Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Reunión con agricultores y cooperativas

El proyecto de biometano en Baena defiende su viabilidad: "No es un vertedero, es una instalación 100% hermética"

Oleícola El Tejar, Vorn Bioenergy y Greenar advierten de un "colapso inminente" en el sector oleícola si no se adoptan nuevas tecnologías para la gestión de los residuos del olivar

Reunión en Baena de los responsables de Oleícola El Tejar, Vorn Bioenergy y Greenar con agricultores y cooperativas para explicar los detalles de la planta de biometano.

Reunión en Baena de los responsables de Oleícola El Tejar, Vorn Bioenergy y Greenar con agricultores y cooperativas para explicar los detalles de la planta de biometano. / J.C.R.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Juan Carlos Roldán

Juan Carlos Roldán

Baena

El consorcio formado por Oleícola El Tejar, Vorn Bioenergy y Greenar ha salido al paso, en un encuentro con agricultores y cooperativas, de lo que considera que son «campañas de desinformación» difundidas en redes sociales contra el proyecto de la planta de biometano y ha presentado un proyecto respaldado por la Universidad de Córdoba (UCO) que garantiza la sostenibilidad futura de las almazaras.

Los responsables del proyecto de planta de biometano en Baena comparecieron este miércoles ante representantes del sector oleícola para defender la "viabilidad, necesidad y transparencia" de una instalación que, según han alertado, es "la única salida" ante el "inminente colapso" en la gestión de los subproductos del olivar.

La jornada, convocada por Francisco Serrano, presidente de Oleícola El Tejar, contó con la participación de técnicos de la Universidad de Córdoba, directivos de Vorn Bioenergy y expertos del sector, quienes desglosaron los motivos técnicos, económicos y medioambientales que impulsan esta inversión.

De izquierda a derecha, Diego Aranda, director General de Greenar; Benedikt Dollinger, director general de Vorn Bioenergy; Miguel Espinosa del area económica de El Tejar; Francisco Serrano, presidente de Oleícola el Tejar; Pilar Dorado, investigadora de la Universidad de Córdoba, y Miguel Carmona, miembro del grupo de Investigación.

De izquierda a derecha, Diego Aranda, director General de Greenar; Benedikt Dollinger, director general de Vorn Bioenergy; Miguel Espinosa del area económica de El Tejar; Francisco Serrano, presidente de Oleícola el Tejar; Pilar Dorado, investigadora de la Universidad de Córdoba, y Miguel Carmona, miembro del grupo de Investigación. / J.C.R.

El fin de las balsas y los secaderos

Francisco Serrano abrió el acto contextualizando la evolución histórica de los residuos del olivar. "En 1985 se vertía a los ríos, luego se construyeron más de 3.000 balsas en Andalucía, pero la tecnología ha cambiado", ha explicado Serrano, refiriéndose al paso a sistemas de dos fases que generan un alperujo con una humedad de hasta el 75%.

El presidente de Oleícola El Tejar fue contundente al advertir de que las plantas de secado de orujo actuales "son prácticamente incapaces de evaporar esa cantidad de agua". "Si no nos anticipamos, llegaremos al colapso. Las almazaras no podrán admitir la aceituna y se quedará en el campo", sentenció, destacando que la planta de biometano no es una opción, sino una necesidad para evitar el cierre de cooperativas.

Por su parte, Miguel Espinosa, responsable del área económica y financiera del grupo, aportó datos sobre la viabilidad del modelo actual. Espinosa recordó que el sector gestiona una media de 6,4 millones de toneladas de orujo al año, pero enfrenta graves incertidumbres: el fin de la vida útil de las plantas eléctricas, normativas de emisiones más restrictivas y la inviabilidad de la cogeneración con gas. Como ejemplo, citó el caso de una planta en Cabra que este año "no suministró energía térmica por el precio del gas, secando un 40% menos de orujo".

"No es un vertedero, es una instalación 100% hermética"

Uno de los ejes centrales del encuentro ha sido la respuesta a la campaña de rechazo social. Los promotores han calificado de "barbaridad" y "desinformación" los rumores sobre la llegada de basuras externas o el impacto en el turismo. "Esta planta no es un vertedero. Es una instalación moderna, 100% hermética. No va a oler porque todo está cubierto y cerrado", ha asegurado uno de los portavoces del consorcio.

Los técnicos aclararon que más del 80% de la materia prima que entrará en la planta será alpechín y alperujo generado en las propias almazaras de la zona, con un rango garantizado de entre 1,1 y 1,9 millones de toneladas. Además, desminitieron el impacto en el tráfico rodado: "Mientras una almazara recibe hasta 360 camiones al día en plena campaña, la planta de biometano apenas generará 8 o 10 camiones diarios".

Benedikt Dollinger , director General de Vorn Bioenergy en España, expresó su sorpresa ante la virulencia de la oposición local. "En Alemania hay 10.000 plantas de biogás integradas en los pueblos y nunca he visto una campaña de desprestigio como la que está ocurriendo aquí, con imágenes alarmistas circulando por redes sociales", señaló Dollinger, cuya compañía cuenta con 25 años de experiencia y más de 40 proyectos ejecutados en Europa.

Respaldo científico: "Un salto del Neolítico a la transformación biológica"

La catedrática e investigadora de la Universidad de Córdoba Pilar Dorado Pérez, líder del Grupo de Investigación en Biocombustibles y Sistemas de Ahorro Energético, aportó el respaldo académico al proyecto. Dorado definió la digestión anaeróbica como "una de las tecnologías más maduras y estratégicas de la transición energética europea", recordando que la UE prevé que el biometano cubra el 10% de su consumo de gas natural en 2030.

Miguel Carmona miembro del grupo de Investigación destacó que la planta incorporará sistemas de monitorización inteligente, ultrasonidos y nanoburbujas para minimizar olores y maximizar el rendimiento. "Vamos a pasar de un proceso de combustión, propio del Neolítico, a un proceso de transformación biológica", explicó Carmona, responsable técnico del proyecto, quien ha resumido los tres pilares de la instalación: producción de biometano (energía limpia), generación de un biofertilizante de nueva generación (digestato) y recuperación de agua apta para el riego, abordando así el crítico déficit hídrico de la comarca.

Fijación de empleo y riqueza para el territorio

Lejos de suponer un perjuicio, los promotores defendieron que el proyecto generará empleo local estable y fijará población en el medio rural, alineándose con los objetivos de la Política Agraria Común y los fondos Next Generation. Además, los ingresos por la venta de biometano y biofertilizantes revertirán directamente en las cooperativas, abaratando los costes de producción para el agricultor.

El encuentro, al que acudieron un centenar de interesados, matuvo un tono didáctico y de "puertas abiertas", concluyó con un turno de preguntas donde los técnicos se han comprometido a responder "con datos y transparencia" a todas las inquietudes de los vecinos, instando a la ciudadanía a "no oponerse a algo que no se conoce con profundidad" y recordando que las administraciones europeas, el Ministerio de Agricultura y la Junta de Andalucía apoyan firmemente este tipo de instalaciones de economía circular.

Tracking Pixel Contents