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Devoción en el Alto Guadalquivir

La Virgen de la Fuensanta derrama su esplendor en el valle de Corcomé de Montoro durante una radiante jornada de romería

La alcaldesa de Montoro ha destacado la masiva afluencia de fieles, marcada por una meteorología favorable

Traslado de la Virgen de la Fuensanta, en Montoro.

Traslado de la Virgen de la Fuensanta, en Montoro. / Casavi

Rafael Castro

Rafael Castro

Montoro

Bajo un sol de justicia y en un ambiente de alegría compartida, Montoro celebra hoy su tradicional romería en honor a su copatrona, la Virgen de la Fuensanta, la imagen que el fervor popular ha bautizado cariñosamente como Las Veleras.

La jornada ha comenzado con el pausado caminar de decenas de hermanos, devotos y representantes de las hermandades de Pasión y Gloria de la localidad, quienes han escoltado a la imagen a lo largo de los ocho kilómetros que separan el casco urbano de su santuario. El trayecto ha vivido uno de sus momentos de mayor recogimiento en el paraje de Rosines, donde los fieles realizaron el obligado alto en el camino frente al monolito de la patrona para retomar fuerzas y elevar sus plegarias.

Afluencia masiva

Al adentrarse en el valle de Corcomé, el paisaje se ha transformado en un escenario de cánticos y rezos, envolviendo a una comitiva que ha estado presidida por la alcaldesa de la localidad, Lola Amo. La regidora ha destacado el carácter "espectacular" de un camino marcado por una meteorología envidiable que ha favorecido una afluencia masiva de personas.

En esta edición, la festividad ha cobrado un brillo especial gracias al Imperio Romano de Montoro, Hermanos Mayores de 2026, quienes han donado un nuevo y majestuoso resplandor que la Virgen ha lucido por primera vez en este día.

Caballistas en Montoro durante la romería.

Caballistas en Montoro durante la romería. / Casavi

La imagen, que ha avanzado a hombros tanto de cofrades como de cualquier devoto que quisiera sentir el peso de su fe, ha desfilado rodeada por el verde del romero que coronaba las cañas de los asistentes.

Este año, los hermanos mayores han querido embellecer aún más la estampa incorporando lazos de seda azul y blanca con la efigie de la Virgen a estas varas, creando un efecto visual de gran elegancia. Finalmente, el cierre del cortejo ha corrido a cargo de más de un centenar de caballistas procedentes de toda la comarca, quienes han aportado la nota de hidalguía a una celebración que culmina en la ermita con la eucaristía y el posterior encuentro fraternal.

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