un campo de concentración. Lo que hasta entonces había sido una modesta localidad del noroeste cordobés pasó a convertirse en un enorme recinto de internamiento destinado a albergar a miles de prisioneros.

Según los historiadores, entre el 28 de marzo y el 11 de octubre de 1939 llegaron a hacinarse en La Granjuela más de 8.000 personas, una cifra extraordinaria si se compara con la población que tenía entonces el municipio y aún más con la que conserva en la actualidad.

Vista aérea de La Granjuela.

Vista aérea de La Granjuela. / Córdoba

Los testimonios de supervivientes describen unas condiciones extremadamente duras. La falta de alimentos y suministros era frecuente, especialmente durante los primeros días de internamiento. Algunos relatos recuerdan que los presos llegaron a alimentarse de hierbas ante la ausencia de comida, según recoge Francisco Moreno Gómez en La victoria sangrienta, 1939-1945.

El campo también fue escenario de trabajos forzados y de las denominadas “sacas” de prisioneros, una práctica que consistía en sacar a determinados internos para ejecutarlos fuera del recinto. Los testimonios recogidos por investigadores y memorialistas relatan episodios de extrema violencia que dejaron una profunda huella en quienes lograron sobrevivir.

La cruel memoria tras la tranquilidad de La Granjuela

La devastación provocada por la guerra ya había afectado gravemente a La Granjuela antes de convertirse en campo de concentración. Los combates desarrollados en la zona durante los últimos meses del conflicto dejaron el municipio seriamente dañado, convirtiéndolo en uno de los escenarios más castigados del norte de Córdoba.

Pese a la relevancia histórica de estos acontecimientos, la historia del campo de concentración de La Granjuela sigue siendo poco conocida fuera de los estudios especializados sobre la Guerra Civil y la posguerra. Sin embargo, constituye uno de los episodios más significativos ocurridos en la provincia de Córdoba durante aquellos años.

Estado en el que se encontraba el pueblo cordobés de La Granjuela.

Estado en el que se encontraba el pueblo cordobés de La Granjuela. / Gerda Taro / ICP New York

Hoy, quienes llegan a esta tranquila localidad del Valle del Guadiato difícilmente pueden imaginar que, hace menos de un siglo, sus calles y alrededores fueron utilizados para recluir a miles de personas en uno de los momentos más oscuros de la historia contemporánea española.

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