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Infraestructuras hidráulicas

Los embalses cordobeses retienen un 64% más de agua que a mediados de agosto del año pasado

Las presas contienen más de 1.000 hectómetros cúbicos por encima de lo que había hace un año, el equivalente a un gran pantano como el de Iznájar

Aspecto que presenta este viernes el embalse de La Breña.

Aspecto que presenta este viernes el embalse de La Breña. / Víctor Castro

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Rafael Verdú

Rafael Verdú

Córdoba

Los pantanos cordobeses se encuentran a estas alturas del verano mucho mejor que el año pasado, cuando ya se habían recuperado con creces de la anterior sequía. Las intensas lluvias de principios de este año llenaron los embalses como pocas veces antes se había visto, hasta el punto de que en la actualidad las cuencas hidrográficas andaluzas están entre las que más agua retienen, sólo superadas por las del País Vasco.

En el caso de los embalses cordobeses, según la información en tiempo real de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, almacenan en esta fecha un total de 2.620 hectómetros cúbicos, cuando el año pasado a mediados de agosto no alcanzaban ni los 1.600 hectómetros. Esa ganancia superior a los 1.000 hectómetros cúbicos equivale a un gran pantano como el de Iznájar completamente lleno, e incluso sobraría agua. De esos datos se excluye el de La Colada, que pertenece a otra demarcación (la Confederación del Guadiana), aunque su situación también es buena y contiene 49 hectómetros cúbicos, un 85% de su capacidad nominal.

Una buena situación en Córdoba

Esta subida en el agua retenida en el último año supone un crecimiento del 63,75% en el volumen embalsado solo en la provincia. Además, los embalses cordobeses se encuentran al 78,8% de su capacidad. Córdoba es la provincia de la comunidad autónoma que más agua retiene, aunque también es la que tiene mayor capacidad, con bastante diferencia sobre los demás territorios andaluces. Jaén es la segunda provincia en ese sentido, con 1.751 hectómetros cúbicos ahora mismo; todas las demás ni siquiera llegan al millar de hectómetros cúbicos.

El volumen de agua embalsada en Córdoba comenzó a crecer con fuerza desde finales de enero, cuando el agua de las lluvias anteriores ya había empapado el terreno y se formaron escorrentías que llegaron finalmente a los pantanos. A su vez, toda esa agua alimentó también los ríos sobre los que se asientan los embalses, que en Córdoba son el Genil, el Guadajoz, el Bembézar y el Guadiato principalmente, además de otros cauces más pequeños.

El agua llega a las compuertas del embalse de Iznájar por primera vez en 13 años, en una imagen tomada a mediados de mayo, justo antes de los desembalses para el regadío.

Imagen reciente del embalse de Iznájar. / Padilla

El crecimiento de las reservas se mantuvo sostenido en el tiempo hasta principios de mayo, incluso aunque ya hubiera dejado de llover con intensidad, dado que los ríos y arroyos seguían aportando agua a las presas. A mediados de ese mes comenzó una lenta bajada que se explica por la campaña de regadíos; también es la época en que comienzan a llenarse las piscinas, pero el consumo doméstico incluidas las instalaciones recreativas es ínfimo en comparación con la agricultura, que consume aproximadamente el 80% del agua embalsada.

El pico máximo de almacenamiento en la provincia de Córdoba se alcanzó a mediados de mayo, cuando durante varios días se superaron por poco los 3.000 hectómetros cúbicos de agua.

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