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Obituario

Fallece Juan Medina Molina, la sonrisa eterna y el compromiso de Pedro Abad, a los 50 años de edad

Su partida, tras una valiente y ejemplar lucha contra el cáncer, deja una profunda consternación entre sus vecinos

Juan Medina Molina, fallecido a los 50 años de edad.

Juan Medina Molina, fallecido a los 50 años de edad. / CASAVI

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Rafael Castro

Rafael Castro

La localidad de Pedro Abad llora la prematura pérdida de Juan Medina Molina, fallecido a los 50 años de edad tras una valiente y ejemplar lucha contra el cáncer. Su partida ha dejado una profunda consternación entre sus vecinos, quienes mantuvieron hasta el último aliento la esperanza de que lograra superar la enfermedad.

Conocido entrañablemente entre sus amigos como Taíllo, y en la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno como El manitas --un sobrenombre que hacía honor a su destreza y entrega--, Juan fue un hombre perfeccionista, trabajador y un luchador incansable. Quienes tuvieron la suerte de conocerlo lo definen como un amigo incondicional, de esos que siempre estaban dispuestos a tender la mano ante cualquier necesidad.

Más de 25 años de trabajo incansable en Centrifugación Alemana

Nacido y criado en el municipio, Juan inició su etapa escolar en el colegio público Antonio Machado, donde ya desde niño empezó a destacar por su agilidad como portero de fútbol y fútbol sala. Su trayectoria profesional estuvo muy ligada al sector estratégico de la comarca: formó parte durante más de 25 años de la plantilla de la empresa oleícola Centrifugación Alemana, donde era un trabajador altamente valorado. Además, durante varios años asumió con éxito la gestión del Casino Bar, un establecimiento que logró dinamizar con su carisma, convirtiéndolo en un punto de encuentro de referencia tanto para los perabeños como para los vecinos de las localidades colindantes.

Con el don de hacer reír a cualquier hora

Persona muy querida y respetada, poseía el don de hacer reír a cualquier hora del día y de regalar siempre una sonrisa franca. Su implicación con Pedro Abad era absoluta: colaboraba activamente en cada actividad que se organizaba en el pueblo. Era un hombre sumamente competente --capaz de mejorar todo aquello que pasaba por sus manos-- y firmemente comprometido con las causas justas.

A pesar de su intensa vida social y laboral, la principal predilección de Juan fue siempre su familia. Adoraba con devoción a su esposa, Chari Regalón, y a su hija, Ainhoa, así como a sus padres y hermanas. Siendo el menor de tres hermanos, su marcha deja un vacío insustituible en los suyos y en el corazón de todo un pueblo que siempre lo recordará por su generosidad y su alegría contagiosa. El entierro será este jueves 11 de junio, a las 10.00 horas de la mañana, en la ermita del Santísimo Cristo de los Desamparados. Descanse en paz.

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