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Obituario

Muere a los 77 años Bartolomé Márquez Delgado, ejemplo de vida y tradición en Montoro

Ingeniero, docente y referente cultural del municipio, fallece tras una incansable lucha vital y un legado imborrable en el corazón de sus vecinos

Bartolomé Márquez Delgado, en una imagen de archivo.

Bartolomé Márquez Delgado, en una imagen de archivo. / Casavi

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Rafael Castro

Rafael Castro

Montoro

Hay personas cuya huella es tan profunda que resulta imposible encontrar las palabras exactas para despedirlas. Hoy, Montoro dice adiós con el corazón encogido a Bartolomé Márquez Delgado, quien ha fallecido a los 77 años de edad a causa de una anemia, tras haber superado con una entereza admirable cinco cánceres y la extirpación de un riñón. Su capacidad para aferrarse a la vida fue un reflejo de su fe profunda y su amor inquebrantable por su pueblo y su familia.

Una vida de servicio, docencia y arte

Ingeniero Técnico Industrial de profesión, Bartolomé entregó gran parte de su vida a la educación como profesor de Formación Profesional en el IES Antonio Galán Acosta, donde no solo formó a profesionales, sino que sembró valores humanos en generaciones de jóvenes.

Tras su etapa docente, volcó su sensibilidad en la pintura, regalando a montoreños y visitantes obras que capturaban su forma única de entender la vida. Su vinculación con las tradiciones locales fue extraordinaria: es el único vecino que ha pronunciado cinco pregones en Montoro, además de encabezar múltiples presentaciones, exposiciones y actos culturales.

Su fe cristiana y su arraigo cofrade marcaron su caminar, siempre muy unido a sus devociones: su querida Virgen del Carmen Coronada, la Virgen del Rosario, la Flagelación y Padre Jesús.

El afecto de un pueblo y el pilar familiar

Bartolomé vivió con sencillez y una enorme vocación de servicio. La alcaldesa de Montoro, Lola Amo, ha expresado el sentir general del municipio destacando su calidad humana: “Siempre encontraba una palabra de aliento, un gesto de cariño o una conversación sincera. Fui una gran admiradora de su obra y de la sensibilidad que transmitía. En sus pinturas quedará para siempre una parte de su mirada, de su corazón y de su bondad.”

En el ámbito personal, el motor de su vida fue su familia. Deja a su esposa, María Teresa, con quien compartió más de 60 años de amor y vida en común, a sus dos hijos, Antonio Jesús y María Encarnación, y a sus dos nietos, Antonio Javier (15 años) y Esperanza Macarena (8 años). Su esposa y familia desean hacer público su más sincero agradecimiento al personal del Hospital San Juan de Dios por el trato humano y exquisito recibido durante su atención.

Un legado para la posteridad

Duele pensar en todo lo que queda pendiente y en las despedidas para las que nunca se está preparado. Sin embargo, las personas buenas nunca se van del todo: permanecen en la memoria, en las obras y en el afecto de quienes tuvieron la suerte de cruzarse en su camino. Próximamente, la edición de un libro sobre su vida marcará un hito para la historia local, garantizando que su ejemplo perdure para la posteridad. Descansa en paz, Bartolomé. Montoro no te olvida.

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