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Infraestructuras hidráulicas

La Diputación de Córdoba inicia el segundo tramo de renovación de las conducciones de agua desde Iznájar

El Pleno de la institución aprobará de manera provisional la próxima semana tanto el proyecto como la relación de fincas para su expropiación

Estado actual de la presa de Iznájar, de donde se abastece casi todo el Sur de la provincia.

Estado actual de la presa de Iznájar, de donde se abastece casi todo el Sur de la provincia. / A. J. González

Rafael Verdú

Rafael Verdú

Córdoba

La Diputación de Córdoba aprobará de manera provisional en el Pleno de la próxima semana el inicio de un proyecto vital para el abastecimiento de agua en todo el Sur cordobés. Se trata de la segunda fase de la renovación de las conducciones que transportan el agua desde la potabilizadora situada en el embalse de Iznájar hacia los distintos depósitos y puntos de abastecimiento, que llevan décadas en funcionamiento.

El proyecto ha pasado ya por la junta de portavoces de la Diputación y, según ha indicado el presidente de la institución provincial, Salvador Fuentes, acompañado por técnicos que han diseñado la infraestructura, cuenta con los parabienes de la oposición, por lo que saldrá adelante sin problema. Es una actuación costosa para las arcas provinciales: más de 12 millones de euros. Es la mayor inversión de la Diputación en materia hidráulica con diferencia, superior incluso a las intervenciones que ya se han hecho en la potabilizadora de Sierra Boyera, al Norte de Córdoba.

En la actualidad, las canalizaciones principales de todo el sur de la provincia se encuentran en muy mal estado. Diseñadas y construidas hace décadas (algunas datan de los años 50 y 60 del pasado siglo), emplean materiales obsoletos como el fibrocemento o el hierro, mientras que las tuberías modernas están hechas de distintos tipos de acero. Algunas de esas tuberías apenas tienen 50 centímetros de diámetro, que cuando acabe la obra pasarán a tener un metro. En esas condiciones, la red de abastecimiento en alta genera numerosos problemas, sobre todo fugas. Solo el año pasado hubo 350 incidencias de este tipo, ha dicho Fuentes.

Características del segundo tramo

Este segundo tramo del proyecto tiene 8,5 kilómetros de longitud e irá desde Los Prietos hasta el enlace con la carretera CP-205. Las nuevas tuberías estarán soterradas en casi todo el trayecto, excepto cuando tengan que superar el río Anzur y el arroyo Salado, que se salvarán mediante conducciones aéreas. Tendrá además 26 ventosas en los puntos más elevados para evacuar el aire de las canalizaciones y 21 desagües en los más bajos para vaciar las tuberías cuando sea necesario para tareas de limpieza o mantenimiento, tal como han detallado los técnicos. Las arquetas estarán hechas en hormigón armado y garantizan su accesibilidad.

Uno de los puntos más complicados de este trazado es el cruce con la autovía A-45 y la N-331, que corren paralelas. Las nuevas conducciones pasarán por debajo aprovechando la galería existente, pero se necesita para ello autorización del Ministerio de Fomento.

Fuentes ha avanzado también posibles plazos para la ejecución de este segundo tramo. Una vez que se apruebe de forma provisional en el pleno, hay que abrir un plazo de alegaciones y exposición pública de 20 días hábiles. Después se pasará a la aprobación definitiva y la licitación de las obras, algo que podría ocurrir en el mes de agosto, según la previsión del presidente de la Diputación. Una vez que comiencen los trabajos, la empresa adjudicataria dispondrá de 18 meses para terminarlos.

Los otros tramos

El primer tramo de la renovación de la red abarca desde la planta potabilizadora situada al pie del embalse de Iznájar hasta Los Prietos, donde arranca el segundo tramo. Tiene un presupuesto de más de nueve millones de euros, aunque se adjudicó por menos de ocho y recorre casi ocho kilómetros bajo el suelo. Lo más destacado es que esta intervención ya está adjudicada (se hizo en diciembre) y los trabajos comenzarán este mismo mes de abril, según ha prometido Fuentes.

La tercera y última fase del proyecto es más complicada. Para empezar, el proyecto técnico aún no está aprobado, aunque está a punto de hacerlo tal como han indicado sus responsables. Es el más costoso, con un presupuesto previsto de unos 15 millones de euros, y conectará la CP-205 (donde acaba el segundo tramo) con el enlace de Casillas en el término municipal de Lucena.

En este caso hay más administraciones implicadas. Fuentes ha explicado que este tramo corresponde a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), que se comprometió a ello gracias a un convenio mediante el cual la Diputación asumía otras actuaciones en materia hidráulica. El organismo de cuenca "nos pidió prioridades y una de ellas es hacer frente a esta gran tubería", ha dicho el presidente de la Diputación.

Incluso si la CHG se retrasa en asumir sus obligaciones, los otros dos tramos solventarán la mayor parte de los problemas de fugas, ya que es ahí donde se concentran las incidencias, entre el embalse y la CP-205. Las distintas fases son independientes entre sí y pueden ponerse en marcha de forma independiente. En su conjunto, las tres fases supondrían una inversión de 37 millones de euros.

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