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Entrevista

María Dolores Amo, alcaldesa de Montoro: «Cumplimos con los criterios para poder lograr la acreditación de Fiesta de Interés Turístico Nacional»

La primera edil montoreña asegura que «Montoro ya siente como propio el sello nacional que su Semana Santa merece por historia y singularidad»

María Dolores Amo, alcaldesa de Montoro.

María Dolores Amo, alcaldesa de Montoro. / Córdoba

Rafael Castro

Rafael Castro

  • Alcaldesa, el Ayuntamiento está volcado en conseguir la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional. ¿Qué le falta a la Semana Santa de Montoro para que el Ministerio le dé ese sello que el pueblo ya siente como propio?

La Semana Santa de Montoro es un viaje en el tiempo. Sus calles empedradas, plazas monumentales y el sonido de los tambores y cornetas crean un escenario donde cada procesión parece cobrar vida propia, y donde la tradición, la fe y la cultura se entrelazan en cada paso. Es un momento en que la ciudad deja de ser solo un lugar y se convierte en un espectáculo que habla de su historia y de la pasión de su gente. A nivel institucional, la Semana Santa de Montoro reúne ya muchos de los requisitos que exige el Ministerio. Contamos con una sólida documentación histórica, perfectamente elaborada, que acredita la trayectoria y el arraigo de nuestra tradición. Asimismo, cumplimos con el criterio de singularidad, ya que nuestra Semana Santa posee elementos únicos que la diferencian claramente de otras celebraciones en España. En estos momentos, estamos centrando nuestros esfuerzos en uno de los aspectos clave del expediente; la promoción a nivel nacional. Es fundamental que exista un interés real más allá de nuestro entorno, y para ello estamos impulsando la presencia de nuestra Semana Santa en medios de comunicación de ámbito nacional, así como distintas acciones que refuercen su proyección exterior. Es un trabajo constante, pero estamos convencidos de que vamos en la dirección adecuada para lograr ese reconocimiento que Montoro ya siente como propio.

Además, iniciamos esta Semana Santa con una gran ilusión porque presentamos un proyecto que llevábamos muchos años hablando en Montoro: un nuevo espacio cultural para nuestra ciudad, un hogar arquitectónico para nuestras hermandades. Este lugar permitirá albergar los pasos de cada cofradía y mantenerlos expuestos durante todo el año, convirtiéndose en un nuevo atractivo turístico para Montoro. Pero no se queda solo ahí: este espacio será también un escenario para la celebración de eventos culturales, musicales y artísticos, aportando vida y actividad durante todo el año. Lo más importante es que este proyecto nace del consenso y la colaboración con todas las hermandades y cofradías, garantizando que responde a sus necesidades y aspiraciones, y convirtiéndose en un verdadero símbolo de unidad y de identidad para toda la ciudad.

«El nuevo hogar para las hermandades es el gran proyecto para la Semana Santa»

  • Más allá de la fe, ¿cuáles son los hitos técnicos o históricos que se están poniendo en valor en ese expediente de candidatura?

El expediente recoge una riqueza histórica y cultural extraordinaria. Contamos con cofradías de enorme antigüedad, como la Santa Vera Crux, que ya aparece documentada el 16 de marzo de 1554 en la diócesis de Córdoba, lo que evidencia la profunda raíz histórica de nuestra Semana Santa. La singularidad de nuestras tradiciones se refleja de manera muy especial en la presencia del Imperio Romano, un elemento emblemático que define la personalidad de nuestra celebración y distingue a Montoro de otros lugares. Además, contamos con una excepcional herencia musical transmitida de generación en generación, reflejada en nuestras bandas y agrupaciones: AMC Juan Mohedo, AM Jesús Caído, BCT María Santísima del Amor y la Paz y BM Santa Cecilia, que acompañan cada jornada de la Semana Santa, poniendo música y solemnidad a cada procesión. Igualmente, ponemos en valor elementos únicos como el piadoso y antiquísimo coro de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores, cuyos orígenes son remotos, misteriosos e inciertos, y que actualmente están siendo objeto de estudio por destacados musicólogos e investigadores de nuestro país. Todo ello configura un patrimonio inmaterial de enorme valor que trasciende lo religioso y se convierte en una expresión cultural de primer nivel.

  • ¿Qué supondría para el tejido comercial y hostelero de Montoro alcanzar este reconocimiento?

Alcanzar la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional supondría un impulso muy importante para nuestra economía local. Este reconocimiento nos permitiría atraer a un mayor número de visitantes y consolidar a Montoro como un destino turístico de referencia durante la Semana Santa. Esto se traduciría en una mayor actividad para la hostelería, el comercio y los servicios, generando oportunidades económicas y empleo, además de contribuir a la desestacionalización del turismo. Pero, además, reforzaría el orgullo de los montoreños por una tradición que forma parte esencial de nuestra identidad.

«La Semana Santa es un símbolo de unidad e identidad para toda la ciudad»

  • Hablar de Montoro es hablar de su Imperio Romano. ¿Cómo se vive desde el Ayuntamiento el apoyo a esta seña de identidad tan característica?

El Imperio Romano de Montoro es una de nuestras señas de identidad más singulares y queridas. Desde el Ayuntamiento lo vivimos con un enorme respeto y compromiso, apoyando su conservación, su difusión y su participación activa en la vida cultural del municipio. Somos conscientes de que no se trata solo de una tradición, sino de un elemento diferenciador que aporta un valor único a nuestra Semana Santa y a la imagen de Montoro. Por ello, trabajamos de la mano con sus integrantes para que esta herencia continúe viva y siga transmitiéndose de generación en generación.

  • Coordinar una Semana Santa en un entorno monumental como el nuestro es un reto logístico. ¿Cómo se han reforzado este año los servicios de limpieza y seguridad?

Organizar la Semana Santa en un entorno como el de Montoro exige una planificación muy cuidada. Este año hemos reforzado de manera especial los servicios de limpieza, intensificando los dispositivos antes, durante y después de cada procesión para garantizar que nuestras calles luzcan en las mejores condiciones. En materia de seguridad, hemos trabajado en una coordinación estrecha entre Policía Local, Protección Civil y el resto de cuerpos implicados, estableciendo dispositivos específicos y recorridos seguros. Todo ello con el objetivo de que vecinos y visitantes puedan disfrutar de nuestra Semana Santa con tranquilidad y seguridad.

  • Lola, dejando a un lado el bastón de mando, ¿cuál es ese momento de la semana en el que usted se permite ser simplemente una vecina más? ¿Hay algún paso o rincón que le emocione especialmente?

Para mí, hay un momento muy especial que es el Domingo de Ramos, que es, sin duda, el momento de mi familia. Nací y me crié en el barrio del Retamar, donde se encuentra la ermita de Santa Ana, y donde cada Domingo de Ramos salía el Señor de la Borriquita. Allí he vivido grandes momentos en mi juventud, y hoy se ha convertido en una tradición y en una pasión familiar el poder acompañar juntos al Señor de la Borriquita y hacerlo también junto a su madre, María Santísima del Amor y la Paz. Pero como montoreña y vecina, hay muchos instantes que llevo profundamente dentro. El inicio ya es especial, la noche del Viernes de Dolores, con los sones del Imperio Romano en la Plaza de España, los cánticos del antiquísimo coro de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores en el Cristo de Limpias, que hacen de esa noche uno de los momentos más emotivos y sobrecogedores de toda la Semana Santa.

Recuerdo también especialmente la salida de la cofradía de la Humildad el Martes Santo y los momentos entrañables ligados a la memoria de una gran persona y un gran músico como Fernando Cachinero, que durante tantos años interpretó la marcha ‘A ti, Manué’ en la plaza de Jesús. Un recuerdo que siempre estará en mi corazón. El Miércoles Santo, perderse por el laberinto de calles de nuestro casco antiguo y escuchar el sonido de un bombo en la noche es algo único, sobrecogedor. El Jueves Santo también nos deja momentos muy especiales, como escuchar el himno de Andalucía en la salida del Huerto, ver pasar por la calle Antonio Garijo, la calle Las Morenas, como la conocemos los montoreños, al Señor del Huerto, al que durante muchos años tuve el honor de acompañar como portadora, y el prendimiento en la Plaza del Charco.

Son también inolvidables la subida de la cofradía de la Flagelación por la calle Salazar, nuestra calle Alta; la salida de Padre Jesús en la madrugada; o ese rayo de sol en el poyato de San Jacinto. El Viernes Santo tiene también una fuerza especial; el desfile hasta la iglesia de San Sebastián junto al Imperio Romano, la Asociación Músico Cultural Juan Mohedo y las autoridades civiles y eclesiásticas, es uno de los momentos más emocionantes para mí, hasta estampas tan características como las túnicas negras con cíngulo de esparto que acompañan a nuestro Cristo de los Estudiantes o esas capas azules que acompañan a Nuestra Señora de las Angustias. Acompañar cada Viernes Santo, desde hace más de 25 años, a Nuestra Señora de la Soledad y al Santo Entierro forma parte ya de mi vida. Y, por supuesto, ver cómo entra en la Plaza de Hijas de la Caridad el Señor Resucitado el Domingo de Resurrección, poniendo el broche final a una semana llena de emoción.

Son muchos momentos, muchos recuerdos y muchas emociones que es difícil resumir en estas líneas, pero todos ellos hacen que, más allá de mi responsabilidad como alcaldesa, viva la Semana Santa de Montoro como lo que soy; una vecina más profundamente unida a sus tradiciones.

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