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Reportaje

La Sierra que cautivó a los geólogos: se cumple un centenario especial para el Picacho de Cabra

En mayo serán cien los años transcurridos de la visita al Picacho de Cabra de un grupo de participantes del décimo cuarto Congreso Geológico Internacional, celebrado en Madrid

Caminantes en el sendero del polje de La Nava, en plena Sierra de Cabra.

Caminantes en el sendero del polje de La Nava, en plena Sierra de Cabra. / Moreno

José Moreno

José Moreno

Cabra

En mayo de 1926, la Sierra de Cabra se convirtió en un escenario privilegiado para la ciencia. Fue entonces cuando los participantes del décimo cuarto Congreso Geológico Internacional, celebrado en Madrid, recorrieron sus senderos y cumbres, dejando una huella que todavía perdura en la memoria científica y en el paisaje local al mismo tiempo que ponían a España en el mapa geológico

El Congreso Mundial de Geología de 1926 reunía a destacados científicos de Europa y América, ansiosos por descubrir las formaciones rocosas y fósiles de la Península Ibérica. Como parte de las excursiones de campo precongresuales, la Sierra de Cabra se convirtió en un laboratorio natural: calizas jurásicas y cretácicas, estructuras kársticas impresionantes y fósiles que hablan de épocas remotas.

La visita, fue promovida por Juan Carandell y Pericay, catedrático de Geología en el Instituto Aguilar y Eslava, quien junto a renombrados geólogos españoles, como entre otros, Eduardo Hernández‑Pacheco, Antonio Carbonell y Pedro Novo, compartieron con sus colegas internacionales el conocimiento acumulado sobre las Sierras Subbéticas.

Hasta el santuario de la Virgen de Cabra

Los científicos subieron al emblemático Picacho, donde se enclava el santuario de la Virgen de la Sierra, para conocer no sólo sus cuevas y escarpes sino también para documentar la riqueza geológica de la zona.

Placa en el santuario de la Virgen de la Sierra que recuerda la visita.

Placa en el santuario de la Virgen de la Sierra que recuerda la visita. / Rafael Luna

En recuerdo de aquel encuentro, se conserva en el santuario una placa conmemorativa, que honra la visita de los geólogos y simboliza el reconocimiento internacional de la Sierra de Cabra.

Sitio de Interés Nacional

El interés despertado por esta excursión influyó directamente en la protección de la Sierra de Cabra. Al año siguiente, el Picacho recibió la declaración de Sitio de Interés Nacional, convirtiéndose en uno de los primeros espacios naturales españoles reconocidos oficialmente.

Cien años después, la Sierra de Cabra continúa siendo un referente para geólogos, estudiantes y visitantes que buscan combinar la belleza del paisaje con la riqueza de su historia natural.

Las formaciones rocosas, los fósiles y los senderos que recorrieron los científicos de 1926 continúan revelando secretos que conectan el pasado geológico de Andalucía con la ciencia internacional.

Una excursión la de 1926 que fue mucho más que una visita científica: fue el inicio de una relación entre la Sierra de Cabra y la comunidad geológica mundial.

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