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Reportaje

¿Es Cabra una clave oculta en la vida de Cervantes? Los documentos que vinculan a su familia con la ciudad cordobesa

La familia del escritor tuvo fuertes lazos con la localidad cordobesa desde mediados del siglo XVI, aunque su propia presencia no está documentada

Miguel de Cervantes.

Miguel de Cervantes. / CÓRDOBA

José Moreno

José Moreno

Córdoba

En el marco de las conmemoraciones cervantinas, la relación entre Miguel de Cervantes Saavedra y la ciudad de Cabra vuelve a situarse en el centro del debate historiográfico cada 23 de abril, Día Internacional del Libro. Si bien la presencia del autor del Quijote en la localidad no ha podido demostrarse documentalmente, sí existe un sólido entramado de vínculos familiares que conectan a los Cervantes con estas tierras desde mediados del siglo XVI.

Las investigaciones clásicas, como la monumental biografía de Luis Astrana Marín, publicada en siete volúmenes entre 1947 y 1958, ya recogían abundante información sobre este episodio. En concreto, el capítulo XIV del primer tomo se detiene en la estancia de la familia en Cabra, apoyándose en documentación procedente de archivos locales como los de la parroquia de la Asunción y el Ayuntamiento, así como en otros fondos nacionales.

Duque de Sessa

El origen de esta vinculación se sitúa en 1541, cuando Gonzalo Fernández de Córdoba, duque de Sessa, nombra a Juan de Cervantes, abuelo del escritor, alcaide mayor de sus estados en Baena, el condado de Cabra y el vizcondado de Iznájar. Juan de Cervantes se traslada entonces a la zona acompañado de María Díaz -considerada por algunas fuentes como su amante- y de su hijo Andrés, mientras su esposa legítima y su hijo Rodrigo permanecen en Alcalá de Henares.

Escultura en homenaje a Cervantes en la calle Cuesta Bachiller León de Cabra.

Escultura en homenaje a Cervantes en la calle Cuesta Bachiller León de Cabra. / Moreno

La figura de Juan de Cervantes aparece marcada por una vida agitada, con frecuentes pleitos, conflictos judiciales y episodios personales controvertidos. Incluso llegó a ser encarcelado en Valladolid, ciudad en la que, años después y por distintas circunstancias, coincidirían también su hijo Rodrigo y su nieto Miguel.

En 1545, Juan de Cervantes abandona el territorio del duque de Sessa y se traslada a Osuna y posteriormente a Córdoba, donde fallece en 1556. Sin embargo, su hijo Andrés de Cervantes decide permanecer en Cabra, donde consolida su posición social gracias a su matrimonio con Francisca de Luque, perteneciente a una familia acomodada. Andrés ocupa cargos de responsabilidad, entre ellos el de alcalde mayor, y establece un núcleo familiar estable en la localidad.

En Cabra nacen sus hijos Juan (1548), Leonor (1550), Catalina (1552) y Rodrigo (1564). El primogénito, Juan de Cervantes, apenas un año mayor que su primo Miguel, mantendría con él una relación cercana, tanto en Cabra como posteriormente en Sevilla, lo que refuerza la conexión entre ambas ramas familiares.

La historiografía también ha señalado el posible desplazamiento de Rodrigo de Cervantes, padre del escritor, hacia Córdoba en busca de apoyo económico tras diversas dificultades, entre ellas su paso por prisión. En este contexto, algunos autores han planteado la hipótesis de que el joven Miguel pudiera haber acompañado a su padre, lo que abriría la posibilidad de una estancia temporal en Cabra, donde residía su tío Andrés. No obstante, esta teoría carece de pruebas documentales.

El profesor egabrense José María Garrido Ortega ha abordado esta cuestión desde una perspectiva rigurosa, insistiendo en la necesidad de separar los hechos constatados de las conjeturas. En una conferencia celebrada en la Biblioteca Municipal Juan Soca, dentro de los actos del Día del Libro del 2016, Garrido recordó que, pese a los numerosos estudios sobre Cervantes, su biografía sigue presentando importantes lagunas.

Placa de la calle Cervantes en fachada Círculo de la Amistad de Cabra.

Placa de la calle Cervantes en fachada Círculo de la Amistad de Cabra. / Moreno

Entre los datos confirmados, figura la actividad de Cervantes como recaudador de impuestos en diversas localidades cordobesas -Écija, La Rambla o Montilla- así como su encarcelamiento en Castro del Río por irregularidades en el ejercicio de esta función. Estos hechos sitúan al escritor en un entorno geográfico próximo a Cabra, lo que hace verosímil, aunque no demostrable, una eventual visita.

Otro de los argumentos utilizados para defender la presencia de Cervantes en Cabra es su conocimiento de la Sima de Cabra, un paraje natural que aparece mencionado en varias de sus obras. Sin embargo, Garrido considera que este dato no es concluyente, dado que la sima era ampliamente conocida en la época y objeto de numerosas referencias orales y escritas. A esta línea de investigación se suma el trabajo Los Cervantes y Cabra del cronista oficial Antonio Moreno Hurtado, quien ha llevado a cabo una exhaustiva revisión documental en archivos de Cabra, Córdoba, Sevilla, Madrid, Granada y Valladolid. Su estudio, publicado en formato digital, no solo confirma la presencia de diversos miembros de la familia Cervantes en la localidad, sino que también corrige errores de interpretaciones anteriores. Entre sus aportaciones destaca la identificación de Antonio de Cervantes, un personaje hasta ahora ignorado por muchos biógrafos, cuya existencia se deduce de documentos hallados en Cabra y que apuntan a que sería otro de los hijos de Juan de Cervantes y, por tanto, tío del escritor. Asimismo, el estudio documenta la presencia de otros familiares, como Diego de Cervantes o Rodrigo de Cervantes y Luque, además de su relación con otras familias influyentes de la zona.

Un periodo clave

Moreno Hurtado sitúa un periodo clave entre 1553 y 1558, en el que diversas ramas de los Cervantes, procedentes de Alcalá de Henares y Madrid, atraviesan dificultades económicas y se trasladan a Córdoba y su entorno, buscando el apoyo de sus parientes establecidos en la región, especialmente Andrés de Cervantes en Cabra.

Pese a la riqueza de estos datos, el propio investigador reconoce que no existe ningún documento que certifique la estancia de Miguel de Cervantes en Cabra. Aun así, considera plausible que pudiera haber visitado la localidad durante su etapa como comisario real encargado del abastecimiento de trigo y aceite para la Armada. El estudio también pone de relieve un problema añadido: la pérdida o desaparición de documentos en archivos locales, tanto municipales como notariales, lo que dificulta la reconstrucción completa de estos episodios históricos y abre interrogantes sobre posibles datos aún no descubiertos.

En definitiva, la relación entre los Cervantes y Cabra se encuentra bien documentada en lo que respecta a la presencia y actividad de varios miembros de la familia durante el siglo XVI. Sin embargo, la figura de Miguel de Cervantes continúa envuelta en la incertidumbre en este capítulo concreto de su biografía. Entre la evidencia documental y la tradición, el debate sigue abierto, a la espera de nuevos hallazgos que permitan arrojar luz definitiva sobre esta cuestión.

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