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Sucesos

Vecinos de Lucena relatan el impacto del crimen de la calle Cesteros: "Cuidó de su hija y de su nieto mientras pudo"

La víctima, de 90 años, solía pasear por la zona y conversar con la vecindad hasta hace pocos meses

Vista de la calle Cesteros de Lucena, en una de cuyas viviendas se produjo el crimen.

Vista de la calle Cesteros de Lucena, en una de cuyas viviendas se produjo el crimen. / M. González

Manuel González

Manuel González

Lucena

Enclavada entre los barrios de San Francisco y de La Estrella y con su principal desembocadura en la calle Ronda de San Francisco, esencial arteria de la zona norte de Lucena, la calle Cesteros mantiene la tranquilidad habitual y el trasiego pausado de coches y viandantes horas después del impacto mediático que ha causado el crimen familiar, perpetrado supuestamente por una mujer y su hijo para acabar con la vida de una mujer de 90 años, madre y abuela, respectivamente, de los acusados de asesinato, que ya se encuentran en prisión.

Se trata de una calle de extensión media que conserva en alguna de sus casas la costumbre, cada vez más inusual, de compartir momentos de convivencia vecinal con múltiples temas de conversación. En una de estas viviendas, una mujer de avanzada edad recuerda que la fallecida "cuidaba mucho de la hija y del nieto mientras pudo", dice refiriéndose a los dos acusados de su muerte, para insistir a continuación en que la víctima "era una bellísima persona".

La víctima salía a la calle hasta hace pocos meses

La nonagenaria, antes de trasladarse a esta última vivienda familiar, residió en la calle Viana, perpendicular a la calle Cesteros. Los vecinos de esa calle también relatan que, hasta hace meses, la víctima mortal paseaba habitualmente por esta zona y, al igual que su hija, entablaba conversación y se detenía con sus convecinos.

Los habitantes en este entorno sí coinciden en reseñar un deterioro en la situación personal de la detenida, de unos 60 años, y también añaden que solían observar a diario al varón de 25 años, igualmente arrestado y enviado a prisión, que apenas tenía relación con el barrio.

Nadie oyó nada la noche del crimen

Sobre la noche de autos, en la madrugada del jueves 12, más allá del bloque donde ocurrió el supuesto asesinato nadie observó ningún revuelo o ruidos extraños que alertaran a la vecindad. Otra mujer de mediana edad relata que "no hubo nada de ruidos" y sólo "cuando salí, a las ocho de la mañana, vi dos coches de policía y el vehículo de la funeraria local, que poco después se marchó".

Esta vecina asegura conocer el detalle de que el médico que acudió a la vivienda ante la llamada de auxilio "dijo que no firmaba la defunción", al apreciarse ya algunos elementos evidentes que desarbolaban la tesis de la muerte natural.

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