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Consejo de Gobierno

La Junta de Andalucía declara BIC el yacimiento arqueológico del Cerro de la Merced de Cabra

El Gobierno andaluz protege este enclave ibérico por su singularidad arquitectónica, materiales y excepcional conservación, además de su larga historia, constatada desde el Neolítico

Acceso al yacmiento arqueológico del Cerro de la Merced en Cabra.

Acceso al yacmiento arqueológico del Cerro de la Merced en Cabra. / Moreno

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José Moreno

José Moreno

Cabra

El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía ha acordado este martes la inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como Bien de Interés Cultural con la tipología de Zona Arqueológica, el yacimiento del Cerro de la Merced, en Cabra, uno de los enclaves más singulares para el conocimiento de la cultura ibérica en Andalucía. El Gobierno andaluz justifica esta decisión de proteger el complejo en "la larga historia del yacimiento, la novedad tipológica y la singularidad de sus edificios íberos, así como la riqueza de los materiales y la conservación absolutamente excepcional del conjunto arquitectónico".

El enclave, situado a unos cinco kilómetros al este del casco urbano egabrense, en pleno Parque Natural de las Sierras Subbéticas, permanece abierto al público mediante visitas concertadas desde septiembre de 2023, tras más de una década de campañas arqueológicas, trabajos de consolidación y actuaciones de puesta en valor impulsadas por el Ayuntamiento de Cabra en colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid.

Las investigaciones comenzaron en el verano de 2012 sobre unos terrenos adquiridos por el Consistorio en 2006 para garantizar su protección. Desde entonces, un equipo multidisciplinar dirigido por el catedrático de Arqueología Fernando Quesada ha permitido documentar un complejo palacial ibérico de características excepcionales, tanto por sus dimensiones como por su estado de conservación.

Los estudios realizados han constatado una ocupación humana continuada desde el Neolítico. Tras una primera fase correspondiente a la Edad del Bronce, el cerro acogió la construcción de un gran recinto fortificado en época ibérica, entre los siglos II y I antes de Cristo. Después de una destrucción intencionada, las ruinas fueron reutilizadas durante un breve periodo antes de su abandono definitivo, probablemente antes de mediados del siglo I a.C. Siglos más tarde, la cima volvió a ocuparse con una modesta construcción islámica de época emiral, entre los siglos IX y X.

Uno de los hallazgos más destacados ha sido la localización de grandes muros que alcanzan hasta cuatro metros de anchura, una dimensión poco habitual tanto en la arquitectura ibérica como en la romana. Las excavaciones apuntan además a que el edificio principal contaba con dos plantas y una azotea, así como con una gran terraza de unos diez metros de diámetro a la que se accedía mediante una escalinata monumental.

Visita al yacimiento arqueológico del cerro de la Merced en Cabra, el día de su inauguración en 2023.

Visita al yacimiento arqueológico del cerro de la Merced en Cabra, el día de su inauguración en 2023. / Moreno

El estado de conservación del conjunto está considerado excepcional, aunque también delicado, al conservar importantes alzados de adobe sobre grandes zócalos de piedra que en algunos puntos alcanzan casi cuatro metros de altura. Para garantizar su preservación, el Ayuntamiento instaló una gran cubierta protectora, además de pasarelas y elementos de señalización para facilitar las visitas.

Materiales recuperados en el yacimiento

Entre los materiales recuperados durante las excavaciones figuran armas, elementos de indumentaria, cerámica ática y helenística importada, ánforas destinadas al almacenamiento de aceite y grano, molinos harineros, pesas de telar, fusayolas, puntas de lanza, fíbulas y otros objetos que evidencian las actividades domésticas, económicas y militares desarrolladas en el enclave.

Los investigadores también han documentado evidencias de saqueos posteriores al abandono del recinto, especialmente uno ocurrido a mediados del siglo XVII, posiblemente relacionado con la búsqueda de tesoros tras la expulsión de los moriscos. De ello dan testimonio una gran zanja que atraviesa el complejo y diversos restos materiales, entre ellos vidrios y una moneda del reinado de Felipe IV.

Según los especialistas, las características arquitectónicas y la disposición del conjunto no tienen paralelos cercanos en la Alta Andalucía, aunque remiten a modelos del periodo orientalizante tardío presentes en el Bajo Guadalquivir, Extremadura y el Levante peninsular.

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