Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Tradiciones y fiestas

La romería de la Virgen Blanca de la Alegría reúne a cientos de baenenses en una jornada de devoción y convivencia

El entorno del Puente de Piedra acoge la tradicional misa de campaña y una amplia programación de actividades lúdicas para todas las edades

Integrantes del coro de Apromuba, que ha cantado en la misa romera, junto a la alcaldesa de Baena y el delegado de festejos.

Integrantes del coro de Apromuba, que ha cantado en la misa romera, junto a la alcaldesa de Baena y el delegado de festejos. / J.C. Roldán

Juan Carlos Roldán

Juan Carlos Roldán

Baena

Baena vuelve a volcarse este primer día de mayo con una de sus citas más queridas del calendario primaveral: la romería de la Virgen Blanca de la Alegría. Cientos de vecinos y visitantes se congregaron en el entorno natural del Puente de Piedra para disfrutar de una jornada marcada por la fe, el buen ambiente y la convivencia.

Los actos comenzaron a primeras horas de la mañana en la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe. Desde allí, la imagen de la Virgen inició su caminar acompañada por devotos en un trayecto lleno de sentimiento, donde no faltaron los cantes y las muestras de fervor popular. El hermano mayor de la hermandad, Antonio Castro Bujalance, ha destacado la alta participación en el recorrido. "Este año he visto más gente haciendo el camino que el año pasado; el templo ha estado rebosado durante la misa", afirmó con satisfacción.

Una hermandad con 38 años de historia

Consolidación y crecimiento de la hermandad con 38 años de historia a sus espaldas, la romería atraviesa un momento de espléndido vigor. Una de las noticias más celebradas de la jornada fue el anuncio del crecimiento de la corporación. "No me esperaba llegar a los 30 hermanos nuevos en un solo año; actualmente somos unos 150", explicó Castro Bujalance.

Ambiente de convivencia en la romería.

Ambiente de convivencia en la romería. / J.C. Roldán

Este crecimiento es fruto de un trabajo que comienza cada año en el mes de febrero, cuando la junta de gobierno —constituida ya formalmente como hermandad legal— se reúne en la sacristía de Guadalupe para dar forma a los proyectos de mejora y planificación de la jornada, cuidando desde la ornamentación del altar hasta el último detalle de la seguridad.

Una jornada para la convivencia social tras la emotiva misa de campaña, el Puente de Piedra se ha transformado en un gran punto de encuentro social. El programa de este año refuerza su carácter participativo con propuestas para todas las edades, incluyendo castillos hinchables para los más pequeños, carreras de sacos y un concurso de sevillanas. Además, la hermandad mantiene sus tradicionales distinciones al mejor caballista, la mejor amazona y el romero más longevo de la edición.

Caballistas en la romería de la Virgen Blanca de Baena.

Caballistas en la romería de la Virgen Blanca de Baena. / J.C. Roldán

A pesar de contar con un presupuesto humilde, que según el hermano mayor se mantiene con una gestión austera y solvente, la celebración ha contado con el apoyo del Ayuntamiento de Baena y de numerosos particulares que colaboran con donaciones y trabajo personal para embellecer los actos.

Mirada al futuro

Aunque la hermandad se centra en "seguir con lo que hay y mejorar lo posible", el hermano mayor ha reconocido que existen debates internos sobre el futuro de la ubicación debido a las molestias que genera el entorno actual (lejanía y presencia de insectos por la cercanía de las explotaciones colindantes). "Es un proyecto que está ahí sin concretar; algunos lo deseamos y otros dicen que estamos locos", comentó entre bromas sobre un posible cambio de paraje a largo plazo.

La jornada concluirá al caer la tarde, cuando la Virgen regrese a su parroquia bajo la luz de las velas repartidas entre los fieles, cerrando una edición que vuelve a situar a la romería de la Virgen Blanca como un referente indiscutible del patrimonio religioso y la tradición popular de la primavera baenense.

Tracking Pixel Contents