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Turismo del vino

El alma de Moriles se embotella en un nuevo hotel boutique: abre Moriles Wine Lodge en la Campiña Sur de Córdoba

El empresario Francisco Javier Muñoz inaugura Moriles Wine Lodge, un alojamiento enoturístico de diez habitaciones que aspira a ser el gran punto de encuentro y promoción del sector bodeguero

Asistentes a la inauguración del Moriles Wine Lodge, un hotel boutique de diez habitaciones ubicado en pleno corazón de Moriles, brindan por el futuro del establecimiento.

Asistentes a la inauguración del Moriles Wine Lodge, un hotel boutique de diez habitaciones ubicado en pleno corazón de Moriles, brindan por el futuro del establecimiento. / Casavi

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Rafael Castro

Rafael Castro

Moriles

La Campiña Sur cordobesa cuenta con un nuevo y exclusivo referente para los amantes del enoturismo. Se trata de Moriles Wine Lodge, un hotel boutique de diez habitaciones ubicado en pleno corazón del municipio, calle Conde de Colomera 3, que nace con la vocación de convertirse en la puerta de entrada a la historia, los sabores y las tradiciones de la localidad.

El acto de inauguración, conducido por Ana Rocío Rodríguez, arropó el estreno de este proyecto con una nutrida representación institucional y empresarial. Entre los asistentes destacaron el vicepresidente primero de la Diputación, Andrés Lorite; la alcaldesa de Moriles, Francisca Carmona; el presidente de la Mancomunidad y alcalde de Montalbán, Miguel Ruz; los alcaldes de La Rambla y Montemayor; la concejala de Turismo de Lucena, y numerosos bodegueros y productores agroalimentarios locales que maridaron el evento con sus mejores caldos.

Un homenaje a la historia vitivinícola

Detrás de este proyecto se encuentra el reconocido empresario Francisco Javier Muñoz Fernández, quien subrayó el carácter identitario del alojamiento: "Este proyecto nace por el reconocimiento a nuestra historia. Pretendemos convertirnos en un referente de máxima calidad para quienes nos visiten".

Más allá de su función hotelera, Muñoz remarcó su deseo de que el espacio actúe como catalizador del tejido productivo local: "Queremos que esta casa sea un punto de encuentro, un espacio de unión del sector bodeguero que proyecte nuestros vinos y sea una herramienta clave para estar más unidos. Es un símbolo de lo que somos capaces de construir cuando todos trabajamos juntos".

EL nuevo hotel boqutique se levanta sobre una casa señorial de tres plantas con más de un siglo de historia.

El nuevo hotel boqutique se levanta sobre una casa señorial de tres plantas con más de un siglo de historia. / Casavi

Arquitectura del siglo XIX con nombre de vino

El establecimiento se levanta sobre una casa señorial de tres plantas con más de un siglo de historia, que originalmente perteneció a antiguos bodegueros. Sus muros de ladrillo macizo, losas hidráulicas y un patio de arcos de finales del siglo XIX conviven ahora con comodidades modernas como una piscina y zonas de descanso diseñadas para el relax tras las jornadas de visitas a los lagares de la zona.

El edificio rinde homenaje a su herencia bautizando cada una de sus estancias con nombres de caldos ilustres, tales como Reliquia, Palo Cortao, Moriles Viejo, Moriles Altos o Moscatel. Además, las instalaciones albergan un salón de catas, una sacristía, una bodega con caldos centenarios y una colección de ánforas antiguas.

El 'boom' del alojamiento en Moriles

La alcaldesa de la localidad, Francisca Carmona, aprovechó la cita para poner en valor el crecimiento turístico del municipio. «En un lustro, Moriles ha pasado de tener seis a más de cien plazas de alojamiento», destacó, señalando que este hito demuestra el "potencial emprendedor" local y afianza el destino en el que el Ayuntamiento lleva años trabajando. Asimismo, la regidora alabó la apuesta de Francisco Javier Muñoz y su esposa, Rosario María López, por invertir en su pueblo natal pese a desarrollar su actividad empresarial en Lucena.

Por su parte, el diputado provincial Andrés Lorite clausuró las intervenciones recordando que los productos de la tierra son el auténtico baluarte cultural de la provincia. «Hoy este espacio no es solo un lugar donde hospedarse, sino una inmersión absoluta en la tradición del vino», concluyó.

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