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Tribunales

Juicio por intento de asesinato en Córdoba: "Mamá, no llores más, que no estás sola"

Un acusado de intentar matar a su pareja, maltratos y lesiones admite parcialmente los hechos este miércoles ante el tribunal

Ciudad de la Justicia de Córdoba.

Ciudad de la Justicia de Córdoba. / A. J. González

Pilar Cobos

Pilar Cobos

Córdoba

La Audiencia provincial de Córdoba ha dejado este miércoles visto para sentencia el juicio a un acusado de, presuntamente, intentar asesinar, maltratar, detener ilegalmente, amenazar y lesionar a su pareja (y también de ejercer violencia contra un hijo de ambos) cuando convivían en una localidad de Los Pedroches. En la última sesión, el encartado ha admitido parcialmente los hechos ante el tribunal. Fuentes judiciales explican que habría aceptado una posible condena por lesiones, coacciones y amenaza leve.

La vista oral, celebrada por la sección tercera de la Audiencia, comenzó el lunes pasado y ha continuado hoy con las declaraciones de los peritos y del procesado. En su escrito de conclusiones provisionales, la Fiscalía había solicitado un total de 27 años y medio de cárcel por lo ocurrido, pero finalmente ha retirado la acusación por tentativa de asesinato, que sí mantiene la víctima, representada por el abogado Ismael Ibarra.

El Ministerio Público ha reclamado que, en lugar de ese delito, condenen al encartado, adicionalmente, por lesiones y por un delito contra la integridad moral de la perjudicada. Ambas partes mantienen, además, la imputación de delitos de malos tratos y de violencia doméstica o familiar, detención ilegal, amenazas y lesiones. El acusado ha ingresado ya 250 euros en concepto de responsabilidad civil.

"Mamá, no llores más"

Según describe la Fiscalía, en la última disputa, un hijo de ambos, de 5 años de edad, dijo a la víctima: "Mamá, no llores más, que no estás sola", en tanto que ella le respondió: "Cariño, no pasa nada, ya sabes que mamá está loca". Así, el Ministerio Público relata que este menor y una hermana, de tres años de edad, presenciaron la comisión de los delitos, acontecidos en la vivienda familiar o en el coche.

La perjudicada y el procesado mantuvieron una relación de pareja durante seis años y medio. De acuerdo con lo expuesto por la acusación pública, desde su primer embarazo, inició una conducta de dominación y desprecio por el hecho de ser mujer, insultándola y amenazándola con matarlos.

Encontrándose en estado de gestación, le dio una patada en la barriga; le tiraba cigarros encendidos; la golpeó con el palo de un cepillo en la espalda hasta que se rompió y le clavó agujas, entre otros hechos. Además, al hijo de ambos le dio patadas y puñetazos en la cabeza y en las costillas, y lo tiraba al suelo. "Cuando se levantaba, directamente, le pegaba un guantazo", indica el fiscal sobre los hechos sufridos por la perjudicada. En ocasiones, los dejaba encerrados en la vivienda o se encerraba él en ella.

Le comunicó que deseaba marcharse

Un día de febrero de 2024, la perjudicada comunicó al acusado su decisión de marcharse a vivir a otra localidad junto a su familia, aunque después rectificó. Esa misma tarde, fueron al campo con los niños y en el coche le clavó un destornillador en las piernas, en el abdomen y en la región genital. La víctima pidió auxilio a otro coche.

Al llegar a casa, el acusado, que le solicitaba unos mensajes de Whatsapp, le puso un cuchillo en el cuello y amenazó con cortárselo delante de los niños, afirmando que "él quería tener una cabeza como de venado". Después de esto, la ató a una silla y le introdujo un trapo en la boca.

El procesado intentó suicidarse hasta tres veces, pero al no conseguirlo, le dijo que la iba a ahorcar a ella. Los gritos de la mujer despertaron a los niños. El hijo manifestó a su madre que no tenía batería en la tablet, porque en otras ocasiones ella le había indicado que avisara a emergencias si oía ruidos.

El encartado llegó a poner a la víctima una cuerda alrededor del cuello, aunque después se la quitó y le dijo "que quería mancharse las manos con su sangre otra vez", volviendo a colocarle un cuchillo en el cuello. De nuevo, la mantuvo retenida durante un tiempo. Finalmente, la víctima huyó y se refugió en casa de un vecino que ya había alertado a la Guardia Civil.

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