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Industria

La planta de Valentria en El Carpio podrá tratar el 10% de los neumáticos usados del país

Tendrá capacidad para tratar 30.000 toneladas al año de diferentes subproductos que pueden volver a emplearse en la industria

Acceso al polígono industrial de El Carpio, donde se instalará la planta de reciclaje.

Acceso al polígono industrial de El Carpio, donde se instalará la planta de reciclaje. / CASAVI

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Rafael Verdú

Rafael Verdú

Córdoba

El proyecto para construir una planta de reciclado de neumáticos en la localidad de El Carpio sigue adelante, por el momento tramitando todos los permisos ambientales y autorizaciones administrativas, que no son pocas para una instalación de estas características. La empresa promotora, Valentria, ya ha incluido la iniciativa en suelo cordobés dentro de su portfolio de inversiones, que incluyen además otra planta de similares características en Jumilla, en Murcia. La compañía, especializada en la economía circular, ha ofrecido más detalles de un proyecto que se dio a conocer a finales del año pasado.

Así, la planta de reciclaje de neumáticos de El Carpio tendrá una capacidad de tratamiento de 30.000 toneladas al año, según consta en la información dada a conocer por la propia Valentria. En todo el país, de acuerdo con los informes de TNU (una sociedad sin ánimo de lucro que se encarga de este reciclaje), cada año se reciclan en torno a 315.000 toneladas de neumáticos, lo que equivale a 25 millones de unidades. Sobre la base de esos datos, las instalaciones que operarán en El Carpio tendrían una capacidad teórica para absorber casi el 10% del total de neumáticos que se descartan en España cada año. Junto a la planta de Jumilla, darían servicio a todo el sur del país.

En terrenos de la Diputación

La factoría de Valentria en El Carpio se instalará en el polígono industrial La Azucarera, sobre una parcela de 25.000 metros cuadrados. Los terrenos pertenecen a Grupo Cinco, la sociedad industrial de la Diputación de Córdoba, y el acuerdo de arrendamiento se firmó en noviembre del año pasado. Aquel fue uno de los pasos previos necesarios para arrancar el proyecto que aún sigue en los trámites administrativos.

Firma del acuerdo de alquiler entre Valentria y la Diputación.

Firma del acuerdo de alquiler entre Valentria y la Diputación. / CÓRDOBA

Según el calendario estimativo de Valentria, en el segundo trimestre del año que viene se debería obtener tanto la autorización ambiental integrada (AAI) como la evaluación ambiental (EIA). Al mismo tiempo, se debería tener lista la financiación del proyecto y el acuerdo con inversores. No es poca la cantidad que se necesita para poner en marcha la planta: hasta 75 millones de euros, de acuerdo con la información que dio la empresa el año pasado, aunque en una primera fase la planta arrancaría con solo un reactor que necesita 25 millones de euros.

En el tercer trimestre de 2027 Valentria confía en tener los permisos de construcción y toda la financiación necesaria, para poder iniciar las obras en El Carpio. Finalmente, la puesta en marcha de la planta de reciclaje de neumáticos se espera que tenga lugar a finales de 2028, cuando lleguen las primeras entregas.

Un proceso complejo

El reciclaje de neumáticos es un proceso complejo que, a diferencia de las plantas que reutilizan otros compuestos, no emplea la combustión. Los neumáticos están hechos a partir de 20 materiales diferentes, pero el principal es el caucho, que supone más de un 40% del peso total. El caucho natural se obtiene del látex de algunos árboles, es más flexible que el sintético y suele emplearse sobre todo para los trenes de aterrizaje de los aviones. Por contra, los fabricantes de neumáticos para el mercado automovilístico suelen emplear una mezcla de caucho natural y sintético. Y ahí está el problema.

La compañía espera tener en marcha las instalaciones a partir de 2028

El caucho sintético es un polímero derivado del petróleo. Quemarlo no es buena idea, a pesar de que se ha hecho durante años, porque se liberan a la atmósfera grandes cantidades de sustancias químicas nocivas. Es el humo que se ve cuando arde algún vertedero sin control de neumáticos.

El reciclaje de las gomas emplea un proceso llamado pirólisis, el mismo que emplean algunos hornos domésticos modernos para limpiar la grasa. Consiste en aplicar calor a altas temperaturas pero sin oxígeno (o muy poco), de modo que la materia dentro del reactor nunca llega a arder y no se genera humo.

Una vez concluido el proceso, se obtienen diferentes productos que pueden reutilizarse. Son básicamente dos a partes iguales, tal como indica Valentria en su información sobre el proyecto de El Carpio. Por un lado está el TPO (siglas de Tire Pyrolysis Oil en inglés), un aceite pirolítico que supone en torno al 45% del peso del neumático. Tiene un alto poder calorífico y puede usarse como combustible industrial para calderas; refinado, incluso puede dar gasolina o diésel.

El reciclaje de las gomas emplea un proceso llamado pirólisis, el mismo de algunos hornos

El otro subproducto de la pirólisis es el rCB (Recovered Carbon Black), lo que se conoce como «negro de humo». Es un polvo fino carbonoso que sirve para reforzar el neumático y que la da su característico color negro. Una vez obtenido, puede volver de nuevo al circuito de fabricación de neumáticos sin necesidad de recurrir al material original, para el que se necesita petróleo. Y así se cierra el círculo del reciclaje de los neumáticos.

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