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Peñarroya-Pueblonuevo

Javier Marañón, el cordobés encarcelado en Guinea por fin recibe medicamentos y la visita de su pareja: "Está mejor de salud física, pero no mental"

La pareja de Javier Marañón, la guineana Victoria, ha podido visitarlo por primera vez en la cárcel después de un año y medio desde su detención y sin que haya mediado un juicio

La costa de Malabo, capital de Guinea Ecuatorial, donde está la cárcel de Black Beach. Arriba, las imágenes del cordobés Javier Marañón y el granadino David Rodríguez, encarcelados en aquella prisión desde abril.

La costa de Malabo, capital de Guinea Ecuatorial, donde está la cárcel de Black Beach. Arriba, las imágenes del cordobés Javier Marañón y el granadino David Rodríguez, encarcelados en aquella prisión desde abril. / CÓRDOBA

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Rafael Verdú

Rafael Verdú

Córdoba

Javier Marañón, el cordobés de Peñarroya-Pueblonuevo preso en Guinea Ecuatorial junto al granadino David Rodríguez, está a punto de cumplir un año y medio en una de las cárceles más duras de África, sin que se haya abierto ni siquiera un juicio todavía. Fue detenido y encarcelado a finales de enero de 2025 y desde entonces no se han producido avances para solucionar su situación.

La única mejora reciente han sido las primeras visitas de su pareja, la guineana Victoria, y el acceso a los medicamentos, que hasta ahora se perdían por el camino siempre que su familia ha intentado hacérselos llegar. Su hermana, Lina Marañón, ha explicado a este medio que Victoria por fin ha podido verlo en la cárcel después de meses de espera, aunque no ocurre lo mismo con sus abogados, que "no pueden entrar a la cárcel y no saben cómo va el caso, no tienen información". Tampoco tienen acceso los médicos.

Javier Marañón.

Javier Marañón. / CÓRDOBA

Javier necesita determinados medicamentos, como inhaladores profundos o fármacos para tratar taquicardias y migrañas, que hasta ahora no tenía. Con el acceso de su pareja por fin ha podido recibirlos y le están enviando también comida y vitaminas. Gracias a eso, apunta su hermana, "parece que está mejor de salud física pero no mental, porque han estado mucho tiempo solos y abandonados. No hay un avance de nadie ni de nada".

Estaba a punto de casarse

Cuando Javier fue detenido estaba a punto de casarse con Victoria, su pareja guineana, con la que por entonces tenía una hija de 10 meses a la que no ha vuelto a ver; ahora la niña tiene dos años cumplidos. Todo estaba preparado para la boda, incluso habían comprado y pagado el vestido de la novia en Fuente Palmera, "que ni siquiera hemos ido a recoger", se lamenta Lina.

En todo este tiempo la familia ha movido cielo y tierra para intentar sacar a su hermano de una durísima prisión en la que no se respetan los derechos. Han tenido reuniones con el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, que según Lina se comprometió a llamar a su homólogo guineano. Hasta el momento, no han vuelto a tener noticias al respecto.

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