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Sistema eléctrico

El Gobierno acelera una inversión de 100 millones en Cabra para evitar otro apagón

El Miteco tramita el expediente para instalar en la subestación eléctrica un compensador síncrono, maquinaria que permite reaccionar ante caídas o subidas de tensión como la del año pasado

Operarios instalando una torre de alta tensión en la subestación eléctrica de Cabra esta semana.

Operarios instalando una torre de alta tensión en la subestación eléctrica de Cabra esta semana. / Córdoba

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Rafael Verdú

Rafael Verdú

Córdoba

Todo el mundo recuerda de un modo u otro el 28 de abril del año pasado. A las 12.33 horas se fue la luz en todo el país durante todo lo que quedaba de la jornada y parte de la madrugada, un episodio que puso de relieve algunas carencias del sistema eléctrico español. Desde entonces, y a marchas forzadas, el Gobierno central intenta reforzar la red para evitar otro gran apagón como el de hace poco más de un año. Una de esas grandes y costosas inversiones se hará en Cabra por la vía de urgencia.

El BOE del pasado 29 de abril anunciaba ya la exposición pública de este proyecto, que requerirá una inversión superior a los 100 millones de euros. Se trata de la instalación de un compensador síncrono, así como la ampliación de la subestación eléctrica de Cabra, en la que irá ubicada esta maquinaria avanzada. Según la documentación oficial, el compensador «permitirá reforzar la capacidad inherente de la Red de Transporte de energía eléctrica de regular tensión de forma dinámica y reducirá la necesidad de programar centrales por restricciones técnicas, contribuyendo con ello al ahorro en costes y en emisiones del sistema eléctrico nacional». El proyecto es independiente de la nueva subestación en el entorno de Lucena-Cabra demandada en la zona.

Así funciona la máquina

Un compensador síncrono es una máquina giratoria que, a diferencia de las turbinas o dinamos, no entrega electricidad al sistema. No produce energía. En lugar de eso, gira acompasado a la red y ofrece potencia de reacción, es decir, capacidad para responder ante caídas o subidas de tensión. Eso es lo que ocurrió el 23 de abril de 2025, cuando una brusca caída de tensión forzó la desconexión de varias centrales eléctricas. En apenas segundos se perdieron 15.000 megavatios de potencia, el doble de lo que producen todas las centrales nucleares del país juntas. Y la red colapsó. En teoría, los compensadores síncronos podrían haber evitado la caída de tensión y el gran apagón. La pregunta es por qué no se han instalado antes.

Las grandes centrales eléctricas como las nucleares, hidroeléctricas o térmicas disponen de sus propios sistemas internos para evitar fuertes caídas o bajadas de tensión. Son generadores acoplados que funcionan de manera parecida a los compensadores, pero tampoco entregan energía al sistema. Sin embargo, las pequeñas plantas de fuentes renovables, como las eólicas o fotovoltaicas que proliferan por todo el país, carecen de esa compleja y costosa maquinaria.

La solución pensada por el Gobierno es levantar compensadores síncronos por todo el país, en puntos estratégicos dentro de la red en lugar de en las propias centrales. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico reconoce que es la primera vez que se va a instalar esta maquinaria en el país, y se hará por la vía de urgencia. El departamento de Sara Aagesen, a petición de este medio, ha explicado que «el compensador síncrono de Cabra forma parte de las inversiones previstas para modernizar la red de transporte y adaptarla a la transición ecológica, incorporando tecnologías que permiten integrar más energías renovables y garantizar un sistema eléctrico seguro, eficiente y preparado para el futuro». Además, aclara que «este tipo de equipos es clave para asegurar que la electricidad se transporte en condiciones óptimas, especialmente en un sistema que está incorporando un volumen creciente de generación renovable».

A medio plazo, España contará con 13 compensadores síncronos, ocho de ellos en la península. Algunos de ellos estarán en el entorno de las nucleares y otros, como el de Cabra, en puntos estratégicos donde ya existen instalaciones eléctricas de distribución. De ese modo, asegura el Gobierno, la tramitación administrativa será más rápida, ya que no es necesaria una evaluación ambiental al situarlos en entornos modificados. Junto al compensador en la provincia, habrá otros en Orlandis en Mallorca, Haría en Lanzarote, Fuencaliente en La Palma y los peninsulares de Brovales, Litoral, Belinchón, Rocamora, Almaraz, Grado y Beariz.

El plazo para equipar la subestación de Cabra con el nuevo compensador síncrono es de 31 meses una vez que comiencen las obras, que requerirán de grandes movimientos de tierra e incluso la ampliación de una vía de acceso para poder transportar la maquinaria pesada. La urgencia del Gobierno se explica por «los tiempos que exige su desarrollo y su carácter prioritario porque permite avanzar en la integración eficiente de energías renovables, la optimización de la operación del sistema eléctrico y el refuerzo de la seguridad y calidad de suministro», según la respuesta oficial a Diario CÓRDOBA.

Más de la mitad de los 100 millones de presupuesto van destinados al propio generador en sí, que se estima con un coste de 55 millones de euros. La obra civil costará otros 15 millones, más 5,5 para los sistemas auxiliares, 3,5 para el transformador y otro tanto para reformar el camino de acceso... Todo para ayudar a que no se vuelva a producir un nuevo gran apagón.

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