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Identidad, historia y patrimonio en Las Casas Nuevas

Villa del Río rinde homenaje a su historia con un monumental altorrelieve de Jesús Nazareno

Cientos de vecinos arropan la inauguración de la obra del imaginero local Sebastián Montes en la barriada de Jesús

Templete de Jesús Nazareno en Villa del Río.

Templete de Jesús Nazareno en Villa del Río. / CASAVI

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Rafael Castro

Rafael Castro

Villa del Río

Villa del Río ha vivido este viernes un emotivo acontecimiento social con la inauguración de un altorrelieve dedicado a Nuestro Padre Jesús Nazareno. El alcalde de la localidad y concejal de Cultura, Jesús Morales, ha sido el encargado de descubrir esta obra escultórica en la barriada de Jesús —conocida popularmente como Las Casas Nuevas—, un espacio que desde ahora cuenta con un nuevo referente patrimonial que rinde homenaje a la historia, identidad y vecindad de una de las advocaciones más emblemáticas del municipio.

El acto se ha convertido en una auténtica fiesta vecinal al congregar a cientos de ciudadanos, además de a numerosas autoridades civiles y religiosas. La pieza, ubicada en el jardín de la calle Málaga, ha sido bendecida por el párroco de la localidad, Douglas González Ojeda, en una ceremonia que ha contado con la actuación musical de la Agrupación Musical de Nuestro Padre Jesús Cautivo de Villa del Río.

Un día de fiesta vecinal en Villa del Río para descubrir el templete a Jesús Nazareno.

Un día de fiesta vecinal en Villa del Río para descubrir el templete a Jesús Nazareno. / CASAVI

El templete, al detalle

La obra, que mide 110 centímetros de alto por 60 de ancho, ha sido realizada en terracota patinada por el escultor e imaginero local Sebastián Montes. Según explicó el propio autor a este periódico, el diseño juega con los volúmenes para guiar la mirada del espectador, de modo que los fondos más lejanos se han trabajado con bajísimos relieves para crear perspectiva y atmósfera.

En el fondo izquierdo de la composición se observa la fachada del convento y su característica torre campanario, además de la propia calle, creando una línea de fuga para conseguir la ilusión de profundidad. En la parte baja, en un medio relieve, aparecen dos lirios, uno perfectamente erguido y otro tronchado, que hablan de Cristo y de su vida terrenal truncada. Sobre ellos revolotean tres mariposas que representan a la Santísima Trinidad, así como la metamorfosis y la transformación a través de una oruga, un animal que debe morir para resucitar en un ser más bello que vuela en libertad, lo que alude directamente a la resurrección.

Por su parte, en el lado derecho comienza el camino al Calvario, planteado desde una perspectiva muy villarrense al situar la escena en la ermita de la Virgen de la Estrella, patrona de la localidad, haciendo un guiño a la devoción mariana. En el cielo se puede ver una representación del Apocalipsis inspirada en la Virgen María, reflejada como una mujer vestida de sol con la Luna a sus pies y rodeada por doce estrellas.

Representación del antiguo viacrucis

Finalmente, en la parte inferior se recoge una representación del antiguo viacrucis local, ya desaparecido, cuyas estaciones comenzaban en la Capilla de Jesús y llevaban hasta la ermita, rescatando así la historia de la localidad. Además, para representar la divinidad y la realeza de Cristo, junto a la unión de toda la barriada, el artista ha incluido una abeja reina en la Cruz.

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